Políticos e internet


Llevamos meses viendo como en países geográficamente próximos, pero muy lejanos en lo social y político, han logrado que el pueblo se levante contra gobiernos opresores, sistemas indignos y corruptelas institucionalizadas.




España parecía al margen de todos estos movimientos más o menos organizados que basaban su fuerza en el hartazgo de los gobernados y en la impunidad del poder instituido.

Sin embargo, el pasado 15 de mayo una manifestación removió los cimientos de nuestro sistema político. Los incidentes policiales que hubieron en esa concentración fueron provocados por una minoría total y absolutamente marginal, los mal llamados antisistema, que para nada desvirtuaron la realidad de esa concentración.

Y todo gracias a las llamadas redes sociales. Facebook, Twitter o Tuenti han demostrado, si a alguien le quedaban dudas, su fuerza a la hora de movilizar a la masa. Si en Egipto o Túnez estas convocatorias a través del ciberespacio han logrado derribar los gobiernos establecidos, en España se está intentando que el sistema cambie para que exista una presencia real de los electores. Es curioso leer algunos diarios, ver noticiarios de televisión o escuchar emisoras de radio: Hasta donde he podido deducir se está pidiendo que se modifique el sistema electoral; no se pide que nos abstengamos o votemos en blanco, como dan a entender algunos titulares o decisiones administrativas, como la de la Junta Electoral de Madrid.

Sin embargo los “grandes” de la política española, desde el PP a IU pasando por el PSOE, no parecen haber entendido de la misa la media. No han logrado darse cuenta de cuan lejos se han quedado de la Sociedad ni lo que realmente se les está pidiendo. Ellos sólo usan internet como un medio de comunicación más y son pocos los que saben exprimir sus posibilidades.

Internet nuevamente ha sacado los colores a la política tradicional, demostrando una agilidad que ellos no poseen y la cada vez más numerosa concentración de la madrileña Puerta del Sol sólo ha probado varias cosas que ya se venían intuyendo. En primer lugar que nos hemos hartado de que los políticos sólo se acuerden de nosotros en los meses anteriores a unas elecciones; pasados los comicios desaparecen de nuestras vidas hasta la siguiente convocatoria.

Además: ¿En qué España creen que vivimos? ¿O es qué hay una España real y otra institucional y no nos habíamos dado cuenta? Unas personas que demuestran día a día, decisión a decisión que únicamente les interesa es proteger sus privilegios y prebendas; nos piden a todos nos apretemos el cinturón (reduciendo los salarios públicos, congelando pensiones y subiendo impuestos) pero no dudan en votar con unanimidad monolítica la subida de sus salarios y unos privilegios que pagamos entre todos. No podemos olvidar una frase lapidaria: «Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie (Carmen Calvo Poyato, exministra de Cultura)», y esta idea es ampliamente compartida por la clase política.

Internet ha dado el primer paso para que nuestro sistema político se convierta en una democracia que se aproxime más a aquel estándar que crearon nuestros antepasados griegos, la cuna de la democracia. Internet está sembrando en los partidos políticos tradicionales un miedo real y patente: se dan cuenta que hay algo que no pueden controlar, que está más allá de las leyes tradicionales; por esta única razón, por el poder de convocatoria y movilización que tienen la red se empeñan nuestros políticos, y no sólo los españoles (ahí está la Ley Hadopi francesa), en tratar de ponerle puertas al campo con leyes que en el mismo momento en que son aprobadas están totalmente superadas por la realidad social y técnica.

No sabemos si este movimiento nacido el pasado 15 de mayo y fruto del hartazgo de los electores de todo signo y color (que ninguna fuerza política quiera rellenar la “partida de nacimiento” de este movimiento, como han intentado algunos) llegará a algún sitio; tal vez esto muera como esas flores que crecen al borde de la carretera, ojalá este movimiento sea capaz de sobrevivir. Pero una cosa está clara: Hay un antes y un después del 22 de mayo; veremos esa noche hasta que punto estas movilizaciones nacidas en el ciberespacio han sido capaces de modificar de alguna forma el mapa electoral español. Y esto no se para en España: ya hay convocadas manifestaciones similares en Roma, Berlín o Milán.

Parece que la única forma de que nuestros “políticos” entiendan las cosas es cuando le ven las orejas al lobo y si esta jauría de lobos nacida y crecida en la red es capaz de cambiar el sistema, ¡Bienvenida sea la jauría!

Angel Matilla

pdfprintpmail