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PROHIBIDO PROHIBIR , Melchor Miralles

Sinde, pim, pam, pum, fuego

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ya tiene su ley. El Pleno del Congreso la aprobó el martes con los votos favorables de PSOE, PP y CiU, los votos en contra de PNV, ERC, BNG, ICV, UPyD y CC y una abstención. Ya he escrito que, aun comprendiendo que hay que establecer límites a Internet y las descargas, me pareció un error incluir estos en la Ley de Economía Sostenible y me ha parecido una calamidad cómo se ha negociado este texto legal. Hoy no voy a opinar. Sólo voy a contar sucedidos de las últimas semanas en el Ministerio de Cultura y la Academia de Cine. La Sinde en estado puro. Estas son las secuencias. Acción.

17-02-2011 - Academia de Cine. Interior día

El presidente, Álex de la Iglesia, tiene cabreados a numerosos miembros de la Junta Directiva, con amplios poderes estatutarios, porque consideran que está manteniendo reuniones relacionadas con la Ley en la sede sin que sus colegas sepan nada. Le recuerdan que la Academia no debe entrar en cuestiones de carácter político.
Las cosas en la Academia no funcionan bien. Viene de antiguo. El nombramiento del productor Emilio Pina (que trabaja en Ida y Vuelta, productora del grupo Boomerang) como vicepresidente segundo y de Teresa Enrich, productora catalana, (en la actualidad produciendo la próxima película del gran ganador de los Goya, Agustí Villaronga) como vicepresidenta tercera, son interpretados como una jugada de la ministra González-Sinde. Algunos académicos consideran que esa vicepresidencia tercera ha sido incluida en los Estatutos sólo para esta presidencia, porque nunca había existido. De hecho, se la nombra con base en un artículo “transitorio” que establece que la presidencia ha de contar con un representante de la Comunidad Autónoma que cuente con su propia delegación de la Academia. Lo que se llama un artículo ad hoc.

Ministerio de Cultura y Academia de Cine. Interior día y noche

Jueves 27 de enero. La polémica está disparada. Álex de la Iglesia, presidente de la Academia, tiene una actividad frenética en público y en privado que disgusta a Ángeles González-Sinde, ex presidenta de la Academia y actual ministra de Cultura, que se considera “traicionada” por su colega. Se celebra una Junta extraordinaria de la Academia. La vicepresidenta primera, Iciar Bollaín (que tiene a muchos colegas cabreados por su escasa actividad durante los últimos meses), llega tarde. Álex le cuenta a sus colegas que la ministra le ha llamado unos días antes exigiéndole que acudiera a una entrevista a la SER a defender su ley, y que es ese el momento en que él , tras negarse, empieza a contactar con internautas. Álex presenta formalmente a sus colegas su ya anunciada dimisión. La Junta no se la admite.

La ministra está empeñada en la batalla de colocar a algunas de sus chicas de CIMA en la cima de la Academia, o, en su defecto, a algún chico obediente

Tensión. Reproches por falta de comunicación entre la presidencia, la vicepresidencia y la Junta Directiva. Álex insiste en que dimite, hasta cuatro veces, expresando además su deseo de salir inmediatamente de la Academia. La Junta finalmente le admite que anuncie su dimisión y permanezca en el cargo hasta que se celebren elecciones para elegir la terna presidencial que les sustituya.
Reproches entre varios miembros de la Junta a Álex y a Icíar por haber dedicado más tiempo de su mandato a rodar sus películas que a dirigir la institución. Cuchillos afilados y teléfonos ardiendo.

Ministerio, Academia y despachos de 'influyentes' (Flashback)

La ministra González-Sinde despliega todas sus habilidades para tratar de conseguir que Iciar Bollaín acceda a la presidencia de la Academia, a pesar de que la directora no está por la labor. Pero la ministra ya tiene decidido que va a por Álex como sea. Cuando ve que no puede convencer a su ¿amiga? Icíar, trata de hacer lo propio con Emilio Pina, quien también rechaza el ofrecimiento. Las cosas se complican de cara a la Junta convocada para el 27 en que ha de resolverse el dilema.

Academia. Interior dia y noche

Iciar Bollaín y Emilio Pina confiesan a varios miembros de la Junta que la ministra les ha llamado para decirles que debían sustituir a Álex. Sus colegas se sorprenden del desconocimiento de los Estatutos de la Academia, que tienen previsto el sistema de renovación del presidente, que impide estas operaciones a marchas forzadas. Y el comentario más escuchado entre los académicos que están en la pomada es: “Pero que se ha creído esta tía, que por ser ministra va a mangonear en esta casa? Lo que nos faltaba, que se dedique a lo suyo, que siga en este Gobierno que se hunde, pero que nos deje en paz”. Guerra abierta. Los fieles a la ministra que permanecen en la Academia, a los que se les conoce como “los infiltrados”, perfectamente detectados por la Junta, se mueven entre bambalinas.

Ministerio y Academia. Interior día (Flashback)

Se prepara una Junta Extraordinaria de la Academia que todos saben que va a ser movida. La ministra, que ya se ha mojado en persona presionando a dos vicepresidentes para convencerles de que traicionaran a Álex, decide quedarse en la sombra y pone a trabajar a Carlos Cuadro, ex director de la Academia y actualmente director general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), en donde sustituyó a Ignasi Guardans. La ministra le encarga a Cuadro que llame a otros miembros de la Junta para que se carguen a Álex de la Iglesia y el subordinado obedece y marca el número de móvil de varios académicos que comparten Junta Directiva, y otros que no están en el órgano de Gobierno pero que tienen capacidad de influir. Entre quienes reciben llamada de Cuadro está el bueno de Eduardo Campoy, director en funciones de la Academia, que estaba dedicado de lleno a la búsqueda de un sucesor definitivo, y que le dice a su interlocutor que no quiere saber nada de esa guerra.

Academia. Interior día y noche

La Junta Directiva echa pestes de la ministra y uno de sus miembros la llama por teléfono afeándole su conducta. La reunión de la Junta se pone al rojo. Algunos sacan a relucir un asunto espinoso, el de la subvención que el Ministerio le dio a la Academia, de 80.000 euros nada menos, para un proyecto de serie de 13 capítulos sobre lugares míticos en los que se han rodado películas españolas, subvención solicitada en su día por Carlos Cuadro cuando dirigía la Academia, para una producción que iba a hacer El Terrat, la productora catalana de Buenafuente, subvención que la actual Junta le ha devuelto íntegra al Ministerio por no haber sido informada previamente de que se iba a solicitar. Vaya papelón.

Y salen más cosas. La Junta es un polvorín. Porque también se habla de otra subvención que solicitó Cuadro al Ministerio, esta de 20.000 euracos, para poner en marcha una Academia de Cine de países de habla hispana, subvención concedida que ha sido también devuelta por la actual Junta por considerar innecesario ese proyecto, del que algunos dicen que “solo es una idea para que unos cuantos se organicen unos viajecitos por Hispanoamérica”.

Y salen a relucir, en los pasillos de la Academia, reproches antiguos a la ministra Sinde, uno de ellos muy concreto: “el poder que ella le ha dado en la Academia y en los entresijos del Ministerio a CIMA está haciendo mucho daño al sector. Esta mujer está peor que Zapatero y va a hacer mucho daño a una industria que no está como para muchos sustos”. ¿Y qué es CIMA? Una asociación de más de 200 mujeres cineastas que pretenden fomentar una “presencia equitativa” de la mujer en el medio audiovisual, de la que forman parte, entre otras, Inés París, Chus Gutiérrez, Cristina Andreu, Icíar Bollaín, Patricia Ferreira, Helena Taberna, Isabel Coixet, Laura Mañá o Daniela Fejerman. Sin duda un objetivo loable, pero en opinión de varios académicos, “una cosa es la equidad y otra es que pretendan hacerse con el control de parte de la industria”.

Teatro Real. Interior. Noche

El domingo, la Gala de los Goya es un campo de batalla entre bambalinas. La ministra Sinde, acompañada de otros tres miembros del Gobierno, Miguel Sebastián, Leire Pajín y Elena Salgado, aguanta primero un abucheo y después, sin saber muy bien qué cara poner, un discurso de Álex de la Iglesia que después, una vez fuera del Teatro, calificó en conversación con personas de su confianza de ”lamentable, patético, este chico no ha entendido nada. Solo ha dicho obviedades. Cuanto antes deje la Academia mejor, y que se dedique a sus películas surrealistas y que le vaya bien. Estará contento hoy después del exitazo de su Balada. Y tan triste. Que se ……..”. Cabreo formidable de la ministra con el director.

Madrid. Exterior e interior. Día

Terminada la Gala, aprobada la Ley, las cosas vuelven en el mundo del cine a la anormal normalidad. La vida sigue. Se preparan ternas para las elecciones en las que se va a elegir presidente y vicepresidentes. Al menos tres directores de prestigio ya han dicho que no, rotundo, a sustituir a Álex. La ministra sigue, está empeñada en la batalla de colocar a algunas de sus chicas de CIMA en la cima de la Academia, o, en su defecto, a algún chico obediente.

Eduardo Campoy ha terminado las entrevistas con los candidatos al puesto clave de director, que no es electo, sino que se trata de un contratado que ha de tener el visto bueno de la Junta Directiva. Tras entrevistar a más de 40 personas, ha seleccionado a ocho, uno de los cuales será el elegido por la Junta probablemente la semana próxima, cuando se reúnan para escuchar el informe de la Gala de los Goya.
La ministra ya tiene su Ley, pero se ha propuesto, como sea, controlar también la Academia. Las espadas están en todo lo alto. Se me ocurren muchos títulos para esta película, pero me quedo con uno, que a ella le va a gustar: “Pim, pam, pum, fuego”, sí, el de aquella película rodada en 1975 por Pedro Olea, con Concha Velasco, José María Flotats y Fernando Fernán Gómez de protagonistas, porque sé que a la ministra le gusta. Pues eso. Fuego a discreción. A ver cómo termina esta guerra, que es de mucho calado y que tiene mucho fondo político. Estaremos atentos al desenlace.

Melchor Miralles en El Confidencial


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