Asociación de Internautas

Logo 1

Las dos Espa√Īas de Internet


El silencio responde al otro lado del teléfono. Tras unos segundos una voz mecanizada informa de que el teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura. El de Paul Reynolds no está apagado. Se encuentra claramente fuera de cobertura. Hay que intentarlo hasta 10 veces para lograr escuchar un "hello".

Andrea Nogueira Calvar El PA√≠s. -.- Este ingl√©s de 50 a√Īos regenta una casa rural en F√≥rnoles, en el Bajo Arag√≥n (Teruel). La se√Īal de la Red apenas llega a su pueblo. Esta comarca es una de las regiones espa√Īolas m√°s golpeadas por la brecha digital que acent√ļa la marginaci√≥n de muchas zonas rurales. La exclusi√≥n tecnol√≥gica impide el desarrollo de empresas y tambi√©n propicia el desamparo de los ancianos?, como asegura Mar√≠a √Āngeles Rubio, profesora de la Universidad de Zaragoza, que ha realizado un estudio sobre tecnolog√≠a aplicada a mayores en pueblos. La carencia de telecomunicaciones acrecienta el aislamiento ya impuesto por la geograf√≠a y se convierte en un factor de despoblaci√≥n.

En la sierra de Albarrac√≠n, donde se asienta la casa rural de Reynolds, cuando se pregunta por un pueblo desconectado la primera respuesta siempre es la misma:  F√≥rnoles, habla con Paul. Le siguen una retah√≠la de pueblos encastrados entre monta√Īas de pinos y sabinas. F√≥rnoles apenas cuenta con 93 habitantes, aunque en los a√Īos cincuenta eran m√°s de quinientos. Reynolds promociona su casa rural en una web a pesar de que tampoco consigue conectarse regularmente. Acabo de colgar el tel√©fono a la compa√Ī√≠a de Internet? te prometen mucho, pero sabes que es mentira?. Se vio obligado a invertir en una instalaci√≥n dom√©stica que amplificase la se√Īal de la antena m√°s pr√≥xima.

¬ŅFunciona?

Cuando quiere.

Apenas a media hora de F√≥rnoles, una carretera secundaria conduce a Castelser√°s, un hervidero de empresas online. All√≠ no hay vecino y son 800 que no est√© vinculado a alg√ļn negocio que ofrezca sus servicios o distribuya sus productos a trav√©s de Internet. Hay tiendas de segunda mano, distribuidores de suministros inform√°ticos, de hosteler√≠a, consultores de marketing. Una diversidad econ√≥mica a la que el pueblo de Reynolds no puede optar. En Castelser√°s puedes comprar en la web de la cooperativa local pan reci√©n hecho, aceite o jam√≥n: Te lo descuelgan del secadero para llev√°rtelo a casa?, explica Ricardo Lop. Todos le conocen, es el espejo donde cualquier peque√Īo empresario se quiere reflejar. Lop descubri√≥ la Red gracias a un curso que ofrec√≠a la asociaci√≥n de empresarios de la zona, de la que ahora es presidente. ?Alucin√© con aquello de poder ver cosas que estaban al otro lado del mundo?, recuerda todav√≠a asombrado. Aparc√≥ el tractor y mont√≥ una web en la que ni sab√≠a qu√© iba a vender. Oje√© un cat√°logo en la tienda de cuchillos de mi hermano y dije: ¬°esto!. Quince a√Īos y mucho esfuerzo despu√©s, su obstinaci√≥n le ha reportado 45.000 clientes en m√°s de 140 pa√≠ses. Ya no vende solo cuchillos. Desde Aceros Hispania env√≠a sables, armas medievales y de fogueo. Vende perdigones a Pakist√°n y navajas suizas... a Suiza. F√≠sicamente su oficina est√° a escasos metros de su casa, frente a los establos de ovejas del pastor del pueblo, pero sus almacenes est√°n donde hace falta. Ventajas que da la Red, no necesitas estar en la ciudad, dice.

Internet puede marcar la divisi√≥n entre la prosperidad y la decadencia. El 30% de los hogares espa√Īoles no tiene conexi√≥n a Ia Red, seg√ļn datos del INE, 10 puntos m√°s que la media europea de 2013. La mayor√≠a reconoce que es porque no puede asumir los gastos. Lo sabe bien Paul Reynolds, que invirti√≥ 900 euros en su antena amplificadora de se√Īal.

El 30% de los hogares espa√Īoles no tiene conexi√≥n a la Red, 10 puntos m√°s que la media europea

Las telecomunicaciones son herramientas b√°sicas. En el caso de las √°reas rurales, no disponer de cobertura para el m√≥vil o no tener una conexi√≥n r√°pida a Internet es una limitaci√≥n grave. Sin duda, acent√ļa el car√°cter perif√©rico de un lugar, explica Luis Antonio S√°ez, profesor de la Universidad de Zaragoza y miembro del Centro de Estudios sobre la Despoblaci√≥n y Desarrollo de √Āreas Rurales. Aclara que tenerlas no a√Īade una ventaja, es su carencia la que juega en negativo.

Los que tienen un negocio en la sierra de Albarrac√≠n recalcan que el perjuicio es enorme. Las frases se repiten: Pierdes reservas; te pasa algo y no puedes ni llamar; somos los olvidados. Javier Moragrega suscribe estas ideas. Due√Īo de un hotel en Beceite, un espectacular enclave, lo experimenta cada d√≠a. Su dependencia de Internet es absoluta, asegura que ya no hay cliente que no pase por la web, es un escaparate al mundo y, sin embargo, pasa d√≠as sin conexi√≥n.

La mayor√≠a de la poblaci√≥n de las zonas perif√©ricas es mayor, la menos familiarizada con el mundo virtual. La profesora Rubio ha trabajado con ellos: En muchas ocasiones los ancianos abandonan los pueblos, no porque sean personas dependientes, sino por el miedo, por no tener una ayuda cerca. Su departamento de la Universidad hizo un estudio sobre el terreno. Llevaron diferentes aparatos electr√≥nicos para acercar a los mayores las funciones que ofrec√≠an y la predisposici√≥n a usarlos fue muy positiva. Con unsmartphone pod√≠an contar con un servicio de teleasistencia fuera del hogar, con localizadores por si se desorientan y recordatorios para la medicaci√≥n o las citas. Se sent√≠an m√°s seguros y comunicados con su entorno. Rubio querr√≠a desarrollar el proyecto para conseguir que los mayores no abandonen su lugar de origen. Pero choca con la falta de financiaci√≥n y las deficientes telecomunicaciones.

Son tan imprescindibles como el agua corriente, afirma Fernando Beltr√°n, profesor de Ingenier√≠a y ex director general de Tecnolog√≠as para la Sociedad de la Informaci√≥n del Gobierno de Arag√≥n. Beltr√°n se√Īala la dificultad de llevar a cada rinc√≥n de Espa√Īa una tecnolog√≠a que requiere primero de inversi√≥n p√ļblica y despu√©s del inter√©s privado, pero reconoce y reivindica la importancia de hacerlo: El no acceso a Internet trunca las expectativas vitales de una familia. Puede que no consigamos atraer poblaci√≥n [con buenas telecomunicaciones], pero s√≠ fijarla.

Los lugare√Īos aclaran que no se trata de conseguir lo mismo que en una ciudad, pero s√≠ un servicio digno que les iguale en oportunidades. ?El rural aporta mucho: turismo, alimentos, compensa la contaminaci√≥n damos y queremos recibir, defiende el hotelero Javier Moragrega, quien pasa d√≠as incomunicado por el mal tiempo: Saltan los fusibles que nos dan se√Īal, hasta que va el alcalde a levantarlos.

El pasado marzo la Uni√≥n Europea (UE) public√≥ un informe en el que consideraba que los usuarios de Internet est√°n expuestos a una loter√≠a geogr√°fica en lo que respecta al precio, la velocidad y la oferta de servicios de banda ancha. Los que siempre ganan son los n√ļcleos urbanos m√°s grandes  Madrid y Barcelona concentran el 62% de la fibra √≥ptica de Espa√Īa. La UE ha fijado unos objetivos para 2020 en materia digital que incluyen que toda la poblaci√≥n cuente con acceso a Internet de banda ancha. Las zonas rurales esperan que ese momento llegue mientras otean un horizonte desconectado.