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Las empresas españolas no creen en Internet


Un reciente estudio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV realizado sobre 222 empresas cotizadas en el mercado español concluye que el 35% de estas empresas no tienen página web en Internet, aunque la propia CNMV ha advertido que, de acuerdo con la Ley 26/2003, “Ley de Transparencia”, que establece a las sociedades cotizadas la obligatoriedad de disponer de una página en Internet para que los accionistas puedan ejercer su derecho a la información, la inexistencia de página en Internet es una infracción grave.





Abundando en la desidia tecnológica-empresarial española la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), suspende a España por su clasificación de sitios web por cada 1.000 habitantes, situándonos en el puesto 21 entre los 30 países más desarrollados del mundo. En España, sólo había en julio de 2002 un total de 6,6 páginas web por cada mil habitantes, lo que supone estar muy por debajo de la media comunitaria, que es de 37,9 sitios, y de la media de la OCDE, que es de 31,4 páginas web por cada mil habitantes.

Y así; sucede que mientras recientes estudios como el realizado por científicos de la Universidad de Utrecht aseguran que explorar el mundo web en horario laboral ayuda a administrar mejor el tiempo, reduce el estrés, mejora las habilidades y ayuda a alcanzar un perfecto equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Tirando por tierra la sostenida creencia de que navegar por la Red en la oficina fomenta la ineficiencia y provoca una reducción de la productividad por la pérdida de tiempo que conlleva.

En España los diputados populares rechazan una propuesta socialista para instar al Gobierno a que se regule el uso del correo electrónico en las empresas, porque es mejor esperar a que en Europa se estudie sosegadamente y en profundidad este asunto, para luego aprobar alguna normativa no vaya a ser que luego haya que dar marcha atrás, mientras empresarios y trabajadores dirimen día sí y otro también estos problemas en los juzgados ordinarios de justicia.

¿Por qué no queremos abandonar el siglo el XX?

Artículo de Víctor Domingo en La Clave


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