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¿Será capaz la Agencia Española de Protección de Datos de salvaguardar nuestra privacidad online con el nuevo RGPD?



Los escándalos de Facebook y Cambridge Analytica han sido una llamada de atención sobre la falta de respeto generalizada a la privacidad de millones de ciudadanos. Un problema global. La gente de todo el mundo está preocupada por la explotación de sus datos. La actual falta de transparencia sobre cómo las empresas están utilizando los datos de las personas es inaceptable y de alguna manera nos deja en la más absoluta indefensión.





Existe todo un ecosistema oculto de compañías que recolectan y comparten datos personales. Desde que entramos en un centro comercial con nuestro smartphone un dispositivo que no solo sirve para hablar por teléfono o “guasapear”. Además, incluye por defecto almacenar nuestros datos, fotografías, cuentas de nuestros sitios en Internet; vamos, un auténtico alijo de información personal que, si no desactivamos el WIFI y Bluetooth cuando llegamos al centro, ponemos a disposición de cuantas empresas dedican sistemas de localización, identificación y segmentación de todos los que pasamos por allí, incluso sin conectarnos a las wifis gratuitas que ponen a disposición del público. Lo más seguro es desconectar, dejar el dispositivo apagado en el coche y disfrutar del placer comprar con su privacidad puesta a salvo.

Pero no solo las empresas persiguen nuestros datos, los gobiernos también. Un reciente informe desvelado por la Human Rights Watch, afirma que las autoridades chinas han puesto en marcha en la provincia de Xinjiang un auténtico Minority Report, un programa de vigilancia predictiva. El programa agrega datos sobre personas, a menudo sin su conocimiento, y señala a los que considera potencialmente amenazantes para los funcionarios. Aquéllos  son detenidos en función de esas predicciones y enviados a "centros de educación política" extra legales donde permanecen indefinidamente sin cargos ni juicio alguno.. Desde agosto de 2016, la Oficina de Seguridad Pública de Xinjiang ha publicado avisos de adquisiciones que confirman el establecimiento de la "Plataforma integrada de operaciones conjuntas" -IJOP- un sistema que recibe datos sobre personas de diferentes fuentes.  Estos avisos revelan que el IJOP recopila información de múltiples fuentes o "sensores". Una fuente son las cámaras de CCTV, algunas de las cuales tienen reconocimiento facial o capacidades de infrarrojos (dándoles "visión nocturna"). Algunas cámaras se colocan en lugares que la policía considera sensibles: lugares de entretenimiento, supermercados, escuelas y centros religiosos. Otra fuente es el "sniffers wifi", que recoge las direcciones de identificación únicas de computadoras, teléfonos inteligentes y otros dispositivos en red. El IJOP también recibe información como números de matrículas y números de tarjetas de identificación de ciudadanos de algunos de los innumerables puntos de control de seguridad de la región y de los "sistemas de gestión de visitantes" en las comunidades controladas por el acceso. Los puntos de control del vehículo transmiten información a IJOP y "reciben, en tiempo real, advertencias predictivas impulsadas por el IJOP" para que puedan identificar objetivos ... para un riguroso control de los ciudadanos. No solo se viola el derecho a la privacidad sino que también permite a los funcionarios detener arbitrariamente a las personas. En este caso, la realidad está superando a la ficción.

Es la hora de crear protecciones globales necesarias para gestionar nuestros datos. Como impulsar la conciencia global de la explotación de datos como una interferencia con el derecho a la privacidad, dotar a los organismos de protección de datos independientes de los recursos suficientes y necesarios, asegurar la eficacia de las leyes de privacidad y de protección de datos, ofrecer remedios efectivos a la ciudadanía contra las prácticas ilegales, primar el derecho fundamental a la privacidad por encima de considerarlas una mercancía para comerciar y no utilizar la protección de los datos como una excusa para permitir más vigilancia al margen de las garantías judiciales
 

Con la entrada en vigor el próximo 25 de mayo del nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) que sustituirá a la actual normativa. Tenemos un periodo de adaptación para que las empresas y organizaciones adecuen sus términos y condiciones así como para que  den a conocer estos cambios a sus usuarios; se abre una cierta esperanza para garantizar el control de nuestros datos por parte de empresas e instituciones y por supuesto, por la propia ciudadanía

Cabe destacar que, a partir de esa fecha, podremos solicitar que nuestros datos desaparezcan de la base de datos de determinados registros cuando éstos ya no sean necesarios para la finalidad con la que fueron recogidos o cuando éstos hayan sido recogidos de forma ilícita. Además, podremos solicitar que se bloqueen en las listas de resultados de los buscadores enlaces a información obsoleta, incompleta, falsa o irrelevante. Por otro lado, también tendremos derecho a solicitar la recuperación de los datos para poder ser transferidos a otro responsable. Junto con los derechos que ya conocíamos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, se regula el ya conocido derecho al olvido, se amplía el derecho a la portabilidad de los datos y se reconoce el derecho a la limitación en el tratamiento.

Desde la Asociación de Internautas esperamos que el nuevo reglamento ayudará a crear protecciones globales muy necesarias para proteger nuestros datos y por ende garantizar el control de los mismos. Es necesario que aprobemos esta asignatura pendiente que no es otra que hacer respetar y respetar nosotros mismos el uso y gestión de nuestros datos personales y por añadidura, hacer prevalecer el derecho fundamental a la privacidad de nuestros datos y comunicaciones. Asignatura que también deberá aprobar la Agencia Española de Protección de Datos, ya que en estos momentos es la institución pública garante de hacer prevalecer el derecho a la Privacidad online de la ciudadanía.


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