Cuestionario sobre plataformas de movilidad


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RED. EL ACCESO A INTERNET HA ENTRADO EN CAMPAÑA

¿Universal o censitario?


Que no cunda el pánico. No vamos a discutir aquí si el sufragio debe ser universal. Bastante que ha costado que todos los ciudadanos, hombres y mujeres, tengamos derecho a elegir a nuestros representantes como para venir a cuestionar eso ahora. No. Lo de universal va por otros derroteros.




Desde que ha comenzado la campaña, los partidos se han dedicado a ofrecernos caramelos tecnológicos con los que ganarse nuestro voto. Uno de los más golosos es, precisamente, el del acceso universal a la red. La cantinela del «Internet para todos» ya empieza a sonar al baile del chiki-chiki. «Lo baila Rajoy, lo baila Llamazares, Lo baila Zapatero. Mi amor, ya tu sabes».

El caso es que, como el chiki-chiki, a los políticos ahora Internet les «mola mogollón». El PSOE se pavonea de que, durante su mandato, los internautas han pasado de ser doce millones a los veinte actuales.

David Cierco, director general para el Desarrollo de la Sociedad de Información, señala que en el PSOE «queremos personas conectadas». Los socialistas prevén renovar el Plan Avanza para eliminar la brecha digital, favorecer las redes sociales y conseguir que cualquier persona tenga la capacidad de conectarse y desempeñar tareas cotidianas a través de la red.

Al PP también se le llena el programa electoral con buenos propósitos digitales. Los populares prometen banda ancha de alta velocidad, más alfabetización digital, un incremento del uso de las tecnologías inalámbricas, desarrollo del hogar digital y potenciar las tecnologías de la información en los servicios públicos, la Administración y la educación.

Por la educación tira también IU. Su responsable de comunicación, José Mendi, defiende el acceso universal a Internet y una política que facilite la concesión de créditos para la compra de ordenadores y formación gratuita. Lo de los créditos, por cierto, ya lo tenemos en Euskadi desde hace un carro de años y funciona francamente bien. CIU va incluso más allá.

Los catalanes defienden la idea de un ordenador por alumno en los colegios y redes wi-fi gratuitas en todos los edificios públicos.

Y, mientras nos prometen todo esto, en España el acceso a Internet sigue siendo más censitario que universal. La Asociación de Internautas denuncia que tenemos la banda ancha más cara y lenta de Europa. Arrastramos las secuelas de un monopolio telefónico que aún sigue coleando. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones intenta salvaguardar, a toda costa, la competencia beneficiando a los operadores que revenden el servicio.

Desgraciadamente, esta regulación asimétrica no anima a los dueños de las líneas a invertir en su mejora. O más bién debería decir «el dueño de la línea» porque es una única empresa. En Japón y Estados Unidos, la conexión más cutre funciona a 20 megas por segundo y, en mi pueblo, la señorita del teléfono me dice que no me asegura más de un mega porque la instalación «no soporta más» en mi zona.

Señores políticos. Lo siento, pero no me creo ni una palabra. Internet en España, a día de hoy, no ofrece el servicio de calidad que debería requerirse y seguirá así, si no espabilan.


Artículo de CARLOS ZAHUMENSZKY en EL CORREO



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