Cuestionario sobre plataformas de movilidad


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El reto de la banda ancha


El comercio electrónico con particulares venderá este año en España unos 30.000 millones de pesetas, con un aumento que ha sido calificado de espectacular. Estaría muy bien, si no fuera porque el año pasado la Asociación Española de Comercio Electrónico (AECE) anunció unas ventas que ya eran de 34.000 millones de pesetas, también con un aumento espectacular.





Algunos asociados se han marchado de la AECE denunciando lo irreal de las cifras que facilita, y desde el sector financiero fueron calificadas de "absolutamente falsas".

Esa disociación entre los deseos y la realidad, que lleva a la práctica indeseable de manipular la información, sería una anécdota reprobable si no fuera porque detrás de ella hay algo más grave: el sentimiento de fracaso que se ha apoderado de muchos de los negocios de Internet. El fracaso existe, y no se soluciona ocultándolo.

Algunas grandes consultoras difundieron, en los inicios de Internet, estudios aparentemente serios con unas previsiones de mercado que hoy están totalmente alejadas de la realidad. No es que se equivocaran en un 20%, es que lo han hecho en el 500% o el 1.000%. Esos estudios, que se siguen difundiendo con una querencia parecida, alentaron muchas iniciativas empresariales que luego el mercado, siempre difícil, ha hecho fracasar, y que ahora se quieren ocultar. Pero Internet no ha fracasado, lo que sí han fracasado son muchos negocios montados sobre las previsiones de algunos iluminados.

Internet sigue siendo el futuro y el comercio electrónico tiene el éxito asegurado, pero este se alcanzará no cuando lo digan los estudios de las consultoras, sino cuando se eliminen los problemas que estrangulan el desarrollo de la Red y que en España tienen nombres concretos, como alfabetización digital, acceso universal, tarifas bajas, un marco jurídico que garantice la seguridad y, sobre todo, un Internet tecnológicamente avanzado, con banda ancha que permita a los internautas navegar en un yate majo, que es lo que quieren, y no en una barca de remos.

En España no llegan al millón las líneas de banda ancha, y entre las 20 principales naciones del mundo es la segunda, por la cola, con menos conexiones por cada 100 habitantes, dejando el último puesto al Reino Unido, según el semanario británico The Economist. Además, la frontera de la banda ancha no es la misma en todos los países. En EE UU la marca los 300 Kpbs (kilobits por segundo), y aquí se consideran como tal los 256, e incluso menos.

La Administración ha sido lenta y los operadores muy pecatos en su esfuerzo para instalar infraestructuras avanzadas. El resultado es un desarrollo bastante raquítico, con unos 600.000 clientes de cable (no todos reciben Internet, pues hay clientes sólo de televisión o telefonía), poco más de 200.000 con tecnología ADSL y casi otros tantos que utilizan otros sistemas (LMDS, vía radio, satélites, redes RDSI, etcétera).

Las concesiones para el cable de fibra óptica no se dieron hasta 1997 y la Ley del Cable no es ningún modelo de cómo hay que entender el progreso tecnológico. El ADSL y el LMDS son posteriores, y al primero, que es la apuesta de Telefónica, le están poniendo obstáculos. La Comisión del Mercado de Telecomunicaciones teme que la presencia directa de Telefónica ahogue la incipiente competencia en este mercado, y con ello peligra el objetivo del operador dominante de convertirse en minorista de este servicio y tener un millón de clientes directos en 2003. Y sin embargo, éste es el tipo de apuestas que necesita la banda ancha.

Para que España entre de verdad en la sociedad del conocimiento, Internet tiene que ser un servicio universal, al que puedan acceder todos. Está cerca. La UE acaba de dar el visto bueno a la directiva que lo contempla. Ya estábamos próximos a ese objetivo, pues la telefonía sí que es un servicio universal, y el 80% de las líneas telefónicas puede recibir Internet.

Pero el acceso a Internet de la mayoría es lento, un problema que se agrava con la proliferación en la Red de los archivos multimedia. Hay que invertir en infraestructuras y desarrollar un Internet rápido, un servicio eficiente, que ayude, entre otras cosas, a combatir ese sentimiento de fracaso en los negocios en la Red. El reto ya no es tanto universalizar el servicio, sino universalizar la banda ancha.

http://www.cincodias.es/scripts/cincodias/noticias/articulo.asp?ntc=233999&ap=2&sec=5&pos=4&query=30


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