Dinero

Internet no acude al rescate del libro


Aunque las perspectivas de ventas para 'e-books' a medio plazo son halagüeñas, la realidad es que sus ingresos siguen a la baja




MIGUEL LÓPEZ | LAS PROVINCIAS.- ¿Se imaginan al director de la Real Academia Española anunciando su dimisión por su desacuerdo con la llamada 'Ley Sinde'? Seguramente José Manuel Blecua se debatiría entre la incredulidad y la carcajada ante semejante proposición. Al contrario que el cine o la música, la literatura y las nuevas tecnologías parecen resistirse a un matrimonio forzoso: sólo el 1% de los lectores españoles admiten leer en 'e-readers' y el libro electrónico supone una parte marginal en la facturación del sector ¿Será que el lector español es un iconoclasta apegado al papel o es que Amazon no se ha implantado con fuerza aquí?

El gigante librero registró un primer trimestre récord, con ingresos superiores a los 10.000 millones de dólares, en el que vendió por primera vez más libros digitales que tradicionales. En concreto, un 15% más. La noticia no ha hecho más que alimentar el entusiasmo de quienes anuncian el fin de la imprenta, ya azuzados por las cifras globales del sector: en 2010, el mercado del libro sin papel creció un 200%, según la consultora Futuresource. Se vendieron más de 90 millones de unidades, que generaron ingresos por valor de más de 1.000 millones de euros. La mayor parte del pastel se quedó en Estados Unidos, que supone un 80% del mercado en la actualidad, aunque Europa comienza a abrazar la misma tendencia y suma un 10% de la cuota con Reino Unido a la cabeza.

Esto no ha hecho más que empezar: la consultora prevé que en 2014 el mercado europeo crecerá hasta los 6.000 millones de euros. A cuatro años vista, este objetivo parece una quimera en el sistema español. Aunque fuentes como Todoebooks hablan de un crecimiento superior al 200% en el consumo, y a pesar de los más de 80.000 dispositivos de lectura vendidos la Navidad pasada, el mercado sigue siendo demasiado pequeño como para preocuparse. «Sobre todo cuando el negocio no pasa precisamente por su mejor momento», explica el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila.

Según sus estimaciones, libreros y editores cerraron 2010 con pérdidas cercanas al 4% en el mercado interno. Mal dato después de que en 2009 los ingresos cayeran un 2%, tras cuatro años de subidas. Es más, la mayorías de las Ferias del Libro celebradas esta primavera han bajado sus ventas; por ejemplo, un 4% la de Madrid. El negocio, que da trabajo a 30.000 personas, se queda cerca de los 4.000 millones de euros de facturación si se suma el «positivo» sector de exportaciones. Más o menos, los mismos datos que en 2005. Y es que esta mala racha solo se debe a la crisis económica en parte. A su juicio, la caída del consumo del libro del texto, debido a «políticas educativas erráticas que poco tienen que ver con la economía», es la principal causa.

Por ahora, la receta del éxito editorial sigue anclada en el más de lo mismo, incluso con los títulos: 'Los Pilares de la Tierra', de Ken Follet, fue el libro más leído en 2010. Y es que, según explican desde la FGEE, el éxito del 'e-book' depende del cristal con el que se mira. «Nuestros estudios reflejan que el libro electrónico, en términos globales, sólo supone el 3% del mercado estadounidense, es decir, 550 millones de dólares en un negocio de 25.000. En Alemania o Reino Unido la cuota no llega al 2%. En España, en los dos últimos años nos movemos en una horquilla entre los 60 y los 80 millones de euros de facturación. Entre el 1% y el 4% del total de ingresos», resume Ávila.

Posibilidades

A pesar de su escaso impacto, el libro es consciente de que la electrónica puede convertirse en su futuro. Las principales editoriales y los libreros se han sumado a la lista de apoyos de la polémica 'Ley Sinde', punta de lanza de la cruzada contra las descargas ilegales. Lo hacen para prevenir antes de curar: la literatura no llega a la tasa de piratería del negocio musical, un 97,8% valorado en más de 2.661 millones de euros en el primer semestre de 2010. Sin embargo, las descargas ilegales de libros han subido del 19,7% al 35,1% en seis meses, según datos de la Coalición de Industrias de Contenidos. Traducido a euros, el impacto alcanza los 421 millones.

Para Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, el problema del libro no está en las descargas sino en «el miedo a cambiar el modelo». Una de los caballos de batalla es la digitalización de los catálogos ya que, «si las editoriales no lo hacen, los usuarios encontrarán esos contenidos en las redes P2P digitalizados por otros», apunta. Los editores tratan de aplicarse el cuento: estiman que una de cada cuatro empresas del sector habrá cubierto el 50% de sus catálogos al final de año. Un buen impulso si se tiene en cuenta que, en 2010, la comercialización digital no superaba el 5%. Las más avanzadas son las editoriales de cómic y las técnicas, sobre todo colecciones de carácter jurídico, científico o económico.

También se empiezan a concebir obras exclusivamente digitales, que podrían alcanzar el 8% del mercado en 2012, según la FGEE. Sólo es el principio: aún queda pendiente de ajustar la legislación para la cesión de los derechos de autor en este formato, unificar la catalogación y el formato del documento digital, afinar las formas de comercialización y distribución, etcétera. Sin duda, todo un cambio en el negocio conocido y debatido por un sector que, sin embargo, sigue casado con su pareja de siempre, el casi sempiterno papel.





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