Prohíben a Ono colocar sus cables en las fachadas de edificios del centro


Técnicos del Ayuntamiento de Cartagena y de la empresa de telecomunicaciones Ono están buscando alternativas para instalar el cable de la compañía en los edificios del centro de la ciudad sin que afeen las fachadas, tras la prohibición municipal de que estos sean colocados en el frontal de los inmuebles. Por este motivo, las obras de cableado de la ciudad por parte de esta compañía están, en estos momentos, paralizadas, a la espera de que se pacte una solución que, en cualquier caso, encarecerá considerablemente los gastos de la compañía.





La empresa de telecomunicaciones Ono tiene prácticamente terminadas las obras de instalación del cable en lo que se denomina la red radial de Cartagena, es decir, todo lo que se refiere a la obra civil que supone la apertura de zanjas y la colocación subterránea de los cables.

El problema ha surgido ahora, precisamente una vez que han terminado aquellas obras, y estriba en la forma de hacer llegar el cable a los edificios del centro de la ciudad, en una zona que comprendería zonas particularmente sensibles, como la calle Mayor o la calle del Carmen.

Desde hace algo más de una semana, Ono tiene paralizadas sus obras ante esta situación. Fuentes de la compañía explicaron que la semana pasada se produjo una reunión entre los técnicos de ambas partes para intentar buscar una solución válida y que está previsto que esta semana se celebre otra, de la que podría salir una respuesta.

José Cabezos, concejal de Infraestructuras, declaró a este respecto que la mejor manera de negociar una forma de acceder a los edificios del casco antiguo es, precisamente, haciendo una prueba. De hecho, eso es lo que se va a hacer en unos días, con un inmueble situado cerca de la glorieta de San Francisco. Serán los técnicos de la empresa los que fijen cuándo se lleva a cabo, una vez hayan realizado los estudios preliminares sobre su impacto y posibilidades técnicas.

La prueba consistirá en la instalación del cableado subterráneo en un edificio, para comprobar si ello es técnicamente posible. Esta obra deberá también incluir el pequeño transformador metálico que acompaña la instalación de los cables de la empresa de telecomunicaciones y que, en condiciones normales, se ubicaría en la fachada.

El problema, sin embargo, tiene bastantes vertientes: por un lado, hay muchos edificios en el centro cuya fachada debe respetarse; también hay muchos otros muy antiguos, en los que habría que valorar el impacto de una obra como ésta; en tercer lugar, que prácticamente cada uno de los edificios ha sido construido de forma distinta al que está al lado, lo que podría dificultar la elaboración de un modelo de obra para esta zona.

«Estamos haciendo un gran esfuerzo con todo el mobiliario urbano, con sillas, marquesinas o mesas, por ejemplo, para mantener una línea uniforme en el casco antiguo, por lo que entendemos que el cableado hay que soterrarlo y no plantarlo en medio de las fachadas de los inmuebles», explicó ayer Cabezos.

De hecho, el edil recordó que están pendientes de firmar –se hará próximamente– sendos convenios con las empresas Iberdrola y Telefónica, precisamente para que se retiren todos los cables y aparatos instalados al efecto en las fachadas de los edificios. Además, en las obras de remodelación de las calles Campos y Jara, que se van a iniciar prácticamente de inmediato, está previsto que todos los cables vayan por el subsuelo, sin que ninguno vaya por el aire.

Uno de los problemas que está planteando Ono a la hora de recoger el guante que le ha lanzado el consistorio es el elevado coste que puede suponer las obras de soterramiento de los cables en los edificios, en lugar de utilizar las fachadas, como se había previsto. Según Cabezos, «quizá le cueste cinco veces más» de lo que se había previsto en principio. «Ellos querían hacerlo por el aire y nosotros, que fuera subterráneo. Ahora se están viendo las soluciones posibles», añadió el responsable municipal del área de Infraestructuras.

Desde el ayuntamiento se tiene claro que las obras de Ono no se van a reanudar hasta que se haya alcanzado un acuerdo sobre la manera de hacer llegar el cable a los edificios sensibles del casco antiguo sin tener que hacer pasar éste por las fachadas.

Estas circunstancias están retrasando la llegada de las telecomunicaciones de Ono a todos los puntos de la ciudad. De hecho, la empresa había previsto que durante el mes de abril quedaría cableada toda Cartagena, incluyendo zonas como la calle Mayor o la Muralla de Carlos III.

Hasta el momento, Ono ha invertido en sus obras en Cartagena más de 5.000 millones de pesetas y ha colocado en el subsuelo de la ciudad alrededor de 3.000 kilómetros de fibra óptica, a lo largo de 58 kilómetros de zanjas que han abierto en distintos puntos de la ciudad y los barrios.

http://www.la-verdad.com/pg010508/suscr/cartage08.htm


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