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   Noticias - 28/Junio/99

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De profesión : irresponsables

La infraestructura de Internet será para la economía del siglo XXI lo que el petróleo supuso para el siglo XX”. Así se expresó la semana pasada en Madrid el presidente de Intel, el septuagenario Craig Barrett. ¿Algún político se ha dado por aludido? Verán ustedes: el caso español, europeo y latinoamericano clama al cielo. Los políticos gobernantes siguen enredados en sus dimes y diretes, y todo parece inquietarles antes que el desarrollo tecnológico. ¿Cabe mayor torpeza? Aún no parecen haberse percatado de que Internet ha empezado a cambiar el modo de aprender, relacionarse, hacer negocio y emplear el ocio. Y si lo han hecho, entonces su responsabilidad es mayor.

La historia juzgará con dureza su inutilidad y/o estulticia, aunque para entonces ya habrán consumado la tropelía de haber dejado un panorama atrasado y arcaico. El ciudadano, y sobre todo el internauta, se pregunta para qué les pagamos. ¿Para que se encarguen de darnos sepultura? Siempre supimos de la tópica irresponsabilidad de los políticos, pero el caso actual desborda los límites de lo tolerable. No se trata sólo de aplicar el recurso fácil de la tarifa plana, que ni siquiera comprenden; se trata de que, si no son capaces de doblegar a los ex monopolios y poner las bases para una economía realmente competitiva, han de apartarse de la gestión pública.

La traición al ciudadano que sólo aspira a un futuro mejor, con más posibilidades, no sólo la consuman, en el caso de España, los gobernantes del PP y CiU. En los ayuntamientos locales hay tantos culpables como en los gobiernos. La enfermiza obsesión por el voto y por la popularidad de los alcaldes lleva, por ejemplo, a frenar la implantación de la tecnología del cable y la fibra óptica. Impiden levantar zanjas, por temor a las críticas, de manera que la industria del cable es incapaz de desplegar sus redes.

En Estados Unidos la calidad de vida y el progreso de las ciudades empieza a asociarse a la calidad de las comunicaciones. Lo importante es el ancho de banda y la conexión a las redes. Aquí importan las
encuestas de opinión y los titulares de los periódicos. Algunos internautas apuntan en Eldebate.Net que no queda otra solución que organizarse y hacer ver a los irresponsables de la cosa pública que están poniendo en peligro millones de votos. No entra en cabeza humana cómo pueden despreciar de este modo el desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías.

Si tuvieran un ápice de inteligencia, apostarían decididamente por ello. Advertirían cómo Internet otorga popularidad, cómo el candidato a presidente de la nación más poderosa, Al Gore, no desaprovecha ocasión para autoerigirse en fundador de Internet, cómo las elecciones en un futuro próximo serán a través de la Red. ¿A qué esperan? Que muevan el país en esta dirección, aunque sólo sea por interés
electoral. Si no reaccionan, habremos de pensar en preparar nuestros propios órganos y acciones de presión.

REPRODUCIDO DE LA BRUJULA