Defensor del Internauta: 9.500 quejas atendidas éste año


Después de más de dos años atendiendo las quejas y reclamaciones de los internautas relacionadas con las más variadas materias del mundo de la contratación, comunicación e información electrónica, la conclusión a la que desde este servicio llegamos es la absoluta falta de respeto que los distintos “intermediarios” (gobierno, operadores, comerciantes, proveedores y otras hierbas) demuestran hacia el internuata de la calle, consumidor final de los productos y servicios de la gran red, tanto en su faceta de acceso al mundo de la información como en su calidad de consumidor final de lo que en esta tela de araña se cuece.




Para muestra baste decir que en lo que llevamos de año se han recibido en la oficina del defensor del internauta un total aproximado de 9.500 quejas y reclamaciones, las cuales, como se sabe, son atendidas de modo totalmente desinteresado por parte de este servicio.

La palma se la lleva, como no, el ADSL, tecnología de acceso a internet que ha llevado a más de uno, internauta claro está, al borde del caos, dada la diferencia entre las expectativas que se publicitan desde los distintos proveedores y la realidad del día a día con caídas continuas en la prestación del servicio, limitaciones de acceso a determinados sitios o servicios de la red, falta de prestación del servicio de correo, incumplimiento de las promociones de contratación (modem y alta gratis, entre otras), nefastos servicios de atención al cliente ofrecidos mediante llamadas a un 902, etc. Sólo hay algo en lo que los distintos proveedores coinciden y en lo cual el contrato se cumple a rajatabla: el puntual cobro de la cuota mensual en la domiciliación bancaria, cuyo nº, no olvidemos, se adelanta antes de contratar, no vaya a ser que luego se nos olvide pagarles. Ello unido a que, como digo, en la más baja de las modalidades de acceso, en la que se oferta una velocidad “gancho” de hasta 256 kb/s, se alcanzan en el mejor de los casos, como mucho, velocidades en torno a los 160 kb/s dependiendo de las zonas del país.

Que decir de la tarifa ondulada y los innumerables problemas que ha provocado el cambio de numeración a los nodos 908 y 909, más que nada por la desastrosa forma en que estos cambios - impuestos por el Ministerio - se han comunicado a los usuarios, lo cual ha llevado a innumerables errores en la facturación, solventados con distinta suerte para los afectados. Todo ello al margen de que seguimos sin una norma estatal que regule de forma clara unos parámetros mínimos de calidad para el acceso a internet, en orden a impedir las innumerables lacras que en forma de operador de telecomunicaciones tenemos en España, los cuales sin inversión alguna en nuestro país, se aprovechan de la liberalización estatal en su propio beneficio, ofreciendo accesos a internet que dan pena, por no decir otra cosa, aunque, como todo vale y ya puestos en ello, al grito de “yo soy el tuerto en el país de los ciegos”, en realidad no hay nadie que merezca la pena.

Siguen produciéndose delitos en internet, cada vez más amparados en el anonimato de la red a los que hay que sumar las supuestas estafas que suponen las conexiones no deseadas a los nodos 906, que incrementan las facturas de forma considerable.

La desconfianza en el comercio electrónico motivada por la falta de recepción de mercancías ya pagadas, unida a la imposibilidad de reclamaciones con vías de prosperar, dado el desconocimiento del vendedor o su domicilio en el extranjero es un tema que está a la orden del día y que deberá solucionarse cuanto antes.

En fin, como se puede ver no es un camino de rosas.

Defensor del internauta
Rogelio Turrado Turrado
Luis Bello Uguet
Asociación de Internautas

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