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opinión de ofelia tejerina

No controles mis vestidos ni mis sentidos


Ya no solo tenemos que tener cuidado cuando nos regalan un `smartphone´ por si lleva algún tipo de software espía instalado. Todo lo quieren conectar y todo lo quieren saber reprogramándonos con algoritmos de inteligencia artificial. Lo impredecible de nuestra propia personalidad puede hackear y falsear los resultados de la monitorización




Ofelia Tejerina en Bez.es.- Tendremos que empezar a plantearnos hasta qué punto necesitamos o queremos que controlen nuestros sentidos mediante el simple uso de la ropa.

La moda ha sido siempre referente de los cambios de la sociedad. En general, tanto para el hombre como para la mujer es imprescindible estar a la última en el colectivo que sea, y en los últimos tiempos esta afirmación está cobrando un sentido muy diferente con la tecnología, que se está colando en los armarios. Ahora, para ser los más modernos tendremos que llevarla puesta y, sobre todo, conectada.

La Mercedes Benz Fashion Week va a mostrar esta semana la ropa que nos gustará el próximo otoño/invierno, y aunque todavía se presenta con timidez, en breve veremos que cada pasarela ofrece su propio espacio FashionTech. La moda tratará de estar integrada con nuestra personalidad más que nunca, y no son pocas las noticias que ya lo vienen advirtiendo: "Lanzan camiseta inteligente que se conecta a un smartphone. La prenda brinda información sobre el ritmo cardíaco, intensidad del movimiento, niveles de estrés y calorías quemadas"; "Desarollan un material capaz de autocurarse cuando se rompe, un material conductor imprimible con capacidades de autorreparación. La tinta de impresión se impregna con micropartículas de neodimio, un metal con fuertes propiedades magnéticas que es buen conductor, y es incluso mejorable hasta para crear robots que se reparen solos"; "Un vestido que reacciona ante indeseables". El vestido araña que busca respeto para tu espacio personal público, social e íntimo, con 12 situaciones programadas y sensores de proximidad"; "Tacones que se conectan por bluetooth, e incluso pueden regular la temperatura de la suela"; "Google y H&M lanzan una aplicación para crear ropa hecha con datos recopilados durante una semana, mediante la descodificación de gustos, reuniones sociales y lugares preferidos"...

Impresiona cómo el No controles está cada día más cerca, y que el monstruo podría ciertamente estar en nuestro armario. Tendremos que empezar a plantearnos hasta qué punto necesitamos o queremos que controlen nuestros sentidos mediante el simple uso de la ropa, porque aunque se empeñen en prometernos que con la recopilación de nuestros datos tendremos la mejor experiencia, el riesgo es más que evidente.

Como fashion victims nos hará de personal shopper, nos dirá qué comprar si estamos de bajón o de subidón porque detectará si hoy estamos deprimidos, estresados, o eufóricos, o sabrá si hace frío o calor para adaptarse a nuestra temperatura. Tecnológicamente no hay límite.. Pero ¿esto?: "Polémica por un juguete sexual que envía información al fabricante cada vez que se usa". Paradójico, nuestras emociones al desnudo.

Ya no solo tenemos que tener cuidado cuando nos regalan un smartphone por si lleva algún tipo de software espía instalado. Ahora que llega San Valentín habrá que tener cuidado con los regalos que recibimos. En estos días, los escaparates están repletos de ropa interior, y no hay que considerar las implicaciones de controlar así a tu pareja, que es muy grave, sino también cuestiones en principio mucho más ligeras, como son el marketing y los estudios de mercado.

Por ejemplo, qué ocurriría si a un viril comandante le gustase ponerse la lencería de su pareja para dormir. Las prendas detectarían a dos personas, en realidad, detectarían el cambio en el perfil del usuario y enviaría a Victoria´s Secret señales contradictorias sobre las necesidades de las mujeres como consumidoras de este tipo de prendas. Al igual que ocurre cuando navegamos por Internet, la famosa cadena de ropa interior podría querer "mejorar la experiencia de las usuarias" trabajando sobre resultados equivocados, para Victoria de día y Víctor de noche. Y como la película de Julie Andrews que, con siete nominaciones, solo tuvo un triste Óscar, la empresa vería frustradas sus expectativas de estudio de mercado. Y así ocurre con cientos de productos tecnológicos del mercado, porque el hecho de que obtengan más información sobre los consumidores y su comportamiento no significa que vaya a ser real ni útil, ni para ellos ni para nosotros.

Todo lo quieren conectar y todo lo quieren saber, reprogramándonos con algoritmos de inteligencia artificial. Cada vez quieren más datos para hacernos la vida "más fácil". Pero, por suerte, resulta que, además de la legislación aplicable a la intimidad (anonimización de los datos personales y prohibición de decisiones automatizadas con efectos jurídicos, por ejemplo), lo impredecible de nuestra propia personalidad puede hackear y falsear los resultados de cualquier monitorización así configurada, porque cada ser humano es único. Y este es el nuevo mercado Fashion Tech Business, que analizando las necesidades y preferencias de los perfiles captados desde el armario, deberá contar también con ese importante, y en ocasiones divertido, margen de error.


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