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La basura viaja por Internet


El 90% de los usuarios de Internet reciben correos basura, popularmente conocidos como spam, a pesar de que la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (Lssie) establece fuertes sanciones para los quienes envían estos correos, los spamers. El término spam se usa para calificar el correo electrónico no solicitado y que se ha convertido en un incordio para los usuarios de la red.





Iria Suárez / A Coruña.- Así, el 80% de los internautas considera muy molestos este tipo de mensajes, frente al 49% que opinaba lo mismo en 2001. Incluso las asociaciones de usuarios se han unido para luchar contra lo que consideran una "plaga", cuyo coste ascendió el pasado año a 9.000 millones de euros.

El número de correos basura que circuló cada día por Internet en 2002 superó los 50 millones, un 35% más que en 2001, mientras las previsiones para este año apuntan que se concluirá con un 40%, lo que acerca peligrosamente la cifra de correo no solicitado a la de e-mails legítimos.

Estos datos fueron facilitados por la Asociación de Usuarios de Internet que, el pasado 28 de enero, lanzó la campaña Rompe las cadenas-lucha contra el correo basura. Esta iniciativa va dirigido a los internautas y a las administraciones que regulan y persiguen el spam. En su página web, la asociación ofrece una completa guía de denuncia y una idea: que la Administración facilite cuentas de correo gratuitas sometidas a controles de calidad.

Falta de control.

El principal problema que presenta el control de los spam es su localización. Víctor Salgado, abogado y colaborador de Internet Society-Galicia afirma que los correos basura "son una forma de fraude. En España eso está controlado, pero en Estados Unidos, por ejemplo, todavía no. Hay que tener mucho cuidado al introducir datos personales en páginas extranjeras". "Yo recomiendo dar datos falsos, siempre y cuando no sea para algo muy necesario", dice.

Un reciente estudio de la Asociación de Internautas concluye que a pesar de la legislación -que establece sanciones de entre 30.000 y 150.000 euros para los spamers-, el problema dista mucho de estar resuelto en España, porque el 75% de los spam viene de fuera de la Unión Europea: 180.000 e-mails de España, 650.000 del resto del mundo y 15.000.000 de Estados Unidos.

El spam va unido a otra práctica: la apropiación indebida y el uso indiscriminado de bases de datos con direcciones de correo electrónico. De hecho, entre los contenidos de los correos no solicitados abundan las ofertas de listados de direcciones de correo electrónico a bajo precio. Los spamers ofrecen cosas sin ningún valor, engañosas o fraudulentas: pornografía, curas milagrosas o montajes para enriquecerse fácilmente. Entre los engaños más comunes que llegan por e-mail están las cartas en cadena, ofertas para trabajar desde casa, dietas para perder peso, créditos o préstamos y contenidos para adultos.

Parte del engaño reside en la falsedad del mensaje, pero también en que el spamer gana dinero mientras que el usuario descarga el mensaje, lo lee y lo borra. Precisamente, el coste de los correos basura ascendió el pasado año a los 9.000 millones de euros.

Para impedir los envíos masivos de correos basura, la nueva normativa ha prohibido el envío de e-mails comerciales que no hayan sido solicitados expresamente por los usuarios. Además, para no crear confusiones, los correos con contenido comercial deberán aclarar a los internautas su carácter con la palabra publicidad en la cabecera del mismo. Este punto suscitó las críticas de las empresas, que ven mermado el tamaño de su mercado.

Reproducido de La Opinión A Coruña Dígital


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