
Es pública y notoria la postura de la Asociación de Internautas acerca de
las prácticas de autorregulación en La Red, al considerarlas útiles y
convenientes. Sin embargo, la práctica de tal modelo de regulación adoptado por los operadores en cualquier escenario sigue dejando mucho que desear por el
permanente desconocimiento del verdadero significado y alcance de tales
prácticas.
07-08-2003 - No sólo los Códigos de conducta sobre el comercio electrónico que existen
han sido elaborados sin la participación de ninguna asociación de
consumidores y usuarios, pese al tenor literal de la ley que pretendía
garantizar tal participación; hace escasos días, se ha conocido el acuerdo
alcanzado entre Asimelec (Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de
Electrónica y Comunicaciones.) y AIE (Artistas Intérpretes o Ejecutantes),
AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión), EGEDA (Entidad de Gestión
de Derechos de propiedad Intelectual), SGAE (Sociedad General de Autores y
Editores), DAMA y CEDRO, sobre el canon por copia privada para los soportes
cederrón y deuvedés.
Dicho acuerdo, una vez más ante la pasividad de las Autoridades de consumo,
no ha contado con la participación de ninguna entidad que represente a los
consumidores y usuarios afectados; por tanto, ha sido adoptado a sus
espaldas.
No sería mayor el problema si no resultara que de tal acuerdo la única parte
perjudicada es la de siempre, la más débil, la más indefensa: el usuario,
que es quién se verá obligado a satisfacer este canon que las empresas
asociadas en Asimelec van a repercutirnos para satisfacer la voracidad
recaudatoria de determinadas entidades "sin ánimo de lucro".
Y no sólo eso, sino que, además, es adoptado un acuerdo por entidades
asiduas de Comisarías y Tribunales en contra de la propia Ley que excluye
expresamente del canon por copia privada a los programas de ordenador.
Efectivamente, el Artículo 25 del Texto refundido de la Ley de Propiedad
Intelectual, al regular el derecho de remuneración por copia privada, en su
apartado 3 establece que "Lo dispuesto en los apartados anteriores no será
de aplicación a los programas de ordenador".
¿Qué hacen nuestras Autoridades ante semejantes atropellos y abusos de
nuestros derechos?
Nada, absolutamente nada. Están permitiendo que en las autopistas de la
Sociedad de la Información se establezcan peajes por doquier y de forma
indiscriminada sin adoptar medida alguna de salvaguarda de los derechos e
intereses de los usuarios, permitiendo, por su pasividad, que cualquier
persona incluso se permita realizar seguimientos de las comunicaciones
electrónicas de miles de usuarios, recogiendo sus datos de conexión,
proclamarlo públicamente y ni siquiera llamarle la atención por semejante
práctica inconstitucional.
No es casualidad que el hasta hace bien poco Director General para el
desarrollo de la Sociedad de la Información decidiera que era mejor
desarrollar otros aspectos, como puede ser su capacidad personal de trabajo
en la Banca multinacional privada. Como tampoco es casualidad que existan
intereses ocultos bajo la especie del secreto profesional en la reciente
denuncia (?) contra usuarios de redes peer-to-peer que, pese a los
triunfales anuncios iniciales, sigue sin ser presentada a fecha de hoy, ante
el silencio cómplice de todas las autoridades interesadas en el desarrollo
de la Sociedad de la Información y en la protección y salvaguarda de los
derechos de los usuarios, honrosamente salvado por la Brigada de
Investigación Tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía y la -para sorpresa
de muchos- Business Software Alliance-España.
Curiosas formas de abordar el despegue de la Sociedad de la Información,
permitiendo seguimientos impunes a miles de usuarios, recogidas de datos de
conexión sin autorización judicial con la vana pretensión de usarlas en un
procedimiento penal, imputar calumniosas actividades delictivas a esta
Asociación como la de que estábamos entorpeciendo una investigación judicial
(además, inexistente) al informar a los usuarios sobre una aplicación
informática para proteger sus derechos constitucionales a la intimidad y el
secreto de sus comunicaciones, y permitiendo establecer trabas burocráticas
y recaudatorias privadas a cargo de los más débiles e indefensos: los
usuarios.
No sólo seguimos careciendo de un estándar de calidad en el acceso a
Internet, por el que pagamos y que nadie nos regala. Seguimos sin tener
ningún derecho, salvo el seguir siendo las víctimas propiciatorias de toda
suerte de abusos, como el último que venimos comentando de ver repercutido
el canon en nuestras compras de cederrón y deuvedés a partir del 1º de
septiembre próximo.
Sigue bastando que se reúnan algunas empresas de algún sector con los
representantes de los mejores clientes de esas mismas empresas, para que
resultemos finalmente lesionados los usuarios y consumidores, viéndonos
obligados a pasar por caja con cualquier excusa y pretexto.
Los usuarios y consumidores seguimos teniendo únicamente lo que siempre
hemos tenido: nuestra voz para alzarla frente a todos estos atropellos.
Esa es la única posibilidad que nos han dejado las empresas asociadas en
Asimelec, sus mejores clientes y los responsables políticos sumidos en el
silencio y la claudicación ante los intereses de los poderosos.
A partir del 1º de septiembre, nuestras recomendaciones al respecto de los
soportes para copias de cederrón y deuvedés, son las siguientes:
