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OPinión de Enrique DAns

David Karp y Tumblr: el momento de la verdad


Tumblr es la red de blogs de más elevado crecimiento, muy por encima de Blogger o WordPress. Enormemente sencilla y dotada de un panel de control que permite una visión rápida de todos los blogs que uno sigue (que permite gozar de un tráfico inducido superior al que ofrecen otras aplicaciones similares), goza de una amplia popularidad entre los jóvenes. Es una de las tres opciones que suelo ofrecer a mis alumnos cuando les pido que desarrollen un blog, y efectivamente, en los grupos más jóvenes es habitual que domine. En sus términos de servicio hace mención explícita a que no tienen problemas con aquello que pueda ser considerado “not safe for work”, lo que la ha llevado también a tener una cierta popularidad para blogs con contenido pornográfico.




Blog de Enrique Dans,. Tuve el gusto de conocer a David Karp en 2009, cuando vino como invitado al EBE de Sevilla: “insultantemente joven” (tenía entonces 23 años), brillante, y con unas fantásticas habilidades comunicativas, vino a contarnos su experiencia en Tumblr, empresa que había fundado hacía entonces casi tres años. En su perfil en Wikipedia todavía se utiliza una de las fotos que le hice en aquel evento :-)


La historia de Tumblr es una de esas tan reconocibles en la red de hoy: crecimiento espectacular (hospeda ahora mismo unos 108 millones de blogs), inversores potentes e ilusionados (Union Square Ventures, Spark Capital, Martín Varsavsky, Betaworks, Krum Capital, Fred Seibert o Sequoia Capital), e ingresos más bien modestos (trece millones de dólares en 2012 y esperando llegar a los cien en 2013) gracias a la publicidad y a la venta de plantillas de diseño. Portada de Forbes en enero de este año, a David se le calcula un valor neto de unos doscientos millones de dólares.


Tumblr es la red de blogs de más elevado crecimiento, muy por encima de Blogger o WordPress. Enormemente sencilla y dotada de un panel de control que permite una visión rápida de todos los blogs que uno sigue (que permite gozar de un tráfico inducido superior al que ofrecen otras aplicaciones similares), goza de una amplia popularidad entre los jóvenes. Es una de las tres opciones que suelo ofrecer a mis alumnos cuando les pido que desarrollen un blog, y efectivamente, en los grupos más jóvenes es habitual que domine. En sus términos de servicio hace mención explícita a que no tienen problemas con aquello que pueda ser considerado “not safe for work”, lo que la ha llevado también a tener una cierta popularidad para blogs con contenido pornográfico.


Ahora, David tiene presuntamente encima de la mesa una oferta de mil cien millones de dólares por Tumblr, procedente de la renovada Yahoo! de Marissa Mayer. Según las informaciones que circulan, la oferta podría cerrarse hoy mismo, aunque se comenta que la idea de David es rechazarla por considerarla demasiado baja. Para Yahoo! significaría su primera gran adquisición desde la llegada de Marissa: la compañía tiene ahora mismo unos cuatro mil millones en cash, puede plantearse una adquisición así, y Tumblr es una de las pocas redes de este tipo dotadas de un crecimiento y popularidad elevadas que puede permitirse. La superposición de la máquina de vender publicidad de Yahoo! a los millones de páginas vistas de Tumblr podría dar lugar a resultados más brillantes que los obtenidos por Tumblr como empresa independiente, que ha pasado por momentos problemáticos en los que llegó incluso a despedir a partes significativas de su equipo para recortar sus costes operativos.


Para Yahoo!, el problema de qué hacer con los contenidos pornográficos hospedados en Tumblr que parece preocupar a algunos no parece tan importante: dada la sistemática de Tumblr, parece sencillo garantizar a los anunciantes que su publicidad no aparecerá vinculada a ese tipo de contenidos. Justificar un pago de mil cien millones de dólares por una empresa que facturó el año pasado tan solo trece puede sonar aberrante desde un punto de vista estrictamente financiero, pero ya sabemos: las cosas no valen lo que valen solas, sino lo que pueden valer puestas en valor por quien las adquiere. Pero aún visto así, el diferencial podría ser excesivo, incluso contando con que los usuarios no reaccionasen negativamente a la adquisición (precedentes parecidos, como el de la adquisición de Instagram por parte de Facebook, parecen indicar que ese posible efecto de “pérdida del coolness factor” se puede gestionar muy bien).


Las aparentes renuencias de David a la hora de cerrar el acuerdo pueden venir del apego a seguir desarrollando su idea como un proyecto propio o simplemente a una posición negociadora destinada a incrementar algo más el precio final, pero parece difícil ahora mismo pensar que la operación no llegue a completarse. Por un lado, los inversores de Tumblr verán en la adquisición de Yahoo! una muy buena oportunidad de salida, y presionarán sin duda a David para que acepte la oferta (la última valoración de Tumblr, en enero de este año, estaba en torno a los 800 millones de dólares). Por otro, parece difícil pensar que David, con un historial de seis años al frente de la compañía, vaya a tener escondido en la manga algún as que le permita elevar las ventas de publicidad en Tumblr de manera vertiginosa, y que no haya intentado ya. La idea de “solos podríamos llegar a ser algo grande” contrasta con el “llevas seis años, y parece difícil pensar que lo que no hayas conseguido ya, lo vayas a conseguir ahora”. Para David, la idea de hacer cash, supervisar el desarrollo de Tumblr desde Yahoo! hasta que termine su período de permanencia, y dedicarse después a vivir y a buscar su siguiente proyecto debería resultar tentadora: si Tumblr bajo el reinado de Yahoo! consigue convertirse en un proyecto enorme y exitoso, no debería generarle sensaciones de lucro cesante, porque él realmente fue capaz de llevar a la compañía a donde podía dadas sus circunstancias. A los veintiséis años, David puede dedicarse a pensar que ya ha hecho suficiente como para garantizarse la tranquilidad financiera el resto de su vida.


En breve, el desenlace.


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