Caco y el canon


Caco Senante escribe a Llamazares en relación con la postura que Izquierda Unida mantiene contraria al canon y le advierte que no se deje manipular por “una minoría que, desde hace meses, intoxica con sus discursos la realidad de la remuneración por copia privada (el mal llamado “canon”), utilizando de forma retorcida los sustantivos y adjetivos, algo que ya de por sí les califica".





¿A qué vienen los insultos de Caco? ¿Por qué esta continua ofensa? ¿Es que no teníamos ya suficiente con el "Mojo Picón"? Además ¿utiliza cuando habla con Izquierda Unida la palabra "minoría" como algo peyorativo? ¿Cómo se lo tomará Llamazares? Porque, la verdad sea dicha, esta minoría de internautas es más numerosa que la propia Izquierda Unida (e infinitamente más numerosa que la SGAE).

Dice también Caco Senante en su misiva que:

"Dieciocho años después, el PP quiere cambiarla (la ley de la propiedad intelectual). Y ustedes también. Sepa, Sr. LLamazares que tras la lectura del borrador del anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual redactado por el PP, nuestra primera reacción fue de rechazo absoluto. Imagine nuestra sorpresa cuando comprobamos que un año después IU, un partido de izquierdas, “sintoniza” con esa idea del PP. ¡Que es casi lo mismo que decir que existen ciertas similitudes entre el modelo de cultura del PP e IU!"

Lo verdaderamente sorprendente, Caco (y lo utilizo como sustantivo y no como adjetivo, para que veas que sé diferenciarlos), es que ciertas personas pertenecientes a la SGAE y que se autodeclaran de izquierdas tengan una postura en relación con la propiedad privada tan antisocial. La propiedad, según la Constitución, tiene como parte de sus elementos constitutivos y como límite de la misma el de su "función social". La propiedad no debe entenderse como una posibilidad de excluir sino como una facultad de integrar. Y más sorprendente es, si cabe, que la SGAE, un sector cercano a la cultura y que cree poseerla (cuando la cultura es por definición inapropiable), tenga una postura que desprecia el derecho a su acceso por parte de los ciudadanos. ¿Cuándo toca hablar de los beneficios de las redes de pares? ¿Cuándo vais a hablar de nosotros? ¿Cuándo vais a dejar de calcular euros y vais a empezar a calcular personas? ¿Cuándo van a empezar a importar los que hoy podemos acceder a la cultura que ayer el bolsillo nos vetaba?

El artículo 27 de la Declaración de Derechos Humanos establece el derecho de los autores pero también, el mismo artículo, establece el derecho de los ciudadanos a acceder a la cultura. Ya es hora de hablar de ese apartado. En la mesa redonda que organizó laMundial.net en Barcelona, Santi Balmes, de SGAE, dijo que si existían alternativas que permitieran remunerar a los autores sin tener que tocar el bolsillo de los ciudadanos era una buena idea el empezar a plantearlo. Yo le hablé de 9 alternativas que existen y que un autor de la doctrina minimalista había apuntado ¿qué día y a qué hora podéis quedar con los internautas para debatirlas? No podéis echaros atrás: Santi lo dijo y está grabado.

Por otro lado ¿cómo recibirá Izquierda Unida que se les llame "intoxicados"? ¿Es que el estar en contra de los postulados de Caco significa estar intoxicado? ¿Puede estarse en desacuerdo con la SGAE y a la vez no ser un "pendejo electrónico" o un "manipulado"? ¿Deja la SGAE resquicio a la opinión disonante?

La SGAE, como Walter Lipman, cree que la ciudadanía es un "rebaño desconcertado que necesita ser eficazmente guiado" y no hace falta decir quién se ha autoerigido como pastor. Esperemos que Izquierda Unida no caiga en la trampa de hacer el papel de rebaño que desde la SGAE le han decidido asignar.

Escrito por David Bravo en: www.filmica.com/david_bravo/

NOTA DE LA ASOCIACIÓN.-

Nosotros vemos $$$$ donde pone SGAE, porque utilizamos IGNORER

PARTICIPA EN LA CAMPAÑA CONTRA EL CANON DE LOS CDs y DVDs



...Es como un cuento perverso en el que los poetas atracan a su pueblo, los cantantes llaman piratas o pendejos electrónicos a los ciudadanos honestos, los músicos cambian sus instrumentos por calculadoras y a los autores les inspira la letra de las leyes y de los reglamentos para aplicar tasas. Una verdadera pesadilla, para salir de la cual basta con abrir los ojos y no dejarse engañar.


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