OPINIÓN

La hora de los elefantes


Para que los elefantes del circo levanten las patas antes han tenido que ser sometidos a un entrenamiento. Les hacen andar sobre una plancha de metal y cuando suena una música determinada ésta se calienta. Para no quemarse alzan sus extremidades. Como los paquidermos dicen que tienen buena memoria, en cuanto suena esa música, y no otra, instintivamente levantan las patas y comienza el espectáculo. Por Romualdo Maestre




El mismo que veremos cuando la era Zapatero toque a su fin y suene la melodía de cerrar filas en torno al encejado. Una manada entera de grandes pesos pesados, de la cultura, del cine, de la empresa —sí, también ha habido empresarios muy beneficiados por esta socialdemocracia vacía de contenidos—, levantarán sus voces no para que todo siga igual, porque peor no nos puede ir, pero sí para que nos dirijan los mismos incompetentes de ahora.

Llaman especialmente la atención los estómagos agradecidos del mundillo del cine y del espectáculo afines al líder del G-20 y de la Alianza de las Civilizaciones, habidas y por venir. Para ellos pareciera que no hay crisis, aunque las salas se encuentren vacías y ya nadie vea sus películas ni pirateándolas por internet. No importa. Cada una de ellas, la mayoría auténticos bodrios de republicanos buenos buenísimos y nacionales malos malísimos, ha pasado por el cazo de al menos tres subvenciones, sean éstas de la comunidad autónoma de turno, el ayuntamiento amigo o la radio televisión pública. Vamos, que si aún queda algún ingenuo que quiera que le cobren por cuarta vez, que compre una entrada y la vea. Ellos, con su canon digital que nos convierte en delincuentes en potencia y con sus subvenciones, son los paladines del sistema que hace aguas todos los días en las puertas de las oficinas de empleo. Pero eso ni lo ven ni lo quieren ver. Como les ocurre a los grandes mamíferos placentarios con su visión tan mala en las distancias cortas.

Opinión de ROMUALDO MAESTRE en ABC

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