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Volvemos a las andadas


Entre 1995 y 1999 se privatizaba Telefónica. Se ponían así fin a 75 años de monopolio en el servicio telefónico. Empezaron a aparecer multitud de empresas, los llamados operadores alternativos o de acceso indirecto, que prestaban dicho servicio alquilando la red de la empresa.




Varias de dichas empresas obtuvieron licencia para tender su propia red pero, fuera de las empresas de cable (Ono, Menta, Madritel, R, Retcal, etc.), prácticamente ninguna lo ha hecho.

De aquellos barros vienen estos lodos. Todos los operadores alternativos reclaman a Telefónica el tendido de redes cada vez con mayores capacidades, con mejor tecnología, con más prestaciones... pero a cambio de ello la inversión en infraestructuras por su parte es prácticamente inexistente. Hace unos años ya daba mi opinión sobre este tema en una entrevista publicada en Vnunet.es:

    ¿Qué pensáis del papel que juega Telefónica en todo este asunto, teniendo en cuenta que los demás operadores tienen que alquilar su red?, ¿no debería exigírsele más a una de las empresas del sector con más capacidad y recursos del mundo?

    En el tema Telefónica se juntan demasiadas cosas, unas buenas y otras malas. En primer lugar ha sido muy perjudicial la forma en que se llevó a cabo la privatización de Telefónica, y esto no es responsabilidad de la empresa; debería haber separado en dos empresas: una que se hubiera encargado de prestar el servicio y otra del mantenimiento y despliegue de la red así como de la innovación tecnológica en este aspecto; esta segunda empresa habría debido mantenerse con titularidad pública y alquilar esa red a todos los operadores en igualdad de condiciones.[...]

Opinión que, seis años después, sigo manteniendo. Y por lo que hemos podido leer en días pasados en la prensa se va a volver a cometer el mismos error:

Tras unos años en los que el despliegue de la red de fibra por parte de Telefónica estuvo congelado para dar oportunidad a otras compañías a entrar en el mercado, ahora se obliga a la empresa a compartir dicha inversión con operadores alternativos que no han querido gastar su dinero en tender sus propias redes. Me pregunto si asistiremos otra vez a esa ?batalla? para captar clientes, aunque sé que la respuesta es casi seguro que sí.

Me ha llamado la atención una de las condiciones que se van a imponer: compartir la red salvo en Madrid, Barcelona, Alcalá de Henares, Badalona, Coslada, Móstoles, Málaga, Sevilla y Valencia. Se argumenta que en estas poblaciones «al menos hay tres operadores con despliegues simultáneos en redes de nueva generación ultrarrápida (ya sea fibra o cable)». Todo aquello que redunde en beneficio del usuario ha de ser siempre bienvenido, pero ¿a cualquier precio? ¿por qué ese «al menos tres operadores»? Las ciudades que cuentan sólo con dos, por ejemplo Telefónica y Ono (situación que comparten muchas capitales de provincia) ¿por qué no quedan excluidas de esa obligación?

Situación actual

Veamos los datos del último informe trimestral que ofrece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El 30 de septiembre de 2014 había en España poco más de 19 millones de líneas fijas; de ellas 12,6 millones tenía acceso de banda ancha, siendo algo más del 26% las que lo hacían con tecnologías de cable: HFC, FTTH, etc.

Los más de tres millones de líneas de cable se reparten entre Ono, con casi la mitad de las líneas (todas HFC), Telefónica, con aproximadamente un tercio (todas FTTH), y el resto de operadores (R, Telecable, Euskaltel pero también Orange y Jazztel) que gestionan algo más del 20% repartidas entre ambos métodos de acceso, en una proporción del 20% como FTTH y el resto HFC.

Hay, además, un punto que no veo que se intente solucionar. En muchas zonas o bien no se da el permiso para tender estas nuevas redes o bien son zonas en las que a las empresas de cable, en general, no les interesa llevar a cabo se despliegue.

En el primer caso tenemos, por ejemplo, todo el casco histórico de Toledo (e imagino que en esa misma situación se encontrarán muchos entornos artístico-monumentales especialmente protegidos) donde ni siquiera Telefónica tiene previsto dar dicha cobertura (para el que no conozca la ciudad de Toledo, la plaza de Zocodover usada en el ejemplo es prácticamente el centro de su caso histórico); probablemente se deba a restricciones impuestas por las Administraciones Públicas.

En la segunda situación se encuentran multitud de urbanizaciones formadas por viviendas unifamiliares en las que dicho despliegue no es rentable, salvo para Telefónica que ya tiene hechas todas las conducciones y preparados los accesos a esas viviendas.

Admito que esta relativa ventaja del operador dominante es importante y puede ser una razón, la de abaratar costes, para forzar esta apertura de la red. Pero no hay que olvidar que hasta hace relativamente poco era la única empresa que podía tender red, que podía ?abrir? zanjas en las ciudades para poner sus líneas.

¿Qué podremos encontrarnos?

Esta obligación de abrir la red a otros operadores casi seguro que va a volver a llevarnos a la aparición de operadores de acceso indirecto a través del cable; operadores que se limitarán a alquilar esa red y a reclamar cada vez más prestaciones en la misma sin invertir en el despliegue de la misma. Personalmente estoy harto de repetir que antes de dar pasos en este sentido de ?abrir el mercado? es necesario obligar a quienes tienen licencia para el despliegue de redes propias a que lleven a cabo ese tendido o bien a revocar su licencia para dicho tendido.

Cuando todavía no se ha resuelto ni el acceso del 100% de las líneas de telefonía convencional al ADSL ni el que los operadores estén obligados a un mínimo de calidad en el servicio prestado entramos en una nueva fase de mercado libre que dudo mucho nos lleve a ningún sitio lógico, volvemos a asistir a una ?liberalización? del mercado que, vista la experiencia de estos 20 años, me temo sólo va a traer conflictos.

En un mercado de libre competencia, en el cada vez se difumina más la figura del operador dominante, ¿quién puede obligar a una empresa a facilitar estas herramientas? Voy más allá: Dado que Ono controla casi al mitad del mercado del cable, ¿por qué no se obliga también a dicha empresa a abrir su red a operadores alternativos?

Angel Matilla es miembro de la Junta directiva de la Asociación de Internautas


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