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Opinión de Enrique Dans

La verdadera dimensión del mensaje de Obama sobre la neutralidad de la red


Barack Obama decidió finalmente ayer desempolvar la promesa de su primera campaña electoral acerca de la importancia de garantizar la neutralidad de la red, justo a tiempo para intervenir en el momento en que la Federal Communications Commission ? no lo olvidemos, un organismo independiente ? amenazaba, de la mano de un director que proviene del lobby de la industria de las telecomunicaciones y el cable, con hacer que el concepto pasase a mejor vida.




Lo hace con un mensaje publicado en Medium  impresionante el ascenso en la popularidad de la plataforma, creada por dos de los fundadores de Twitter, Evan Williams y Biz Stone  y posteriormente en la web de la Casa Blanca y en YouTube, mensaje al que vale la pena dedicar una lectura por su dimensión histórica: hablamos de una toma de posición clara y contundente, que solicita expresamente de la FCC medidas concretas y específicas  la reclasificación del acceso a internet dentro de los servicios de telecomunicaciones conocidos como common carriers, acabando con su estatus menor y sujetándolos a las mismas limitaciones y restricciones que actúan sobre otros servicios de comunicaciones considerados como básicos.

El análisis más completo y certero desde mi punto de vista que he leído al respecto está en Vox, Obama says FCC should reclassify the internets regulatory status, y el mejor resumen de reacciones, en The Verge, Obama?s plan to save the internet draws bold reactions?. Son análisis que podrían perfectamente pasar desapercibidos por su teórica implicación exclusiva para los norteamericanos, pero que no es ni mucho menos así: hablamos, en realidad, de un mensaje de trascendencia histórica, del ser o no ser de internet en el futuro. Pero vamos con el mensaje básicamente, ¿qué ha dicho Barack Obama?

  • La red es hoy esencial para la economía y el modo de vida norteamericanos, y su carácter abierto y neutral es fundacional, está construido en su propia naturaleza.
  • Sin embargo, eso no quiere decir que podamos tomar esa neutralidad como algo asegurado. No podemos permitir que los proveedores de acceso a internet tomen una posición que les permita decidir qué servicios ganan o pierden en función del acceso que dan a los mismos.
  • De ahí que el Presidente solicite a la FCC que se alinee con las peticiones de más de cuatro millones de comentarios públicos al respecto, y apruebe las reglas más fuertes posibles para proteger la neutralidad de la red. Un compromiso por una red abierta y libre que ya hizo cuando era todavía candidato a la presidencia, y que hoy se mantiene tan fuerte como siempre.
  • Las medidas tomadas hasta ahora por la FCC para intentar proteger la neutralidad de la red no funcionaron: los tribunales han dejado claro que la única manera de proteger esa neutralidad es reclasificando el servicio de conectividad al mismo nivel que otros servicios de telecomunicaciones sujetos a restricciones: los proveedores de tales servicios no pueden actuar como guardianes de aquello a lo que los usuarios pueden o no acceder. Concretamente, las restricciones son las siguientes:
    1. No a los bloqueos: si un cliente solicita acceso a  un servicio o contenido, y este es legal, el ISP no estará autorizado a bloquearlo, de manera que todos los servicios, afiliados o no con el ISP, tengan igualdad de oportunidades a la hora de acceder a los clientes potenciales.
    2. No al ?throttling? o estrangulamiento: bajo ningún concepto podrá un ISP reducir la calidad del acceso a un servicio en función de sus preferencias o del tipo de servicio que sea.
    3. Más transparencia: la llamada última milla no es el único lugar en el que las páginas y servicios web podrían recibir tratamiento preferencial por parte de un ISP. Por tanto, habrá que aplicar total transparencia para que se asegure la neutralidad de la red en todos los puntos de la red de interconexión entre el ISP y el resto de internet.
    4. No a la priorización pagada: ningún servicio podrá ser atrapado en un carril lento por no pagar una cuota determinada, porque eso socavaría la igualdad de condiciones esencial para el crecimiento y desarrollo de internet. Debe prohibirse, por tanto, la priorización de pago y cualquier otra restricción que tenga un efecto similar.

     

  • Si se toman en conjunto y se diseñan con el debido cuidado, estas medidas no deberían suponer una carga excesiva para los proveedores de acceso ni deberían restringir los incentivos a la competencia en la prestación del servicio. De hecho, estas mismas medidas deberían trasladarse también a la banda ancha móvil,
  • En el fondo, se trata de aplicar las mismas reglas que durante más de un siglo han regulado las telecomunicaciones, reconociendo que aquellas compañías que te conectan al resto del mundo tienen que tener algunas obligaciones que impidan que exploten de forma monopolística el acceso que tienen a nuestros hogares o a nuestras compañías. Es la razón por la cual una llamada de teléfono llega a otro abonado aunque utilice los servicios de otra compañía, o por las que no se penaliza a alguien solo por llamar a quien no usa los servicios de su compañía.  Es de sentido común que esta misma filosofía se aplique a la transmisión de datos del mismo modo que se aplica a las llamadas de voz.
  • Es momento de que la FCC reconozca que los servicios de comunicaciones de banda ancha tienen la misma importancia y deben estar sujetos a las mismas obligaciones que otros servicios igualmente esenciales. De ahí que la FCC deba reclasificar los servicios de transmisión de banda ancha a los consumidores dentro del Título II de la Ley de Telecomunicaciones, reconociendo así el carácter básico de los servicios que los ISP proporcionan a los hogares y empresas estadounidenses, y las obligaciones directas necesarias para asegurar que la red funciona para todo el mundo, no únicamente para una o dos compañías.

 

Un mensaje indudablemente claro y específico, que va a diferenciar a los países en función de que decidan hacerlo suyo y aplicarlo a su entorno o, por el contrario, permitir que los operadores puedan dedicarse a destruir la naturaleza abierta de la red. Para los norteamericanos, es el momento de exigir a la FCC que cumpla con las directrices presidenciales sin demora, sin tratar de dilatar el proceso a la espera de que lleguen otros vientos a la Casa Blanca (las reacciones de la mayoría de los republicanos son esencialmente las contrarias, alineándose descaradamente con los intereses corporativos y en contra de los ciudadanos). Para los ciudadanos de otros países, es el momento de leer detenidamente el mensaje, y de entender lo que la red es y sobre todo, lo que debe seguir siendo en el futuro. Si tu gobierno no está de acuerdo con estos principios? preocúpate. Si la red es importante para ti, te va a tocar hacer un trabajo de pedagogía y activismo similar al que los norteamericanos llevan ya mucho tiempo haciendo.

Reproducido del blog de Enrique Dans


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