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Los últimos colapsos reabren el debate sobre la capacidad de la banca digital

En las últimas semanas, dos entidades han tenido problemas de acceso a su plataformas «online»: ING Direct y EVO Banco


La digitalización representa el presente y el futuro de la banca. Ante el exceso de regulación y los problemas de rentabilidad del sector, distintas entidades han puesto en marcha procesos de reestructuración, una tendencia que provocará el cierre de oficinas físicas y sumará aún más responsabilidad a la banca «online». El cambio de modelo permitirá agilizar las operaciones de los usuarios, pero plantea un nuevo interrogante: ¿está preparado internet para acoger a un volumen tan grande de datos?




GUILLERMO GINÉS / Economía / ABC.- En las últimas semanas se han encendido varias alarmas. La primera la dio la página web de ING Direct, que estuvo colapsada durante casi un día por un «problema técnico». Este tipo de avería, que ya es bastante problemática para una entidad tradicional, se agravó debido a la naturaleza del banco, que basa prácticamente toda su actividad en sus servicios digitales y cuenta con menos de 100 oficinas físicas en toda España. Por si fuera poco, el colapso se produjo el último día del mes y miles de usuarios intentaron consultar sus cuentas o realizar transferencias sin éxito. Finalmente, ING logró restablecer su servicio, aseguró que no había habido ningún problema de seguridad y comunicó que investigaría el problema.
El segundo fallo informático se ha producido esta misma semana, procedente de EVO Banco. Después de suspender de forma intencionada el servicio de su web para completar su remodelación, la entidad fijó el inicio de esta semana como fecha para el lanzamiento de la nueva plataforma. No fue un estreno exitoso. De nuevo, miles de clientes tuvieron problemas con la banca «online», en este caso por problemas de velocidad y fallos del servidor de EVO. La entidad se excusó afirmando que el problema se debía al gran tráfico de la nueva herramienta, pero sus clientes no perdonaron el colapso e incendiaron las redes sociales con sus críticas a EVO.

En menos de una semana, dos colapsos informáticos. En plena reconversión de la banca, los servicios digitales demuestran que no son, ni mucho menos, infalibles.

«Fue un problema grave que se multiplicó por diez»ING Direct

En opinión de Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas (AI), los clientes no tienen «ningún tipo de protección» ante estos colapsos, ya que es muy complicado saber qué datos han quedado desprotegidos después de este tipo de fallos informáticos. El presidente de la asociación de internautas sostiene que sí se produjo un fallo de seguridad en ING y recuerda que hace escasos días la Agencia Tributaria tuvo un colapso similar por el cual se pudieron ver los borradores de la Renta de otros contribuyentes. «Es comprensible, puede pasar, pero hay que informar correctamente».

Problemas puntuales

Desde ING, sin embargo, desmienten a ABC este hecho y aseguran que la incidencia se debió a un problema de acceso. «No significa que la web no funcionara, sino que los clientes no podían entrar a la plataforma», sostienen desde la entidad. Pese a ello, ING admite que fue un problema «grave» y cuyo alcance «se multiplicó por diez» después de que la información de que la plataforma se había colapsado animara a más usuarios a intentar entrar a la web, un hecho que empeoró la avería.

Sea como fuere, lo cierto es que este tipo de errores no son habituales. Jean Bernard Audureau, portavoz de la Asociación General de Consumidores (Asgeco) recuerda que en este tipo de entidades, centradas en un negocio fundamentalmente digital, este tipo de averías son «excepcionales» y que en general suelen ofrecer un «buen trato y servicio» a los consumidores. De hecho, según su opinión, la respuesta al colapso ha sido efectiva.

«El impacto fue limitidado y por el momento no hemos recibido reclamaciones al respecto, por lo que suponemos que no se produjo ningún cobro indebido», afirma Audureau. Durante varias horas, ING informó mediante sus redes sociales del fallo y respondió a las preguntas de los usuarios. EVO puso a disposición un número de teléfono. «Hay que asumir este tipo de errores con naturalidad» sostiene Domingo, quien también reclama una mejor «comunicación y transparencia» a estas entidades.

En plena reconversión de la banca hacia un servicio «online», dos entidades con vocación puramente digital han sufrido sendos colapsos en menos de una semana. Dos hechos puntuales que han reabierto el debate sobre la seguridad de los bancos virtuales. Una seguridad, que, según Víctor Domingo, «no existe al 100%».


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