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LA POLÉMICA NO ACABA

El canon digital


Esta semana en la UIMP se ha insistido en esa, nada científica, labor de apoyar y justificar las decisiones del Gobierno y para ello se nos ha ofrecido un seminario sobre “¿Quién paga la cultura?”. Como si los discos, los libros, los cuadros, el cine y el teatro fueran gratis, consiguiendo que el enunciado ya comprenda la respuesta “Del canon digital a la industria del español”.




Parece ser que de lo que se trata es de reforzar los argumentos, con los que en su día se impuso el “canon digital”, como única medida para lograr el equilibrio entre el derecho del público a disfrutar de los avances técnicos y el de los autores a percibir una compensación económica por su trabajo.

Es algo así como si mañana los médicos y los farmacéuticos , alegando que la gente se automedica, que toman fármacos que se anuncian en la TV., o que los compran en Internet, pidieran un “canon sanitario” , que se haría efectivo en todas las medicinas y luego se ingresara en bloque esa cantidad a los Colegios Oficiales de Médicos y Farmacéuticos.

Seria la única manera de compensar, según esa teoría, toda esa labor callada y abnegada de los profesionales de la sanidad. No sé que diferencia, pueden apreciar los señores del Gobierno entre los editores, productores de cine y los galeristas con los laboratorios de farmacia y las campañas sanitarias.

En la cultura hay críticos y casi nadie se atreve a hacer pública y manifiesta su opinión sobre las obras de arte. Sin embargo, nadie está tan expuesto a ser juzgado, criticado y denunciado como los profesionales de la sanidad; hoy la medicina es cada vez más cara y más lenta, porque nadie se atreve a curar ni un grano, sin las precisas radiografías, ecografías, análisis, etc., no sea que luego se complique y les lleven a juicio: y sin embargo, luego nos quejamos de que la sanidad es lenta y tenemos a los médicos contra la pared. En estos días tan tristes, los afectados pos la tragedia de Barajas, reclaman velocidad en la identificación de los cadáveres carbonizados, pero cualquiera se atreve a tomar medidas, con los antecedentes de lo del “Yack 42”.

El otro día estaba yo en la farmacia, esperando ser atendido y un de las señoras que estaba delante, le tendió la receta del seguro a la farmacéutica mientras le decía: ¡A ver qué me ha recetado el tío ese! El boticario se ciñó a apostillar: “ese tío, es un doctor y seguro que la manda lo mejor para su dolencia”.

Los profesionales de este sector están siendo, como otros, impelidos a contraer fuertes seguros de tipo profesional y sus Colegios se ven en la necesidad de apoyarles.

Por todo lo anterior, creo que el “canon sanitario” quedaría plenamente justificado a manejar por esos estamentos corporativos, como la SGAE.

El único problema es que detrás vendrían otros muchos Colegios Profesionales que hoy ven a sus colegiados sometidos a parecidas situaciones. Con ello, la vida se nos pondrá más cara y apenas habremos logrado nada, pues lo que cobremos, por un lado, se nos irá en “otros cánones”.

Es lo malo de los privilegios, que cuando se concede uno, no hay motivo para denegar otros.

Opinión de Gerardo García en Piquio.com

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