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ESTHER ANDÚJAR (I): “NO ME DA PENA QUE LA SGAE, O UNA DISCOGRÁFICA SE HUNDAN, SINO LOS ÚNICOS QUE SALEN PERDIENDO, LOS MÚSICOS”

Una gran voz con estilo propio dentro del Jazz español e internacional y una voz crítica en el panorama cultural


.."O sea que los músicos tienen una serie de problemas mucho más graves que tienen que ver con lo que es la concepción de la cultura y no con si se venden 10.000 discos. Igualmente no me parece bien la piratería: si descubres una fórmula musical ¿por qué te la tienen que robar? Si yo descubriera la fórmula de la Coca Cola ya la comercializara con el mismo nombre ¿no me denunciarían? Pues esto es lo mismo, pero es una cuestión de cultura y hay que enseñarlo. A lo mejor sobra la SGAE y las discográficas y todos los intermediarios y lo que la gente necesita es comprar la música al músico directamente. Eso estaría bien y es lo que espero que consiga Internet"...




Probablemente no hace falta conocerla para saber que es una mujer con una tremenda facilidad para la música pero, sobre todo, para colocar la voz en cada momento donde se le antoje, a la vez que maneja la vocalización con la facilidad de quien deja fluir la arena entre los dedos. Esther Andujar tiene una tremenda soltura que la muestra en el directo igual que en las grabaciones. Es, probablemente, la consecuencia de una intensa formación musical que desborda estilos e influencias por todas partes, generando su propio estilo, mediante el cual trae retazos de innumerables ritmos y voces, porque podemos escuchar una nota de Ella o una voz que recuerde a la primera Billy Holliday, pero entre unos dejes de Joao Gilberto o de Djavan. Pero mejor que cada uno descubra en sus interpretaciones las reminiscencias de su estilo que, de esa manera combinado, confieren una tremenda personalidad a su voz y una gran madurez a su interpretación pese a su juventud, pensando especialmente en la cantidad de años de éxito que arrastra.

Su éxito (que tampoco parece tener subido y esperemos que la lleve mucho más allá) no la separa de sus claras opiniones sobre los problemas de los músicos en el panorama actual, del engaño que supone hoy día la cuestión del canon digital, las sociedades de gestión tipo SGAE, la legislación ajena a los implicados y la pobre gestión cultural que sufrimos, cada vez más precaria. Esto y otras cosas traé con ella antes y después de un concierto que organizaron Mapamundi hace unos días en Madrid, en el que Esther acompañó al conjunto Jerez-Texas, como ya ha hecho en otras ocasiones, y permitió la triple fiesta de escucharles a ellos, deleitarnos con la voz de esta cantante y con algunos de sus propios temas, pero también pasar un muy agradable rato de charla con Esther. Esta es la primera parte de la entrevista que se publicará en dos entregas.

¿Qué te llevó a la música?

Lo más bonito es no saber explicarlo, aunque influiría seguro que en mi casa era “algo sagrado”. Se escuchaba a todas horas, sobre todo los fines de semana, cuando hacíamos algo en familia (desde limpiar la casa hasta hacer una excursión) siempre había música. Mi padre que ha sido músico muchos años, ponía la que a él le gustaba: lo mismo Ella, que Stevie Wonder, Supertramp, Led Zeppellin…

Cuando me hice adolescente (y pava, como todas las adolescentes), mi escape era la música. Es cierto que no era la misma que escuchaban los otros, porque recuerdo estar en 8º de EGB o en 1º de BUP, y escuchando a Queen me decían “¿eso qué es? ¿de dónde te has sacado eso?”.
Yo creo que todos los músicos han sentido alguna vez en su vida esa necesidad de escuchar música y sentir algo muy especial con una canción, a solas.

Según afirmas, tienes numerosas influencias musicales, ya sea en cantantes como en estilos, pero ¿el jazz es tu forma de música predominante?

Creo que no, que el jazz me enamoró especialmente, porque es una música que he vivido desde muy pequeñita en mi casa, pero en mi casa igual se escucha a Ella Fitzgerald que a Led Zeppelin. Entonces, cuando empecé a estudiar canto un poco más en serio y un poco de música, descubrí en el jazz la improvisación, la libertad para cambiar los ritmos de las canciones, las melodías, y eso me enamoró muchísimo. Estaré toda la vida enganchada a eso.

Pero siendo honesta, con la edad que tengo, he crecido escuchando igual pop, que jazz, que blues, que muchísimas músicas.
De hecho también citas a numerosos cantantes y autores brasileños que parecen tener bastante influencia sobre ti ¿crees que su música y el jazz son algo complementario?
Yo creo que sí. La música brasileña bebe muchísimo de la música africana respecto al ritmo, y respecto a la armonía, de los compositores europeos clásicos y del jazz también. La música brasileña para mí es la música más rica del mundo, porque lo tiene todo: la melodía, el ritmo, la interpretación suave que te tiene que atrapar por lo que es. La armonía es riquísima…

En realidad ¿es posible que tengas un cierto deje de sonido brasileño en tu interpretación?

Seguro que sí, porque es la música que más he oído en la etapa de estudio. Cuando empecé a investigar por mi cuenta, me enamoró esa fineza esa precisión en las melodías, y me pareció una cosa muy profunda. De hecho a la musica brasileña me llevó (aparte de la propia música brasileña que me gustaba, Djavan y demás) Ched Baker, que para mí es el brasileño del jazz: una manera de interpretar igual, pero en clave de swing.

Para alguien como tú que es internacional tanto en su formación como en su trabajo, ¿opinas que la música tiene el peso específico que merece en nuestra sociedad?

En absoluto. Creo que el primer problema gravísimo es la educación musical, y de ahí parte todo el desastre que es la situación de la música.

Hace 20 años había muchísima menos cultura musical, pero en cada ciudad había 20, 40, 50 salas con música en directo. Había trabajo para los músicos. Bien tocando jazz, o haciendo música en una orquesta, o… da igual, hablamos de música en general.

Ahora, la incultura es más o menos la misma (no me parece tan malo, lo mismo yo soy igual de inculta con la pintura, para escucharla no tienes que ser culto musicalmente, sino tenerla a tu alcance), pero ahora se considera un artículo de lujo, no todas las salas pueden programar, no tienen ayuda del gobierno, no existe la mentalidad de invertir en una banda tocando fija en un sitio igual que tienes camareros… o lo que sea. El problema con la música viene desde la educación, que no tiene música moderna ni en los institutos, ni en los conservatorios… Últimamente en Barcelona y en el País Vasco, ya tenemos el Esmuc y el Musikene que van haciendo algo, pero por ley está aprobado desde el año ’92: en el Grado Superior del Conservatorio debería haber música moderna en todos los Conservatorios de España. Pero eso no existe, y la única explicación que nos dan es que no hay dinero.

Hacen grandes proyectos como el Palau de les Arts, en Valencia, cosas que son muy llamativas, pero antes de esto, debe haber abajo un batiburrillo cultural y musical en la calle que sustente todo eso, un amor por la música y la cultura, llegar a una ciudad y sentir su música y su cultura desde la misma calle.

¿Cómo ves la situación de desaparición de las salas de música? ¿crees que tiene recuperación posible o es difícil?

Creo que la gente lo va a pedir. Llegará un momento que los políticos se darán cuenta de que este follón con la piratería, la SGAE, esta movida, en seguida… (bueno, seguro que no “en seguida”) se tienen que dar cuenta de que esta realidad es apenas un 2% de la música. Luego hay un 98% que somos los que estamos a pie de calle llevándole la música en directo a las personas: y esto no tiene nada que ver con el mp3 ni con la piratería ni con comprar un CD en un comercio ni con todo eso. ¡El grueso de la música es ese y punto! Y al final tendrán que apoyar a las salas o, como mínimo, no darles la espalda.

Ahora las salas que hacen música en directo tienen que pasar una serie de controles y pagos de impuestos salvajes. Casi ninguna puede hacer música en directo.

¿Qué opinas de la cuestión de los derechos de autor?

Me parece horrible que haya una exclusividad. Si quieres recaudar tus derechos de autor “por huevos” tienes que pasar por la SGAE.

Además, ofrece unas condiciones bastante malas a los autores, y es una empresa privada lo llamen como lo quieran llamar, así que a mí no me da pena ni que la SGAE se hunda, ni que una discográfica se hunda, ni nada de todo esto. Lo que me da pena es que los únicos que salen perdiendo son los músicos. Nosotros pasamos por la SGAE, porque es la única manera de que nuestros temas sean “legales”, no hay otra. Pero ¿me tiene que dar pena la SGAE?

Esto del “canon”: compras un CD y pagas un impuesto, así que de entrada ya gravan la cultura, que es algo que me parece mal, pero estás pagando por si cometes un delito ¿y si no lo cometes? Y como ya he pagado, ya lo puedo cometer, digo yo.

Y el rollo de las ventas de discos y demás, afecta a muy pocos, porque los demás tenemos unos problemas que no son esos, y somos el 98%.

¿Cuáles son los problemas de los músicos?

Por ejemplo, que no tenemos un régimen especial en la Seguridad Social para cotizar y si queremos ser legales respecto a Hacienda hay que acabar pagando el Régimen de Autónomos, que es carísimo y no todos se pueden permitir todos los meses.

El problema del paro y la creación de empleo se tienen en cuenta respecto a otros trabajos, pero no a los músicos.

El problema de la incultura musical. Que las salas no pueden programar porque van a por ellas: en Valencia hay una cosa que se llama ZAS (Zona Acústicamente Saturada), según el cual, si hay un sitio que hace mucho ruido, cierran todos los sitios de alrededor. Es decir, no sólo no se valora la música, sino que parece que se persiga.

Los músicos que quieren estudiar y aprender música moderna tienen que irse de su ciudad. Y aún así hay muy pocas plazas para ir a Barcelona o el País Vasco. ¿Cómo es posible que la música moderna no sea una opción real de estudio en un Conservatorio? ¿Tan atrás estamos que sólo se puede estudiar música clásica?

O sea que los músicos tienen una serie de problemas mucho más graves que tienen que ver con lo que es la concepción de la cultura y no con si se venden 10.000 discos. Igualmente no me parece bien la piratería: si descubres una fórmula musical ¿por qué te la tienen que robar? Si yo descubriera la fórmula de la Coca Cola ya la comercializara con el mismo nombre ¿no me denunciarían? Pues esto es lo mismo, pero es una cuestión de cultura y hay que enseñarlo. A lo mejor sobra la SGAE y las discográficas y todos los intermediarios y lo que la gente necesita es comprar la música al músico directamente. Eso estaría bien y es lo que espero que consiga Internet.

Estás preparando, desde hace año y medio, un nuevo disco ¿Cuándo saldrá a la luz o las cosas están lo suficientemente difíciles como para no publicar?

Lo que tengo entendido es que ni siquiera ya las discográficas van a tiro hecho con los superventas, sino que ellos se pagan sus propios discos, como todo hijo de vecino, y ahora empiezan a poner nueva cláusula a los músicos que consiste en “no solamente me vas a pagar de tu disco, sino que lo grabas tu todo y me lo traes ya hecho” y además, “ese disco es mío”. Y ahora la novedad: “cada concierto que hagas me voy a llevar una parte”.

Es decir, en este país, tanto el músico como cualquier otra cosa, lo peor es producir algo y lo mejor es ser intermediario, porque el que planta tomates también está puteado, es el que menos cobra y todos los intermediarios cobran una pasta y en la música lo mismo.
Pero mi disco está en marcha y en un par de semanas estará. He acusado la crisis como cualquier otro músico, por falta de conciertos, de financiación… mi discográfica, Omix Records, es una independiente que está en mi casa y hacemos lo que podemos: sacar un disco por amor al arte. Ni siquiera la distribución está bien.

Ricardo Belda está terminando de meter unos teclados y ya se hace la mezcla.

Este disco es muy distinto, canto en castellano, un tema también en valenciano y para mí ha sido un cambio radical, como aprender a cantar desde cero. Componer y cantar en castellano me ha llevado, sin querer, a otros ritmos, como la música brasileña, el funky el pop, por supuesto a mezclar toda la armonía del jazz. He intentado ser lo más honesta posible y plantearme cuáles son mis influencias de verdad.


Artículo de Julio Castro en laRepúblicaCultural.es

Para más información:

Esther Andújar en JazzSpain

Esther Andújar en MySpace

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