
La “biblia” de las revistas liberales, The Economist, se posiciona del lado de la Neutralidad de la Red sin abandonar los principios editoriales. La prestigiosa revista, bastión del liberalismo clásico, viene “gastando papel” – desde 1834 – pero sobre todo recursos intelectuales para editorializar en defensa de las libertades (económicas, “morales”, civiles y políticas). Caso excepcional entre los grandes de la prensa.
04-09-2010 - Ahora toca defender Internet. Por ello o para ello, The Economist advierte primero sobre la presencia amenazante de tres grandes muros que frenan el potente desarrollo de la red.
El muro nacional que resguarda a los países liberticidas (China, Irán, Cuba, Arabia Saudita y Vietnam…) de los peligros de internet y que está siendo seguido “por otros gobiernos que están endureciendo los controles sobre lo que la gente puede ver y hacer en Internet”.Otro muro, en esta caso empresarial, que mediante la creación de “espacios protegidos”, una estrategia que parecía haber desaparecido hace una década y que tiene en Facebook con su propio sistema cerrado, el correo electrónico interno, por ejemplo, un ejemplo paradigmático. También cita The Economist a Google que ha construido un conjunto de servicios integrados basados en su “web” o los exclusivos y aislados usuarios de acceso móvil de Apple que viven proetegidos por su portero (la propia Apple).
Eso no es siempre una mala cosa. Los beneficios que Apple cosechas de su jardín amurallado han permitido prestación de servicios y dispositivos que deleitan a sus clientes, que puede ser feliz de cambiar un poco la apertura de una mayor seguridad y facilidad de uso, y si no, pueden ir a otra parte. Mientras que algunos padres de bienvenida la política de Apple de bloquear aplicaciones picantes en sus dispositivos. Pero cualquier persona que no le guste esto puede comprar un Nokia o un “teléfono Android”. Y las leyes antimonopolio siempre pueden evitar un abuso de posición dominante…
El filtro censor australiano es absurdo y debe ser desechado. Será fácil eludirlo, y un enfoque tradicional del orden público es una mejor manera de afrontar este tipo de problemas, que jugar con la plomería...
Él y otros defensores de la “neutralidad” quieren nuevas leyes para impedir a los operadores de discriminar entre diferentes tipos de tráfico. Pero los operadores de la red dicen que podría obstaculizar la innovación, y los de la derecha ven neutralidad de la red como un complot socialista para regular Internet.
Cualquier proveedor de banda ancha que trate de bloquear webs o servicios determinados perdería rápidamente a sus clientes.
El debate de la de neutralidad es un reflejo de la falta de competencia en el acceso de banda ancha.
La mejor solución sería exigir a los operadores de telecomunicaciones a abrir sus redes de alta velocidad a sus rivales al por mayor, como es el caso en casi todo el mundo industrializado. Pero las grandes operadores de la red de Estados Unidos han argumentado desde hace tiempo que ser obligadas a compartir sus redes supondría un perjuicio para sus incentivos de invertir en nuevas infraestructuras, e impediría la puesta en marcha de la banda ancha.
