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La UE autoriza al fin el IVA reducido para libros y publicaciones digitales


Bueno, ha sido como el parto de los montes pero ¡por fin! la Unión Europea (el ECOFIN, sus ministros de Economía y Finanzas) ha dado luz verde al IVA reducido (incluso al 0% en determinados casos) a las publicaciones digitales, idealmente libros y revistas, pero cualesquiera, en general. Una medida esperada durante largo, larguísimo tiempo por la ciudadanía en red y reclamada ad nauseam por todas las asociaciones y empresas europeas implicadas. Por una vez, la Asociación de Internautas y la industria editorial estamos de enhorabuena simultáneamente y por una misma razón.





Teóricamente.

La industria editorial lleva años clamando para que a la edición digital se le aplique el IVA reducido, al mismo tipo que a la edición física, cosa que debería ser una obligación de coherencia para los poderes públicos, pero éstos siempre se habían excusado en la prohibición europea. Ahora ésta no existe, pero para que los ciudadanos podamos disfrutar de esta reducción en el tipo impositivo tienen que pasar dos cosas:

  1. Que el Gobierno implemente esa reducción, cosa que puede hacer... o no, porque la Unión Europea autoriza a hacerla pero no obliga  ello
  2. Que la industria editorial no haga como los exhibidores cinematográficos, que después de pasarse años implorando por la reducción del tipo del IVA, cuando lo consiguieron no lo repercutieron en el importe final de la entrada bajo el falsario pretexto de que, cuando el tipo subió, no tocaron los precios y el aumento se absorbió a su costa.

¿Seremos, pues, felices los lectores digitales si llegamos a ver cumplidos ambos requisitos?

Pues a medias. Primero hay que ver cómo influye en los precios finales esta rebaja del IVA, pero es de temer que, aún aplicándola, los libros digitales sigan teniendo precios excesiva e injustificadamente altos.

Y aún así, aún suponiendo que el precio de los libros digitales fuera realmente justo (tanto para autores como para lectores), queda el dichoso tema del DRM, es decir, la tecnología que impide que un archivo sea copiado más allá de un determinado (y sumamente escaso) número de veces. Precisamente en una época en la que todos saltamos, en cuestión de horas, del PC al teléfono móvil y de éste a la tableta, de modo que si una obra se instala en todos estos dispositivos, a la que éstos se cambian -lo que sucede con harta frecuencia porque envejecen muy deprisa- el usuario se ha quedado sin esa obra y se ve obligado a pagarla de nuevo o a perderla. En otras palabras: la industria editorial no nos permite tener nuestra propia biblioteca en modo digital.

El pretexto es el habitual: la piratería. Siempre están igual, cuando está demostrado hasta la saciedad -y ya se había demostrado antes con la música y con el cine- que el DRM no detiene, para nada, el tráfico no autorizado de obras con copyrighty que lo único que se consigue con ese estúpido invento es irritar, precisamente, al que sí paga por la obra y llevarlo derechito a la adquisición por la mano izquierda. No sabemos en qué máster habrán aprendido los directivos de la industria que la mejor forma de fidelizar al cliente es tocarle las narices bien tocadas. Precisamente al que paga, insistimos, porque el que no paga, señores, no tiene problemas de DRM. Más inteligible, ni una película de Cantinflas.

En fin, debemos estar contentos por esta rebaja del IVA para la edición digital y lo estamos, claro que sí (aunque más lo hubiéramos estado muchos años atrás), pero no descorchemos aún el cava, porque todavía pueden pasar (o no pasar) muchas cosas y acabar nuestro gozo en un pozo.

Como tantas y tantas veces ha sucedido.

Javier Cuchí - Asociación de Internautas

 


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