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opinión de Ángel Vázquez Hernández

Cuando el PP era anticanon y los profesores erámos piratas


Recientemente, como si se tratase de una secuela de un clásico o de una segunda parte de una guerra mal acabada, el gobierno del PP ha propuesto recuperar el canon digital. A la Asociación de Internautas le ha faltado tiempo para anunciar que volverá a la lucha si el gobierno sigue por ese camino.





Se veía venir. Hace poco más de un mes ya advertí que la reciente sentencia del Tribunal Supremo en contra del canon digital no parecía ser el último clavo en su ataúd sino, más bien, la bengala que anunciaba el comienzo de una nueva guerra. Siento decir que acerté.

Estos acontecimientos recientes me traen recuerdos de la anterior guerra contra el canon. Aquello ocurrió hace años, en una época en la que el PP (ironías de la vida) se proclamó defensor de la libertad de expresión en las redes sociales, legislador en pro de la neutralidad de la red e incansable luchador contra el canon digital. Al menos al sur de los Pirineos, claro, porque en Bruselas y Estrasburgo decían otras cosas muy distintas.

Pero volvamos al hilo principal de la comedia. Ignoro cuando comenzó exactamente la primera guerra anticanon pero recuerdo que allá por 2002, durante el último gobierno de Jose María Aznar, el PSOE se estaba posicionando a favor del software libre y la cultura libre en general. Eran los tiempos en que Juan Carlos Rodríguez Ibarra sacaba pecho informatizando el sistema educativo extremeño a base de software libre mientras Rubalcaba llamaba "ley de censura del ciberespacio" al borrador de la LSSI propuesto por el PP. Microsoft, temiendo lo peor, decidió tomar cartas en el asunto y comenzó a hacer política de lobby en contra del conocimiento libre en España.

De esta forma en el seno del PSOE comenzaron a gestarse dos proyectos de tecnología educativa totalmente opuestos: el extremeño, basado en software libre, y el aragonés, basado en software de Microsoft.

En 2004 Zapatero aspiraba a convertirse en presidente del gobierno. Una de sus principales lugartenientes, Carme Chacón, se había posicionado abiertamente a favor del modelo aragonés de informatización del sistema educativo, y llegó el momento en que fue inevitable el choque con los defensores del sistema extremeño.

La situación se puso tensa cuando Juan Carlos Rodríguez Ibarra se posicionó en contra del canon digital y provocó la ira de la industria discográfica. Carme Chacón reaccionó posicionando al PSOE a favor de las discográficas y llegando, incluso, a negar la propia existencia del software libre. Pocos días más tarde Zapatero ganaba las elecciones que le convertirían en presidente del gobierno y aumentarían el poder de Carme Chacón en el PSOE. Desde ese momento, claro, la defensa del software libre y la condena del canon desde el ámbito de Rodríguez Ibarra cayó en la marginalidad. La promesa electoral de apostar por el software libre en la informatización de la enseñanza caería pronto en el olvido.

El PP, mientras tanto, seguía lamiendose las heridas. Pero en diciembre de 2007 el senador Jordi Guillot presentó la siguiente enmienda durante la tramitación de la LISI:

?En el plazo de un año se presente un proyecto de ley en el que se modifique el art??culo 25 del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual eliminando el llamado canon digital y proponiendo alternativas consensuadas con el sector para la salvaguarda de los derechos de autor y de la propiedad intelectual.?

Como era de esperar en aquel momento el PSOE se opuso. Decepcionó, eso sí, que IU también se opusiera (con el consiguiente cabreo de sus votantes por el incumplimiento de sus promesas electorales). Pero lo mas sorprendente es que, a pesar de todo, la moción resultó aprobada... porque el PP votó a favor.

Las risas inundaron las redes. El PP acababa de adelantar por la izquierda a PSOE e IU y, aunque en un primer momento corrieron rumores de que todo había sido a causa de un error, el propio Mariano Rajoy se encargó de confirmar que el PP se posicionaba oficialmente en contra del canon. Finalmente la enmienda Guillot nunca llegó a tener efecto pero posicionó al PP y al PSOE en lados opuestos de la guerra anticanon.

La situación de los anticanon se hizo insostenible dentro del PSOE. En Extremadura Guillermo Fernández Vara había sustituido a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y la nueva administración autonómica no estaba dispuesta a jugarse el tipo por el software libre. Situada entre la espada y la pared la Junta de Extremadura optó por cortar cabezas.

A partir de ese momento la industria discográfica, la SGAE y otras entidades gestoras de derechos de autor formaron un frente común para apuntalar al PSOE, partido que respondió promoviendo una legislación lo mas procanon y antiP2P que pudo conseguir. El PP, mientras tanto, hacía guiños a los internautas con propuestas legislativas tan espectaculares como la defensa, por ley, de la neutralidad de la red. Incluso los mass media afines al PP, como la desaparecida Intereconomía TV, se posicionaron en contra del canon digital.


No solamente los medios afines al PP se atrevían a sacar el tema a la palestra. A pesar de las presiones del gobierno el canon digital era un asunto demasiado importante como para ser ignorado porque, admitámoslo, la defensa del canon era difícil.


Mientras tanto la situación en la que nos encontrábamos los docentes partidarios del conocimiento libre empeoraba día a día. ANELE, la patronal del libro de texto, se había sumado a la guerra reclamando su parte del pastel: acusaba a los docentes de piratas y a las administraciones educativas de promover la piratería.

Al llegar el año 2011 las espadas estaban en alto, y la lucha contra el canon digital y por la libertad de expresión en la red fue una de las que impulsaron el 15 M. El PSOE se empeñaba en seguir ignorando el problema, pero estaban perdiendo la guerra.

Y entonces, como previendo la que se les venía encima, de repente el PSOE cambió de bando y prometió eliminar el canon digital. Pero a esas alturas la propuesta ya no tenía gracia porque el canon había sido vapuleado en los tribunales tanto en España como en la Unión Europea. La situación había cambiado y, de repente, todos los partidos parecían haberse vuelto en contra del canon digital.

Pero eso fue entonces, y ahora es ahora. Y ahora el PP ya no es anticanon, ni defensor de la libertad de expresión. Así que, compañeros docentes, vayan sacando las banderas negras: pronto volveremos a ser acusados de piratería.

Artículo de Ángel Vázquez Hernández en http://ultimotic.blogspot.com.es


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