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Navegando por un río de ideas


'Copilandia'. Ahora que por ley trabajamos en espacios sin humos de tabaco, en el Guadalquivir, frente a la Torre del Oro, flota un barco declarado espacio libre de Propiedad Intelectual. ¿Al margen de la ley? No, en absoluto




Diario de Sevilla "Estamos cansados, pero muy contentos, porque la participación está siendo muy grande y nos lo estamos pasando muy, muy bien", comenta Federico Guzmán respecto a Copilandia, el barco anclado frente a la Torre del Oro en el que, desde el pasado día 28 de diciembre y hasta el próximo domingo, la Propiedad Intelectual ha quedado abolida.

Esta celebración del "intercambio del arte y las ideas" es una iniciativa del colectivo Gratis, integrado, amén de por Guzmán, por Victoria Gil, Kirby Gookin y Robin Khan. A su convocatoria han concurrido nada menos que tres centenares de artistas de todo el mundo "plásticos, visuales, musicales...", que han dado permiso expreso para que sus obras puedan ser copiadas y para que otros puedan dar forma a nuevas creaciones a partir de ellas.

¿Te gusta ese dibujo? Lo fotocopias. ¿Te interesa ese disco o ese vídeo? Lo duplicas en cualquiera de los ordenadores instalados en el barco. La célebre Yoko Ono lo ha puesto aún más fácil. Imagine Peace es una caja llena de tampones grabados justo con esa leyenda; al usar la obra, al empapar un tampón en tinta y estamparlo sobre el folio, el espectador-operario está duplicándola, multiplicando la idea que Ono quiere transmitir.

"Lo que estos fatuos títeres de la industria del espectáculo se niegan a reconocer es el hecho indiscutible de que la materia prima del arte es el propio arte [...] que la creatividad siempre se apropia de los resultados de la creatividad que la precede. Que el arte emergente siempre resignifica el arte existente, convirtiéndolo en algo nuevo", reza el manifiesto de Copilandia. Queda claro.

Gratis ya había llevado a cabo iniciativas similares con anterioridad (La isla del Copyright, Portugalete, 1995; Alem da Agua: Copiacabana, Badajoz, 1996), pero ni los movimientos copyleft "ésos que abogan por una concepción abierta y no restrictiva de la Propiedad Intelectual" habían cobrado la fuerza de la que hoy gozan ni el debate en torno al abuso y los muchos despropósitos perpetrados en nombre de los derechos de autor había alcanzado la visibilidad actual. Tampoco en las acciones previas se dio la curiosa paradoja que envuelve ahora a Copilandia: uno de los patrocinadores de la convocatoria es la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), radicalmente opuesta a las ideas defendidas por Gratis y los artistas participantes en el proyecto.

"Bueno, el sistema tiene grietas y ésta es una de ellas", bromea Federico Guzmán. Tiene su explicación, y su miga: las algo más que fluidas relaciones entre la actual Delegación de Cultura municipal y la SGAE propiciaron que esta última aparezca como una de las empresas promotoras del festival Sevilla Entre Culturas, en el que Copilandia se enmarca. ¿Sabía la SGAE realmente de qué se trataba? De saberlo, ¿hubiera seguido adelante con el patrocinio?

Para el delegado de Cultura, Juan Carlos Marset, el asunto no tiene mayor importancia. Copilandia, según dijo en la presentación del evento, es "un happening, un suceso artístico que generará un reflexión interesante". Pero lo cierto es que está generando algo más. "La verdad es que creo que al final van a salir de aquí propuestas concretas que van a resultar un tanto molestas para la SGAE", asevera Guzmán.

En efecto, durante estos días el barco de Gratis es un foco de atracción y reunión para todo tipo de particulares y asociaciones en desacuerdo con el modus operandi de la entidad recaudatoria. Elabogado David Bravo, autor de Copia este libro, el colectivo Zemos98 o la asociación ExtorSonados por la SGAE son sólo algunos de los protagonistas que ya han pasado por su abigarrada agenda de actividades. Estos últimos, que se sienten afectados por los cobros de dicha sociedad a locales públicos, participaban el pasado miércoles en la mesa redonda Derechos y alternativas musicales en los bares y aprovechaban para avanzar una de sus futuras acciones. "Vamos a convocar una manifestación frente a los juzgados "decía Mario Sánchez Pérez, Mario El Mago". ¿Sabe que la SGAE gana dinero con cada juicio que se celebra en este país? Todos los documentos relacionados con un proceso se almacenan en CD-R, y la SGAE cobra el canon de cada uno de ellos".

Gratis pondrá en marcha a partir del domingo una convocatoria aún más contundente: Bájate de la SGAE. "Es una campaña de apostasía dirigida a todos esos autores que no sintiéndose representados por la SGAE se encuentran con trabas para darse de baja en la asociación. Se trata de una carta tipo redactada en términos jurídicos y remitida a Teddy Bautista, presidente de la SGAE", explica Guzmán.

Relativamente ajenos a todo esto, Francisco Javier Gandía y Manuel Relinque, dos visitantes, disfrutan de Copilandia. "Sobre todo estamos copiando música -comenta el segundo-. Hemos encontrado en una estantería cosas muy interesantes del sello Soul Jazz Records". Vaya... Ése no es material copyleft. "Pues no -confirma Guzmán-, pero no estamos reproduciendo ni retransmitiendo nada. Nos amparamos en nuestro derecho a la copia privada. La gente trae sus discos favoritos y los pone a disposición de los demás".

"Yo tengo un montón de discos de este sello que me han costado mi dinerito", confiesa Relinque, deseoso de descubrir nuevos títulos de su escudería musical favorita. "Mira éste, está en mp3, ocho elepés en un solo CD... Hazle una copia del tirón, Paco".

Paco abre la bandeja grabadora del portátil convencido de estar ejerciendo su derecho.


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