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PRIVACIDAD

Un protagonista en la red, sin permiso


Convertirse, sin proponérselo, en protagonista de la red es muy fácil, demasiado. El último ejemplo, el caso del hombre discapacitado de 46 años que fue grabado en Móstoles mientras un grupo de individuos lo sometían a burlas y vejaciones.




Por: Maite Gutiérrez The New York Times Syndicate.- Los videos se colgaron más tarde en el portal YouTube y quedaron a la vista de cualquiera, hasta que la familia del afectado se enteró de su existencia y pidió a la compañía que los retirase.

“Nos dimos cuenta en junio, me lo dijo uno de mis hijos”, explica José Martín, padre del afectado. A partir de entonces inició un periplo para que YouTube retirase el video. Lo consiguió, pero aparecieron otros tres.

“Con el último video, YouTube no nos hacía caso y por eso los denuncié en el juzgado”, continúa.

El miércoles, después de una serie de tiras y aflojas con la compañía -en palabras de José- y sin necesidad de la intervención de la justicia, se retiró la última grabación. Sólo un grano de arena en el desierto digital de imágenes robadas que rondan por la Web, explican varios expertos consultados. Cuando alguien navega por Internet y se topa con una foto o un vídeo suyos colgados sin su consentimiento en uno de estos famosos portales, ¿a quién pide responsabilidades?

A los gestores de la web, no. “Los proveedores de servicios -portales para compartir videos y fotos, correos electrónicos, blogs, etc-, no tienen la responsabilidad de lo que los usuarios cuelgan en ellos”, explica Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas.

La Ley de Sociedad de la Información les exime incluso de la obligación de supervisar los contenidos que alojan, aunque matiza que deben colaborar con las autoridades para bloquear el acceso a determinados contenidos o para retirarlos.

Domingo recuerda que “sólo un juez tiene la potestad para cancelar webs o retirar contenidos”. Y en el caso de YouTube, en principio todo va más rápido porque ofrecen la posibilidad de eliminar un video si su protagonista no quiere que se exhiba.
El problema está en que puede que el interesado nunca llegue a enterarse, que ese video pase a otro portal o que la imagen quede guardada en las memorias virtuales de la red.

La identificación de los autores es, si cabe, más complicada. No porque la red proporcione anonimato - todo el que navega por Internet deja su rastro y es identificable-, sino porque es un proceso lento y burocrático.

Otra vez es el juez el que debe pedir a los proveedores de servicios que identifiquen a los responsables en caso de que existan indicios de delito.
José cree que en el caso de su hijo "es un delito y no puede quedar así", igual que su abogada, María Mercedes, que piensa continuar con las acciones legales, y que la Agencia de Protección de Datos, que ya ha abierto una investigación sobre las imágenes en las que aparece el hijo de José.

Lo mismo que hizo el 4 de octubre con otro video colgado también en YouTube, esta vez en el que aparecían prostitutas en una calle de Madrid. Verse en internet no es problema, la pesadilla empieza cuando se quiere desaparecer.

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