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Archivado en Noticias, Mundo Internauta

Los niños deben navegar acompañados


Las jornadas ‘Infancia e Internet’ dan una vision positiva de la red. Nadie ve los parques de las ciudades y plazas de los pueblos como lugares peligrosos para los niños, son sitios fantásticos para su recreo. ¿Pero dejaría a sus hijos solos en mitad del gentío? Pues Internet es como un parque grande. Ni más ni menos peligroso que la plaza de cualquier pueblo. Ésa es, al menos, la conclusión de los expertos.





M.A.C Ariadna El Mundo EL 95% DE LOS NIÑOS NAVEGAN SOLOS: Un estudio de ‘Todo para Todos’ muestra que la inmensa mayoría de los chavales entran en la Red sin la compañía de sus padres. Paradójicamente, 7 de cada 10 progenitores no están tranquilos cuando sus hijos navegan. Otro dato revelador: el 40% de los que no tienen conexión es porque no les dejan. A pesar de la desidia paterna, parece que los jóvenes tienen claro lo que desean encontrar en la Red: juegos, música y deporte. ¿Y lo que detestan? Pornografía y publicidad, seguidas de violencia o prensa rosa.

Unicef, con la colaboración del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, ha celebrado esta semana las jornadas Infancia e Internet. En ellas han participado expertos y responsables de instituciones educativas, ONG dedicadas a los niños y empresas. De la puesta en común de impresiones ha salido la necesidad de retirarle a la Red el sambenito de sitio no apto para menores.

“La nuestra es una postura proactiva en favor de un uso responsable de Internet”, dice Amanda Martín, de Unicef. En su opinión, ya es hora de superar la obsesión por la seguridad. “Los niños, además de protección, tienen derecho al desarrollo y a la participación que ofrece la Red”, comenta. Por eso, aunque han estado presentes empresas tecnológicas con lo último en filtros para evitar que los chavales accedan a contenidos como la pornografía o la violencia, la mayoría de los ponentes apostaban por la educación más que por la represión. Pero no sólo hablan de educar a los niños en la navegación segura, sino también a padres, educadores y empresas.

“¿De quién es la culpa de que más de dos millones de menores vean la televisión los viernes más tarde de las 12? Del televisor no, es de los padres”, denuncia un asistente. “Pues con Internet pasa lo mismo”, añade. Pero en el caso de la Red, por su capacidad interactiva, la dejadez es más peligrosa.

Para mitigar el peligro, el segundo paso después de los filtros está siendo el de los contenidos. Internet, como el gran bazar que es, tiene de todo, pero mal organizado. “Hay que crear una ventana desde la que el niño entre en la Internet buena”, comenta Paloma Ascaso, del proyecto Todo para Todos. Esta iniciativa no se queda en la creación de un portal infantil. Su idea es poner en marcha un proceso de certificación de las páginas web. “Pero eso exige mucho dinero y el impulso institucional”, dice. En Unicef creen que ya hay herramientas tecnológicas y contenidos suficientes. “Solo falta que cada uno asuma su responsabilidad”.

Pero no parece fácil. La ponencia de la Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA) reconoce que la irrupción de Internet ha provocado grandes cambios: el maestro sabe menos que la Red. El padre ya no va por delante y no es la primera referencia. Y el hijo gana en autoestima porque pasa a enseñar a su padre. Como dice el ponente, “esta nueva forma de relacionarse nos pone al borde constantemente y la demora en la entrega de información nos relega a un segundo plano de forma automática”. Su conclusión es clara, la sociedad necesita un cambio de mentalidad.

Mientras llega el cambio, Víctor Domingo, de Internautas.org, da una serie de consejos de sentido común: negociar un horario de navegación con los hijos, supervisar sus relaciones virtuales como hace en la vida real y hacer de Internet una experiencia familiar.


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