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OPINIÓN DE IGNACIO DEL CASTILLO

¿Sería posible, por favor, que las estadísticas de 'telecos' de la CNMC sirvieran para algo?


La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) que preside José María Marín Quemada, es el órgano administrativo que regula, entre otros, el mercado de las telecomunicaciones y, como tal, es el centro principal de estadísticas oficiales sobre este sector y, en muchas ocasiones, el único. Sin embargo, sus estadísticas son bastante inútiles, especialmente en el caso de las llamadas notas mensuales.





Ya es muy feo -y una muestra de desidia que no debería permitirse en un organismo que funciona con fondos públicos-  que el informe anual, que en tiempos de la CMT se presentaba en junio con toda la pompa y boato posible, se haya publicado en su última edición -la de los datos de 2014- con un año de retraso -curiosamente el 28 de diciembre de 2015, día de los inocentes- y de tapadillo. Ese comportamiento, que a mí me parece irresponsable, que ya denuncié aquí hace tiempo y que califiqué como "apagón estadístico", desgraciadamente se mantiene, aunque hay que reconocer que algo se ha mejorado en cuanto a los retrasos. Por ejemplo, el pasado martes se publicó el informe trimestral correspondiente al tercer trimestre de 2015, es decir, ha aparecido sólo seis meses después, en vez de los nueve meses a los que nos tenían acostumbrados.

Pero es que las notas mensuales cada día sirven para menos. Este pequeño informe, que además se sigue publicando con bastante retraso respecto al mes vencido -el de diciembre llegó a finales de febrero-, debería permitir que el sector en su conjunto conozca la evolución comercial de las operadoras, es decir, cómo les está yendo en cuanto a captación o pérdida de clientes. Pero, sorprendentemente, no cumple esa función. Ni en el caso del negocio móvil ni, cada vez más, en el del fijo.

La razón es que en el análisis del sector móvil ignora deliberadamente la realidad e incluye a Ono y a Jazztel dentro del epígrafe de operadores móviles virtuales (OMV), en el que no segrega a los principales actores, sino que da una cifra agregada. Es decir, la CNMC no parece haberse enterado que Ono fue adquirida por Vodafone el 23 de julio de 2014 y que Orange hizo lo propio con Jazztel el 1 de julio de 2015 y que seguir considerándolos como virtuales, cuando su estrategia comercial y tecnológica está coordinada y sometida, como no puede ser de otra forma, a los designios de sus compradores, es una burla.

Como consecuencia de ello, todas las estadísticas que ofrece sobre los móviles no reflejan la realidad sino los mundos de Yupi. Es decir, cuando señala, como en su última nota de diciembre de 2015, que los OMV tienen casi un 18% de mercado, la cifra es totalmente inexacta puesto que incluye dentro los cerca de 3 millones de clientes móviles que acumulan entre Ono y Jazztel. La cuota real de los OMV debe estar muy por debajo del 10% y la de Vodafone y Orange muy por encima de las que les asigna.  

De esa forma, es imposible saber que está pasando de verdad con el mercado de los OMV, y si estos operadores están creciendo en cuota a pesar de la consolidación y la convergencia o si, como algunos sospechamos, su participación de mercado está disminuyendo a marchas forzadas. Es decir, no nos permite conocer un aspecto fundamental de la evolución del mercado para que cada uno se haga su composición de lugar sobre la calidad de la competencia en este mercado. A veces me pregunto si esa -mantenernos en la ignorancia y dificultar el análisis- será la razón para que la información se ofrezca de manera tan chapucera.

Ya puestos, tampoco estaría mal que esas notas mensuales ofreciesen la cifra concreta de líneas móviles que tienen cada mes los operadores, y no sólo la portabilidad y las cuotas de mercado (que además están mal, porque las de Vodafone y Orange están sistemáticamente recortadas respecto a la realidad al no incluir las líneas de Ono y Jazztel, respectivamente). Eso es algo que hace, por ejemplo, el regulador brasileño, de forma más puntual y en un mercado mucho más grande y previsiblemente con más dificultades para recopilar la información. 

Y en el caso del negocio de banda ancha fija está empezando a pasar lo mismo. Hace años, cuando sólo había ADSL y cable, las estadísticas, aunque pobres, servían. Eran pobres porque sólo diferenciaban por tecnología, es decir, separaban las cifras del ADSL de Telefónica, el de sus rivales y el de las redes de cable, que usan tecnología HFC. Pero al menos, en esta categoría si se ofrecen mensualmente los datos exactos de cuantas líneas tiene cada uno, cosa que no ocurre, por causas ignotas, en el negocio móvil, donde sólo se dan las cuotas de mercado en porcentaje pero no en número absoluto. Pasó el tiempo y cuando Telefónica empezó a desplegar fibra FTTH también valían, porque se creó una nueva categoría denominada FTTH y como sólo estaba Telefónica en ella, era fácil hacer las cuentas. El problema es que en esa categoría, no se sabe por qué extraña razón, la CNMC ha decidido no distinguir -como sí ocurre en el ADSL- entre la cuota de Telefónica y de sus rivales, sino que es un tótum revolútum. Y como ahora empieza a haber un volumen considerable de clientes de FTTH de otros operadores y esa tecnología sube a toda velocidad mientras que el ADSL baja al mismo ritmo, la nota mensual ya no sirve para nada. Con los datos que ofrece es imposible saber a quien le ha ido bien y a quien mal en el mercado de banda ancha fija en el mes en cuestión.

De esta forma, la CNMC hurta a los periodistas, analistas, consultores, a los propios responsables de las empresas de telecomunicaciones, a sus proveedores, a todos los stakeholders del sector y a los ciudadanos en general, una información fundamental que como organismo público que es, sostenido con fondos públicos, tiene el deber de difundir.

Me pregunto si sería mucho pedir que en la segunda o tercera semana del mes siguiente se pudiera tener acceso a las cifras del mes anterior, con datos de líneas fijas y móviles, y sus correspondientes cuotas de mercado, desglosados por grupos económicos. ¿O es más fácil mantener el excel sin cambios y no dejar que la realidad te estropee una estupenda estadística?.  

Artículo de Ignacio del Castillo en TecnoEstrategias


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