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Es la hora de sembrar banda ancha


Los proveedores de Internet están lanzando oferta tras oferta en ADSL. Sus márgenes comerciales son estrechos, pero sólo así podrán dar luego servicios rentables, como el de la voz sobre IP





Para cocer pan hay que sembrar trigo primero. Y lo mismo vale para el mundo de los negocios, Internet incluido. Esto tan evidente lo saben los grandes jugadores de nuestro país, los Telefónica, Terra, Wanadoo, Eresmás o Ya. Para poder lanzar servicios rentables en Internet, primero tienen que sembrar el país de ciudadanos conectados a la Red a velocidades aceptables. Y esto, a día de hoy, significa principalmente vender ADSL.

Con este objetivo, en las últimas semanas se han lanzado a presentar oferta tras oferta (ver gráfico superior). El margen para rebajar precios, en un producto regulado por el Gobierno, es escaso. Pero los creativos de todos los proveedores están exprimiéndose a fondo para encontrar formas de atraer usuarios al ADSL.

Así, Terra fue la primera en ofrecer un kit autoinstalable, para evitar que tenga que venir un técnico a configurar el equipo a casa. Ahora, Wanadoo o Ya.com ofrecen un mes gratuito. En el caso de Wanadoo, éste es de prueba: no hay compromiso de seguir si el usuario no está convencido. Y esto es sólo una pequeña muestra: hay quien regala el alta, el módem viene a precio de coste, y para las empresas también hay ofertas especiales.

Gracias a estas ofertas y a la buena acogida de los internautas, a finales de año habrá en España entre 900.000 y 1,2 millones de usuarios de ADSL. Y se calcula que para el año 2005, el 30% de los hogares de nuestro país tendrán una de estas conexiones.

Sin embargo, detrás de la avalancha de ofertas hay una serie de lagunas. En primer lugar, la oferta es prácticamente la misma. El presidente de la Asociación de Internautas, Víctor Domingo, pone el dedo en la llaga: “En estos momentos existe una competencia ficticia. Los distintos proveedores de ADSL simplemente alquilan las infraestructuras a Telefónica y luego las revenden al usuario”. La AI llega a hablar de publicidad engañosa cuando los operadores aseguran que ofrecen más velocidad. “En realidad todos los proveedores ofrecen Internet a la misma velocidad porque utilizan las mismas redes”, apostilla Domingo. Así lo refrendó la Agencia de Protección de la Publicidad ante la protesta de la AI.

Las causas vienen de lejos. Desde 1924 y hasta 1997, Telefónica tuvo el monopolio de las telecomunicaciones en España, y el Estado ha sido accionista en distintos grados de la compañía. Para Alejandro Macarrón, consultor de telecomunicaciones, “la participación financiera del Estado era la plasmación de un monopolio otorgado por el dedo divino del poder”.

En 1997 se privatiza la compañía y estas infraestructuras devienen en patrimonio exclusivo de Telefónica. Domingo sentencia al respecto, “el Estado vendió al capital privado algo que era de todos los españoles: las infraestructuras de telecomunicaciones”.

Así que a día de hoy resulta imposible poner en pie nada que pueda rivalizar con lo que Telefónica ha recibido desde 1924.

El resultado está a la vista. Telefónica crea el servicio Gigadsl sobre su infraestructura. Para no dejar a los internautas en manos de un solo proveedor, el Gobierno la obliga a ofrecer este servicio a las demás operadoras a un precio fijado (22,5 euros al mes). De este modo, apunta Valentín Sanz, exdirector general de Comunicaciones, “Telefónica ha tenido que abrir su casa para que entren sus competidoras”.

Sin embargo, cuando un usuario se suscribe al ADSL de Wanadoo o Eresmás, es Telefónica la que tiene que habilitar la central. Y es un técnico de Telefónica el que va a su hogar a instalar el módem y configurar el equipo. Hasta el punto de que hoy, en torno al 88% de los clientes de ADSL están suscritos con Telefónica o con Terra.

La oportunidad de sus rivales pasa por desarrollar servicios que aprovechen la capacidad del ADSL. Y muy especialmente, servicios de comunicaciones, como la voz sobre IP. Como señala Jorge Martínez, catedrático de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica: “La voz sigue generando más del 90% de los ingresos”. Pero, para comerse ese pan, primero hay que sembrar.

Reproducido de El mundo

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