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Más autopista digital


Hoy se conmemoran los 35 años de uno de los varios episodios fundacionales de Internet. Los expertos afirman que Internet todavía está en la edad de piedra y que apenas se ha inventado una cuarta parte de lo que puede avanzarse con esta tecnología. En cualquier caso, desde su salida de los recintos académicos en los noventa para convertirse en una herramienta económica y social, estar conectado a la Red empieza a ser vital. España se ha incorporado perezosamente a la misma. Una explicación podría estar en una falta de alma tecnológica entre un sector de la ciudadanía, pero, sin lugar a dudas, el principal factor han sido los obstáculos a su acceso, tanto en calidad de la conexión como en el precio. Hacer Internet más accesible es urgente.





Por esta razón, el anuncio de Telefónica de destinar 3.000 millones de euros para mejorar en cuatro años la red de ADSL (tecnología de acceso rápido a Internet a través del hilo telefónico convencional) supone un alivio. La navegación veloz por la Red a través de banda ancha es una infraestructura imprescindible para un país desarrollado. Desde que lanzó su oferta de ADSL en 2001, la inversión ha sido de 2.000 millones de euros, lo que realza más el proyecto anunciado. Por otra parte, en la medida que Telefónica controla mayoritariamente el acceso al bucle local, la última milla del cable telefónico que llega a los hogares y a las oficinas, por donde deben pasar también las otras compañías ofertantes de este servicio, su mejora repercute en todas las ofertas del sector.

El ADSL ha tenido un notable crecimiento en España y en la actualidad hay más de dos millones de abonados. Pero, según las estadísticas europeas, el ADSL español no es ni el más barato ni el más rápido. A finales de este mes, Telefónica, tras haber recibido autorización, pondrá en marcha un plan para duplicar la velocidad de todas sus líneas de ADSL sin que ello se acompañe de más coste para el cliente.

La compañía, sin dar mayores precisiones, ha asegurado que esta inversión de cuatro años conllevará un abaratamiento del servicio. Son dos pasos convenientes para disfrutar, como en otros países, de autopistas digitales que no sólo sirven para transitar más deprisa o ampliar la gama de ocio, sino para trabajar de otra manera y con más eficiencia.

Editorial de EL PAÍS


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