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¿Qué ha hecho el Ministro de Ciencia y Tecnología?


La respuesta es irrelevante para tres de cada tres españoles que no saben que el Ministro de Ciencia y Tecnología se llama Juan Costa. Para los que lo saben y optan por valorar su gestión, la califican con una nota de 3,8, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, CIS.



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Ese dato estadístico puede llevar a pensar que en sus seis meses de gestión se ha encerrado en su despacho a trabajar, máxime si, como estamos observando en estos días electorales, cada Consejo de Ministros sale a decreto, acuerdo o anuncio sobre aspectos referentes a la Sociedad de la Información.

Lo más reciente ha sido el anuncio de que España albergará el segundo computador más grande del mundo, además se creará un Centro Nacional de Supercomputación. El Ministerio de Ciencia y Tecnología desarrollará el proyecto, que supone una inversión mínima de 70 millones de euros para los próximos cuatro años. La noticia es excelente y esperanzadora. Quizás asalta la duda razonable, de la viabilidad de un proyecto que quien lo firma no sabe si lo va a poder ejecutar.

También y bajo la tutela del Ministerio, que no de su elaboración, y ante la sorpresa generalizada del sector, el Consejo de Ministros acordó dar el pistoletazo de salida para la implantación del deseado DNI electrónico, sin que haya trascendido mucha más información al respecto.

Ha llamado la atención este acuerdo elaborado sigilosamente y del que no trasciende información relevante sobre sus características técnicas y de usabilidad para los ciudadanos conectados o el contenido de los datos que de los ciudadanos incorporará.

El Ministro afirmó ante la prensa que llevará los mismos datos, ni uno más, que el DNI que ahora conocemos. Habló un día antes de que las ministras Valdecasas y Pastor, del MAP y Sanidad respectivamente, le desdijeran, ante los periodistas: ellas están estudiando incorporar datos al DNI digital, referidos a la salud de los portadores del nuevo documento. Demasiada descoordinación interministerial para que la ciudadanía tenga la seguridad que este documento no contenga datos biométricos susceptibles de atentar contra derechos fundamentales.

También afecta al Ministerio de Ciencia y Tecnología el decreto denominado "Confianza en línea", burda copia de un código empresarial ya existente, auspiciado por el Ministerio de Sanidad y Consumo en el que se hace caso omiso al artículo 18 de la Ley de Comercio Electrónico y para la Sociedad de la Información, LSSICE. Por lo tanto, contrario a ley. Aunque se desconoce el grado exacto de complicidad del MCYT en la elaboración de ese decreto.

A tenor de la cantidad de titulares de prensa obtenidos en gran número de actos públicos, se puede deducir que el despacho no se la caído encima al ministro. Se le ha visto disertando en el Foro de la Nueva Economía junto con César Alierta, sobre lo bien que va España en cuanto Sociedad de la Información, aunque la tozudez de los datos indiquen que, en este ámbito, España es el antepenúltimo país de la Europa de los 15.

También ha acompañado a SS.MM. allende nuestras fronteras. Le hemos oído hablar de sus cosas en el programa de La Ventana de Genma Nierga. La entrevista estuvo muy bien, el problema es que el ministro no acertó el precio del ADSL en España.

Esta actividad pública y visible no se ha correspondido con un conocimiento del sector, ni de los agentes que lo componen, con la Asociación de Internautas ha preferido mantener un dialogo mediante los medios de comunicación social, en vez de un trato directo, alegando problemas de agenda. Me consta que ese comportamiento, primero descortés y después de escaso estilo democrático, ha sido una práctica compartida por otras entidades del sector. Por lo que encerrado en la unilateralidad ha propiciado decisiones sorprendentes, poco o nada elaboradas y, como ya he dicho, alguna contraria a ley.

A requerimiento de la Asociación de Internautas, que ha hecho un seguimiento exhaustivo sobre la desastrosa gestión de los dominios.es, bajo la responsabilidad de su departamento, ha prometido primero estudiar una bajada de los precios de las tasas y más tarde que lo iba a hacer sin dar más detalles. También es cierto que no he leído en ningún sitio cuándo.

En materia de telecomunicaciones, el Ministro deja un mercado en proceso de canibalización, desregulado, y en lo que se refiere a telefonía fija, bajo una liberalización ficticia, primándose desde la Administración el engorde de las cuentas de resultados de las operadoras telefónicas sin tener en cuenta y hasta en contra del interés general.

El plan de acción España.es, tan solo queda apuntado. Ni siquiera el plan promocional ha sido llevado a cabo. En este punto estoy de acuerdo con el ministro de que hubiera sido tremendamente inoportuno y nada elegante anunciar lo que no se ha hecho y se pretende hacer, con presupuesto público y en plena campaña electoral.

Sobre los conflictos que la red ha tenido durante su mandato, como puede ser la aplicación de los derechos de gestión de la propiedad intelectual en la Sociedad de la Información, ha pasado como si este asunto no fuera de su competencia. Dejando a internautas y Sociedades de gestión en estado de guerra total.

Funciona, lo que funcionaba y de la misma manera que funcionaba, sin que el ministro pueda presumir de haber aportado mejoras, sobre la gestión de su antecesor.

En el caso de que en el mes de mayo Juan Costa no sea ministro de Ciencia y Tecnología, la persona que le suceda va a acordarse y mucho de lo que ha hecho este ministro. Los internautas procuraremos difuminar el recuerdo de su paso por nuestra casa: la Red. Eso significará que España, en materia de Sociedad de la Información, irá bien.

Tribuna Libre de Víctor Domingo en El Confidencial Digital