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El fraude en la Red afecta cada mes a 171 marcas españolas


Los fraudes a través de la red están proliferando. Los "ciberdelitos" han ido evolucionando al mismo tiempo que las nuevas tecnologías. Actualmente, el 75% de este tipo de fraudes están relacionados con la banca, seguidos de las subastas con el 20% y las recargas de móviles con un 5%.




Las Provincias - Así pues, si en un primer momento los llamados "hackers" se dedicaban en su mayoría a contaminar los ordenadores de usuarios y empresas con virus informáticos, actualmente van más allá . El "phising" o fraude bancario a través de Internet consiste en el envío de un correo electrónico con un enlace a una página web de cualquier banco, con el objetivo de engañar a los clientes para que faciliten sus claves personales y número de cuenta.

Según un estudio de RSA Consumer Solutions, 171 marcas españolas fueron víctimas de este tipo de estafa el pasado mes de junio, siguiendo la tónica habitual cada mes.

En la lista de países más afectados por este tipo de estafas, Estados Unidos se sitúa a la cabeza con un 50% del total de estos percances, seguido de Alemania con el 14% y Corea del Sur. España se encuentra a la cola con un 3% del total de intentos de fraude, junto con Canadá, que registra un 2%.

Entre las compañías afectadas por este tipo de ataques, figuran siete entidades financieras españolas . La entidad financiera más atacada ha sido el BBVA, con 55 intentos de fraude, seguida de Bancaja, con 51. A pesar de estos datos, Bancaja asegura que en los últimos meses no han tenido constancia de haber registrado ningún caso de phising.

El presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, alerta de que en cada uno de estos ataques se pueden llegar a robar entre 60.000 y 90.000 euros a los clientes. Domingo también ha alertado de que en los primeros cuatro meses del año la falsificación de páginas web se ha incrementado en un 50% con respecto al mismo periodo de 2005.

Los timadores se hacen pasar por una persona o empresa de confianza mediante una aparente comunicación oficial enviada a través del correo electrónico, donde se solicitan los datos privados del cliente con cualquier tipo de excusa para garantizar su seguridad.

Ante este fenómeno difícil de controlar, las entidades financieras se han visto obligadas a reforzar sus sistemas de seguridad. Así pues, Bancaja ha puesto en marcha un sistema que solicita a los clientes que se conecten a su oficina virtual, una clave de confirmación para realizar cierto tipo de operaciones. Los usuarios reciben esta contraseña a través de un mensaje a su teléfono móvil, y la utilizan para realizar transferencias nacionales, automáticas, extranjeras y recargas telefónicas a través de la red.

Sin embargo, los responsables de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional (BIT) han advertido de que este tipo de estafadores están aprovechando las medidas de seguridad adoptadas por los bancos, para enviar correos en los que se alerta a los internautas de que desconfíen de la seguridad de la red, y confirmen sus datos telefónicamente. De este modo, un número de teléfono sustituye al enlace que se enviaba antes en el correo electrónico falso, ya que tras varias oleadas masivas de phising las entidades optaron por recomendar a los internautas que sólo facilitaran datos a través del teléfono o acudiendo personalmente a las sucursales.

Pero el phising no es el único delito que se desarrolla a través de la red. Las autoridades han detectado nuevas vertientes del fraude como el pharming . Esta modalidad es más sofisticada que la anterior, y consiste en introducir un programa espía que captura información del ordenador del usuario para que, cuando pretende acceder a la dirección real de su banco, el servidor le remita automáticamente a una página falsa de idéntica apariencia.

A pesar de que el mayor número de ciberdelitos se concentran en Internet, los expertos han extendido sus habilidades a otro tipo de nuevas tecnologías. Así pues, los móviles también se han convertido en los últimos años en un blanco fácil para engañar a los usuarios.

Los estafadores se hacen pasar por personal de una compañía telefónica y piden al cliente que pulsen una serie teclas para comprobar el funcionamiento del servidor con el objetivo de copiar el número de la tarjeta SIM, accediendo así a la cuenta de consumo del usuario.

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