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La polémica de las antenas bloquea el desarrollo de la nueva telefonía móvil


La alarma social por los supuestos efectos nocivos de las antenas de móvil amenaza con bloquear el desarrollo de la telefonía celular de tercera generación, o UMTS.




Esta tecnología, por la que pasa el futuro de las operadoras, supondrá triplicar el número de antenas existentes, ya de por sí fuertemente cuestionadas.

La fuerte polémica que están desencadenando las antenas de telefonía móvil, por sus supuestos efectos nocivos contra la salud, amenaza con desbaratar los planes empresariales de la telefonía celular de tercera generación, o UMTS.

Esta tecnología permitirá todo tipo de servicios online e Internet a través del móvil. De ahí que se haya convertido en el gran negocio que esperan todas las empresas y en uno de los motores que, según la Administración, debe impulsar tecnológicamente a España.

Sin embargo, la alarma social y las crecientes trabas de los ayuntamientos contra la proliferación de antenas están empezando a echar por tierra estas expectativas.

Según la normativa vigente, el 1 de junio, Telefónica Móviles, Vodafone, Amena y Xfera deben tener operativa una primera fase de la red de UMTS, dando cobertura a las ciudades con más de 250.000 habitantes. Hasta ahora, el único problema de las operadoras se limitaba a que la tecnología de UMTS no estaba suficientemente preparada, sobre todo por la falta de terminales.

Este problema, sin embargo, es insignificante con el que se plantea ahora, explican fuentes de las operadoras. Ayuntamientos y diputaciones de distintos puntos de la geografía española han comenzado a ordenar la retirada de antenas.

El alcalde de Valladolid, Javier León, se comprometió ayer a desmantelar las antenas y baterías existentes junto al Colegio Público García Quintana, donde se han registrado cuatro casos de cáncer infantil en un año, “si se lo permite el juez que lleva el caso”. Casos similares se produjeron también ayer en Mijas (Málaga), Soria y Oviedo.

En estos momentos, existen en España alrededor de treinta mil antenas de telefonía móvil. Aunque la telefonía UMTS podrá reutilizar una parte de los emplazamientos existentes, requerirá de nuevas instalaciones, lo que podría llegar a triplicar el número de antenas.

Algo que, dada la tensión social que se ha creado, parece imposible. De hecho, fuentes cercanas a Telefónica Móviles, el operador más avanzado en el despliegue de UMTS con 750 emplazamientos comprometidos para junio, comentan que han empezado a darse los primeros problemas de trabas para nuevas instalaciones.

Los responsables de las compañías de móviles explican que, si ya hay todo tipo de trabas contra muchas de las antenas existentes, con instalaciones nuevas los problemas se duplican.

Los operadores de móviles se reunieron esta semana con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para analizar el problema económico que les puede ocasionar la polémica de las antenas, cuyos efectos nocivos no se han demostrado científicamente.

Las operadoras calculan que la revisión de todos los emplazamientos que existen en la actualidad, para ajustar su nivel de emisiones radioeléctricas a la nueva normativa, puede ocasionarles un coste de 36 millones de euros (seis mil millones de pesetas). Este sobrecoste en las antenas encarecerá además el proceso de venta de emplazamientos que ha puesto en marcha Amena, y puede dificultar el concurso, al que concurren seis ofertas.

Reproducido de EXPANSION.


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