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CULTURA

Internet termina con el relleno de los discos: los consumidores sólo compran el single


Hay cerca de 13 millones de canciones en venta on line. De esa cifra, 10 millones no se venden, no porque sean gratis, sino porque nadie las compra. Esa es la conclusión a la que ha llegado la sociedad inglesa de autores y editores MCPS-PRS's, en un estudio cuyos resultados fueron dados a conocer por The Guardian.




Gustavo Bravo - El Confidencial.- Según publica el diario inglés, en 2008 sólo se descargaron previo pago el 10% de las canciones que se venden en las distintas tiendas de música online (como iTunes o Amazon). En otras palabras, el 90% de la música disponible en este tipo de tiendas se limita a acumular polvo en sus estanterías digitales.

¿Por qué ocurre esto? Según el estudio, al dar la posibilidad de comprar las canciones por separado, cosa que antes sólo era posible con algunos singles (y si se encontraban), los consumidores de música ignoran las canciones popularmente conocidas como “de relleno” y se limitan a comprar la que les gusta.

La sociedad MCPS-PRS's, que representa a más de 50.000 compositores y 5.000 editores, trabaja de forma similar a SGAE en España: recauda el dinero que generan sus asociados por derechos de autor. De su estudio se extrae además que el 80% de los ingresos obtenidos proceden únicamente de 52.000 canciones. En cuanto a los discos (teniéndose en cuenta la venta completa de todas sus canciones), sólo 173,000 de los 1,3 millones de LPs disponibles fueron adquiridos este año, lo que significa que el 85% no vendieron una sola copia.

La teoría de la “larga cola” entre interrogantes

El sistema de mercado impuesto por la industria musical durante el siglo pasado se viene abajo desde hace una década, con la llegada de Internet. Este modelo tradicional dejaba la gloria para unos pocos afortunados en un esquema de popularidad que los expertos catalogaron como la Long Tail Theory (Teoría de la Larga Cola), y cuyo enunciado dibuja un éxito masivo para un escaso número de estrellas y un seguimiento marginal para la amplia mayoría de los artistas.

Según las conclusiones a las que llega el estudio, la venta en Internet amplia las posibilidades de promoción y reduce los costes, lo que hace innecesario que la industria centre sus esfuerzos en cuatro afortunados. La idea de conseguir que una estrella brille hasta consumirse para luego sustituirla por otra, y así asegurarse unas ventas masivas, se queda obsoleta con el comercio en al web, que permite ventas considerables a artistas menos conocidos, independientes y que no suenan en las radios ni salen en televisión, y que además consiguen conciertos más fácilmente.

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