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Archivado en Software Libre

ESTÁNDARES ABIERTOS

¿Debe un activista de la red apoyar el software libre?


La realidad es que no hay razones teóricas por las cuales un defensor de la libertad en la red debiera apoyar un tipo de licencia para el software que le permite utilizar la web. Sí debería ser extremadamente vigilante de que solo los estándares abiertos fueran los que se implementaran en la red.




Es decir, lo único que habría que pedirle a los proveedores de aplicaciones para la red (p.e. navegadores, clientes de correo, servidores web, clientes P2P, etc) es respetar estándares abiertos . De esta manera independientemente de la licencia de software de nuestras herramientas, la interconexión estaría garantizada, y nadie podría condicionar nuestra experiencia en la red.

Sin embargo no podemos olvidar que la red, además de un espacio de libertad, es un GRAN negocio, probablemente en los próximos años el negocio más grande que la humanidad haya tenido jamás, ya que cuenta con el efecto de red a escala planetaria, es decir, cuantas más información, más servicios, más contenidos hay en la red más útil resulta para sus usuarios y por tanto más interés tienen conectarse a la misma.

Y el efecto de cuando hay tanto dinero en juego es el de que algunos de los actores intenten sacar ventaja de la deficiente regulación de un mercado de este tipo, un mercado que no tiene precedente en la historia y del cual no hay jurisprudencia previa.

¿Y como consiguen las empresas sacar una jugosa tajada de la red?, pues condicionando a sus usuarios a que usen sólo las herramientas de una determinada empresa. Y como se puede conseguir esto. Pues de dos maneras, una, proporcionando las mejores herramientas al menor coste, que es la opción deseable, o dos condicionando desde el liderazgo del mercado la experiencia de los internautas.

El nombre de esta estrategia es 'extiende y separa'. Cuando surge un estándar nuevo de utilidad en la red (p.e. el HTML), este tipo de empresas crean una herramienta inicialmente que implementa el estándar, pero que además incluya algunas funcionalidad no pertenecientes al estandar que 'mejoran' en opinión del fabricante las funcionalidades disponibles. Cuando se tiene una cuota de mercado preeminente, esta opción puede proporcionar una ventaja inicial a los usuarios, pero les cierra a la utilización de otras herramientas. Cuando el estándar abierto evoluciona, el fabricante solo tiene que implementar lo más básico y seguir añadiendo funcionalidades aparte que conviertan a su herramienta en distinta, y por el efecto de red, una parte significativa del mercado quedará anclada al fabricante y a su estandar 'de facto'.

Y como consecuencia una buena parte del pastel que supone este dominio del mercado quedará anclada a esta empresa dominante, con todas las implicaciones tanto económicas como de libertad que ello conlleva.

Los creadores de software libre por contra, son extraordinariamente escrupulosos en utilizar estándares abiertos, ya que en su modelo de negocio la interoperabilidad es una necesidad y casi una filosofía de trabajo.

Por tanto, aunque la teoría nos dice que para los internautas no tendría que haber preferencia por un tipo de software (libre o propietario), la realidad del mercado nos dice que la tendencia de las empresas de software propietario les lleva a intentar dominar los mercados (con el lícito fin de incrementar sus beneficios), y en el momento que consiguen una cuota significativa, a intentar cerrar los estándares y a condicionar la experiencia en la red y a cargar el máximo por herramientas que de no existir el estándar de facto estarían disponibles a mucho menor coste.

Por esta realidad cualquier internauta debe considerar la utilización de software libre y el rechazo de formatos propietarios de intercambio de información en la red.

Alberto Abella es Coordinador del Libro blanco del software libre

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