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Disparates en la feria de los politonos


Desde hace unos años, los que coinciden con la irrupción de las tecnologías digitales y su posterior desarrollo e implantación masiva, cada nueva edición del Mercado Internacional del Disco y la Edición Musical , el Midem de Cannes, provoca un aluvión de declaraciones de ejecutivos discográficos y gestores de derechos de autor dignas de figurar en las mejores antologías del disparate.




Sin ir más lejos, el pasado sábado, en la primera jornada del Midemnet, el fin de semana tecnológico que precede a la feria en sí misma, los mandamases de la cosa mostraban su furia contra la Asamblea Nacional francesa por aprobar el pasado 22 de diciembre una licencia global que, mediante la imposición de un canon, legaliza de facto el intercambio de ficheros musicales a través de redes peer to peer. La enmienda volverá a ser discutida en breve y tiene todas las papeletas para desaparecer de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que lleva a cabo el gobierno galo, presionado por discográficas y sociedades de autores, pero deja claro que un sector de la clase política del país vecino, tanto de la izquierda como de la derecha, no comulga con esa concepción ultrarrestrictiva del copyright que con la vista puesta en una previsible (y discutible) desaparición de la mercancía física quiere imponernos la industria del disco: el dinero no estará ya en el objeto, sino en los derechos editoriales. Ahí, y no en ninguna supuesta defensa de la creación musical o de los autores, es donde encontraremos el meollo del asunto.

No obstante, conviene recordar que no son sólo algunos políticos quienes en el país vecino divergen de esa concepción y de las prácticas para establecerla, y que ya a comienzos de 2005 fueron muchos los músicos ,entre otros, Yann Tiersen, Manu Chao, Dominique A y Khaled. que firmaron un manifiesto promovido por Liberation contra la criminalización de los usuarios del p2p. Conviene hacerlo porque luego uno se encuentra en los periódicos frases como "la licencia global ha provocado la ira de los artistas y de las discográficas, que consideran que se ha roto el frente común contra la piratería en Internet", y de eso, nada.

Lo disparatado del asunto es en realidad que mientras Midemnet se convierte en altavoz de los apocalípticos lamentos de la industria, es la propia feria la que dedica conferencias y corrillos al análisis de la repercusión de bandas como Clap Your Hands Say Yeah o Artic Monkeys, que, en principio obviadas por el gran mercado, han conseguido notable popularidad y posterior éxito comercial precisamente por... filtrar su música en redes peer to peer.

Sin embargo, no han sido todo quebrantos. La gran industria se congratula de un aumento de los beneficios gracias a la venta de melodías y canciones para móviles. A ver si con un poco de suerte invierten todos sus esfuerzos en ese campo y dejan la música en manos de quienes la aprecian.

Y ya que las cifras son positivas, acaso por quejarse de vicio, la de Teddy Bautista, presidente del consejo de dirección de la SGAE, fue que, a diferencia de otros ministros de Cultura europeos, la nuestra no ha ido al Midem. Claro que, con la esperpéntica crisis de los papeles de Salamanca estallándole en las narices, para eso estaba la ínclita Carmen Calvo, para irse a una feria de politonos.

Reproducido de Diario de Sevilla







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