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Los gigantes tecnológicos Facebook y Microsoft conectarán Vizcaya y Virginia con la cooperación de Telefónica

El mayor cable de datos de la historia atravesará el Altlántico a partir de agosto


La demanda de alta velocidad, de conexión fiable y de servicios de los consumidores de internet, que crece de forma exponencial y que obliga a potenciar la nube informática, ha llevado a los gigantes tecnológicos Microsoft y Facebook a unir fuerzas para ganar tiempo al tiempo. Las compañías fundadas por Bill Gates y Mark Zuckerberg se dan la mano para construir conjuntamente el cable submarino con mayor capacidad que ha cruzado el Atlántico, una notable inversión que además de atender la exigente reclamación futura de los usuarios, retornará en beneficio de las propias empresas. Hasta ahora, las compañías de internet han dependido de las infraestructuras desarrolladas por las empresas de telecomunicaciones. Con esta iniciativa, empiezan a hacer realidad lo que llevan tiempo buscando: sus propias fórmulas de aprovechamiento.




MANUEL ERICE/J.M. SÁNCHEZ - @abc_tecnologia Washington/madrid .- La participación de España no puede ser más importante: el sistema será operado y gestionado por Telxius, la nueva filial de Telefónica para infraestructura de telecomunicaciones, mientras que el megacable, el primero que conecta EE.UU. directamente con nuestro país, unirá el centro de datos de Virginia del Norte con Sopelana (Vizcaya). Desde allí, partirá la conexión con el resto de Europa, África y Asia. El pequeño municipio vasco, de sólo 13.000 habitantes, ha sido elegido por las dos gigantes tecnológicas como enclave estratégico e idóneo por su amarre. Tendrá infraestructura propia y convertirá a la cornisa cantábrica en «un punto de interconexión de tráfico muy importante», declaró ayer a la COPE Rafael Arranz, jefe de Operaciones de Telxius.

Ocho pares de fibra con una longitud de 6.600 kilómetros, una capacidad de 160 terabytes por segundo (una velocidad 16 millones de veces mayor que en la actualidad) y una durabilidad de 25 años, representan la poderosa tarjeta de presentación de Marea, como sus impulsores han bautizado una infraestructura que empezará a construirse el próximo agosto y estará completada en octubre de 2017, según las previsiones. La presencia de la española Telxius, que venderá la capacidad como parte de su negocio de infraestructura de telecomunicaciones al por mayor, aportará la dilatada experiencia de Telefónica en la instalación de cables submarinos.

Las ventajas del cable

La innovación del diseño generará ventajas sin precedentes en este tipo de cables, como su capacidad de ser interoperable con una gran variedad de equipamiento de red. Las compañías promotoras argumentan que la puesta en marcha de Marea supondrá menores costes y simplificará los equipamientos de los consumidores, lo que a su vez repercutirá en un rápido crecimiento de los ratios de ancho de banda, una necesidad que el sistema podrá atender gracias a que puede evolucionar al mismo tiempo que la innovación en tecnología óptica.

En el caso de los españoles, el portavoz de Telxius especificó que «podremos trasladar mucha más información y con más rapidez, gracias a la mayor conectividad para la descarga de contenidos y aplicaciones». A ello añadió que «se abaratará el coste de los accesos individuales y se acelerará la llegada de las redes 5G, que dará soporte en la era del 'Internet de las Cosas'».

Según el acuerdo firmado para el despliegue de la infraestructura, Microsoft lo utilizará para sus servicios en la nube, como la plataforma Azure, el dispositivo de entretenimiento Xbox o sus propios servicios, como Skype u Office. Christiann Belady, su director de Planificación y Desarrollo de Microsoft, resaltó que el futuro megacable «servirá para satisfacer la demanda mundial». Con el objetivo de lograr una mayor conectividad, el vicepresidente de Ingeniería de Redes de Facebook, Najam Ahmad, se refirió a la importancia de la colaboración con Microsoft y Telxius «para poder elegir los mejores hardware y software para el sistema y agilizar la innovación».

El presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, se refirió así a los posibles riesgos de que este tipo de grandes inversiones atente contra la llamada neutralidad en la Red: «Puede ser el camino hacia una cierta exclusividad en los servicios, e, incluso, los contenidos, pero más bien es una buena noticia que empiecen a producirse alianzas entre las operadoras y las empresas tecnológicas para proteger este principio, que ha regido internet desde sus comienzos».

La construcción del cable es una tarea complicada desde el punto de vista tecnológico, según explicó el representante de Telxius: «Se utilizan barcos para desplegar poco a poco cables en zonas especialmente elegidas, hasta situarlos en el fondo del océano y lograr que la conexión funcione. El reto es prevenir que esa conexión no se rompa como consecuencia del transporte marítimo».

En cuanto a su grosor, el cable está compuesto de fibras ópticas, una especie de «pelos» de cristal que permiten transmitir información a alta velocidad. Contarán con un revestimiento impermeable de diferentes materiales como el polietileno, alambres de acero trenzado, aluminio resistente a la humedad y policarbonato para frenar el deterioro.


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