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Partido Popular, la Voz de su Amo

Partido Popular, la Voz de su Amo


Después del fracaso de la Ley Sinde en la Comisión de Economía del Congreso, lo lógico sería pensar que nadie querría salir al rescate de una ley que ya nació muerta, y mucho menos la propia oposición. Sin embargo, el PSOE ha encontrado en ésta a un aliado por sorpresa que la ha convertido en una ley zombie, que vuelve de entre los muertos con los ojos vidriosos dispuesta a seguir persiguiendo a los ciudadanos y a la democracia, al dictado directo de Estados Unidos.

Si a alguien que no conociera el tema se le preguntara quién o qué podía ser ese aliado que fuera a salirle a la Ley Sinde jamás acertaría la respuesta; pero sí, la respuesta es el Partido Popular. Un partido, antaño oposición, que sin embargo está dispuesto a convertirse en compañero del PSOE, y que mucho nos tememos que va a presentarse como el más fiero defensor de una ley que nos devuelve a la época más oscura de la censura franquista, cuando los medios de comunicación que eran molestos para el caudillo eran cerrados administrativamente sin contemplaciones.

El motivo "oficial" que se esgrime es que para el PP la defensa de la Propiedad Intelectual es fundamental, pero esto no es más que una tapadera, la coartada que presentarán para que parezca que están haciendo algo justo. Si realmente la Propiedad Intelectual fuera una prioridad para ellos, ya estarían pidiendo lo contrario; es decir, el entierro definitivo de esta ley, y que el duelo sirviera para poder abordar con urgencia una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, que estuviera verdaderamente destinada a proteger e incentivar a los creadores.

Para encontrar el motivo real de este extraño comportamiento de la antiguamente llamada oposición, no hay que irse muy lejos; basta retroceder hasta el momento de la Declaración Escrita 12/2010 en contra del ACTA. En ese momento, los populares -que cada vez lo son menos pues ya ni siquiera representan al pueblo- con honrosísimas excepciones, se negaron a apoyar esta declaración.

En aquellos momentos, ya nos referíamos a la confesión en petit comité de algunos miembros del Partido, al respecto de que habían recibido presiones por parte de la Embajada de los Estados Unidos para que no firmaran esa declaración, y ellos -obedientes o más bien completamente sumisos- acataron las órdenes de quienes parecen, a la vista de ese comportamiento, ser sus jefes y en consecuencia, se negaron a firmar la declaración, incluso en contra del propio Presidente del Grupo Popular Europeo, Joseph Daul, que inicialmente la apoyó, hasta que esas mismas presiones de Estados Unidos le forzaron a retirar su firma.

Por aquella época, aún no sabíamos nada de los cables de Wikileaks, pero las fuentes que referían esa presión parecían fiables. En efecto, los diputados populares acataron la orden sin rechistar y no mostraron apoyo alguno a esa declaración.

Declaración que entre otros puntos remarcaba que no se deberían restringir las garantías procesales ni debilitar la libertad de expresión, o que los proveedores del servicio de Internet no podían ser considerados responsables de la información que se transmite por sus redes.

Poco tiempo después, las revelaciones de Wikileaks demostrarían documentalmente que esas presiones existían desde hace tiempo y que el gobierno de los Estados Unidos utiliza a ambos partidos (porque éstos se dejan utilizar, no nos engañemos) como las delegaciones del Capitolio en España.

Dado que Partido Popular y PSOE no parecen tener criterio propio a la hora de hacer política, sería buena cosa que simplemente desaparecieran y, quitadas ya todas las caretas, ambos fuesen sustituidos por una delegación de los hombres de Biden en España. Ni siquiera sería necesario que éstos hablasen castellano puesto que ya nadie presta atención a los discursos fotocopiados y llenos de tópicos de los políticos actuales. Y constituiría además un buen ejercicio de honradez, que permitiría que todos los ciudadanos supieran a quién votan realmente, sin ningún tipo de engaño.

Al parecer, al Partido Popular no le importan los votos que pueda perder de la gente que asegura que "no votarán a los partidos que apoyen la Ley Sinde", grupo que ya cuenta con más de 200,000 seguidores, y subiendo y que nos parece altamente improbable que estén dispuestos a entregar su voto al PP en las próximas (y cercanas) elecciones municipales y mucho menos en las generales, si siguen defendiendo la Ley Sinde como si les fuera la vida en ello.

Pero para el Partido Popular parece mucho más importante ser La Voz de Su Amo, como aquel perrito que atendía curioso la voz grabada de su amo, que salía de un gramófono. Sólo que el gramófono emite ahora órdenes que deben ser cumplidas a rajatabla y sin discusión, como si el perrito en cuestión se encontrase realizando el Servicio Militar.

Y puede que el PSOE haya encontrado la mejor manera de desactivar a la presunta oposición para siempre. Bastará que, cada vez que quiera sacar adelante una ley, diga que es una ley que viene directamente del jefe al otro lado del charco; y ahí estará el PP, siempre a su lado para apoyar lo que sea, cual manso corderito que atiende las órdenes del pastor o como el perrito aquel que escuchaba con atención la voz de su amo.

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