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CARA BANDA ANCHA

¿Cómo vamos de telecos?


Año tras año parece la radiografía del mismo paciente. Y el diagnóstico no varía. En todo caso los síntomas se aprecian un poco más o un poco menos, pero no hay ni avances ni retrocesos significativos en el estado de salud. Me refiero, por supuesto, al Informe Anual sobre las Telecomunicaciones en España correspondiente a 2005. Lo presentó el martes en el Senado el presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), Reinaldo Rodríguez.




Javier López Tazón / Ariadna / El Mundo.es Como viene siendo habitual, suspendemos con muy mala nota en cuanto a la banda ancha.

No sólo estamos en la cola europea en cuanto a penetración de líneas por cada 100 habitantes, sino que ocupamos los puestos de cabeza en cuanto a los precios más altos.

Probablemente, si estuviéramos en lugares más bajos en esta última tabla, el número de líneas de banda ancha sería mucho mayor, pero es que la conexión de un mega —la que usa el 85% de los internautas españoles— es un 25% más cara que la media europea, y la diferencia de precio con los países más baratos llega al 50%. Con esas cuotas no es extraño pensar que no estemos entre los primeros de la banda ancha. Estamos los cuartos comenzando por la cola, solo por delante de Grecia, Irlanda y Portugal. En nuestro país hay 11,68 conexiones de banda ancha por cada 100 habitantes, la media son 15 y Dinamarca, por ejemplo, alcanza las 25. Pero si los datos en sí son malos, peores son si pensamos que estamos aumentando la distancia con respecto a la media europea.

Aunque dice Reinaldo Rodríguez que el panorama está cambiando y que las cifras correspondientes a 2006 van a reflejar una variación importante. ¿Será la radiografía diferente en el informe que presente la CMT allá por julio del año que viene? Tenemos un año por delante y la memoria es frágil, pero ojalá no se equivoque y tengamos que recordar.

Los demás parámetros apuntan a un año estupendo: los ingresos del sector de telecomunicaciones crecieron casi un 10%; el empleo, un 5,1%; la telefonía móvil sumó otros cuatro millones de líneas. Datos globales buenos para todos salvo para la propia CMT, que en su primer año en Barcelona ha visto cómo sus beneficios descendían el 98%.

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