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Opinión de Ángel Matilla Candás

Siempre pagamos los mismos


A finales de julio volvíamos a encontrarnos con el anuncio de una nueva subida en la factura telefónica por parte de Movistar. Es la segunda en lo que va de año. E imagino que el resto de operadores no tardarán en imitar su ejemplo.




Servicios prestados

Llevamos mucho tiempo hablando, u oyendo hablar, de convergencia y de integración de servicios. Hemos pasado de los en su día populares dúos y tríos de Telefónica a plataformas múltiples. Ya no basta con prestar servicios exclusivamente de telecomunicaciones (telefonía fija y móvil e internet); hay que ampliar la base para captar más clientes y aumentar la cuenta de resultados. ¿A cambio de qué?

Realmente, por más que los comerciales de las empresas se esfuercen en ello, no se dan posibilidades. Se imponen productos. Hablando sólo de Movistar no hay forma de contratar exclusivamente telefonía, con o sin internet; al menos los otros dos grandes grupos sí ofrecen no contratar la dichosa televisión.

¿Por qué?

Sí ¿Por qué ha subido la factura telefónica 10 euros en este 2017? ¿Por qué no hay posibilidad de reducir lo que cada mes pagamos? Y no sólo ha sido en el caso del cliente residencial; también autónomos y empresas han sufrido, de momento, una subida.

Sin embargo no ha habido ninguna contraprestación, ninguna modificación por nimia que haya sido en las condiciones del contrato que hayan justificado dichas subidas. Puede argüirse que el ancho de banda pasó de 30 a 50 Mb y eso ha de pagarse, pero contra esto podemos decir que en la no tan lejana época del ADSL, del sufrido par de cobre, hubo repetidas subidas en ese parámetro que no se reflejaron en una subida del precio del servicio, o al menos no fue algo tan exagerado.

Puede alegar Telefónica que está reemplazando el par de cobre por fibra óptica y esa nueva tecnología ha de pagarse. Sea como sea al final siempre somos los mismos quienes soportamos esas subidas.

La realidad es que Telefónica debe amortizar la fuerte inversión que ha hecho en su apuesta por la televisión. Según la información recogida en diversos medios para poder emitir la liga en exclusiva la multinacional española habría pagado 2.400 millones de euros por las retransmisiones desde enero de 2016 hasta finalizar la temporada 2018/19.

Aunque el fútbol sigue siendo el deporte rey en cuanto a retransmisiones deportivas, no es el único. No todo el mundo le gusta el fútbol y otros prefieren otros deportes o simplemente no les gustan este tipo de programas.

Esos otros deportes, algunos no tan minoritarios, se dieron cuenta rápidamente que la solución de sus crecientes problemas económicos pasaba por las televisiones de pago. Uno de los primeros que se dio cuenta de ella fue el británico Bernie Ecclestone, dueño hasta hace unos años de la empresa que organizaba y gestionaba el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Según publicó el diario Expansión Movistar habría pagado 30 millones por los derechos de esta temporada.

A este "carro" se ha subido también, por ejemplo, el baloncesto y tanto la Liga Endesa como la Euroliga (antigua Copa de Europa de Clubes) y la NBA sólo se pueden ver a través de la plataforma de Movistar. En lo que se refiere a la liga española por las tres temporadas de 2016 a 2019 se habrían pagado 20 millones.

Es evidente que frente al desembolso del fútbol, las otras cantidades son poco más que el aperitivo del gran banquete audiovisual. Pero todo suma y hay que pagarlo; entre unas cosas y otras los derechos de emisión probablemente superan los 1.000 millones anuales. Y a esto hay que sumar los muchos patrocinios de Movistar: equipos de motociclismo, baloncesto, etc.

Y ¿entonces?

A la vista de las audiencias que tenían las emisiones en abierto da la impresión que la plataforma española hizo las cuentas de la lechera, suponiendo que una gran mayoría de esos espectadores pasarían a ser clientes suyos.

El problema es que muchísimos de ellos no estamos dispuestos a gastar más para poder ver ese deporte que nos gusta, sea cual sea. Bastantes gastos tenemos cada uno en nuestras casas para añadir este tipo de extras que, por otra parte, no son baratos; 10 euros/mes en el caso de Movistar por cada uno de esos paquetes extra.

Y si los clientes no quieren contratar esos añadidos sólo hay una forma de compensarlo: subiendo lo que nos cobra a cada cliente, independientemente de lo que se tenga contratado. No existe la posibilidad de no contratar la televisión; cualquiera de los paquetes incluye algo de ella, por poco que sea.

Flexibilidad

Eso es lo que falta en la oferta de la multinacional española y, dicho sea de paso, en todas las plataformas similares (Vodafone, Orange, Ono, etc.). No es un problema nuevo; ya en la época de las plataformas vía satélite (Vía Digital y Canal Satélite Digital) ocurría lo mismo y sólo se podían contratar paquetes cerrados. Y ahora estamos exactamente en la misma circunstancia.

De entrada uno de los argumentos que más emplean los comerciales de la empresa es la gran oferta televisiva. Hablan de "más de 80 canales de entretenimiento"... Y entre ellos incluyen todos los TDT del área geográfica que ya los tenemos disponibles, e incluso algunos más, sin otra cosa que un sintonizador apropiado; hablan de más de 8.000 títulos de vídeo bajo demanda (cine, series, eventos deportivos, etc.) y personalmente (soy un gran aficionado al cine) han habido muchos días que tras repasar tan amplia oferta de vídeo no he sido capaz de encontrar un título que me llame la atención: desde las inefables "Sharknado (cualquiera de ellas) hasta títulos tan atrayentes como "Pirañaconda" o "Zombies nazis". De verdad que muchos días no he podido encontrar entre 1.000 títulos absolutamente nada que merezca la pena.

No existe la posibilidad no ya de no contratar este servicio si no tan siquiera de elegir que canales concretos me interesan. Parece que ni siquiera se han planteado crear una verdadera "televisión a la carta", en la que cada uno podamos seleccionar de forma individual lo que queremos ver, sin tener que pagar por decenas de canales que no nos interesan ni lo más mínimo.

O simplemente crear paquetes SIN ese servicio; obviamente reduciendo el precio. Hasta hace unos meses el cliente residencial sí tenía la posibilidad de contratar sin incluir la televisión, como si de uno de aquellos Tríos de antaño se tratara; curiosamente en este caso el contrato tenía un precio superior. Incluso hoy, según reza la web de Movistar, el hecho de contratar exclusivamente fijo e internet, sin añadir ninguna línea móvil ni televisión, tiene un precio fuera de ofertas de 55,40 euros al mes. Supera en algo más de 10 euros al paquete Fusión más básico.

¿Me lo puede explicar alguien? ¿Cómo es posible que un producto de superiores características tenga un precio inferior? ¿No era un procedimiento ilícito llamado venta en dumping o algo parecido? Vale: la "venta en dumping" es una figura destinada a eliminar a la competencia por el método de tirar los precios del producto. Hay alguna conocida marca que lo ha hecho en repetidas ocasiones y aquí el objetivo sería forzar la contratación de un producto determinado de características superiores a las que el cliente desea. Una vez contratado basta con ir subiendo progresivamente el precio hasta igualar o superar aquello que inicialmente se buscaba.

Si Movistar no modifica su oferta residencial, y no digamos la que hay para autónomos y empresas, es muy probable que la fuga de clientes sea cada vez mayor, más aun si la competencia da la posibilidad de ajustar más los costes. De momento lo único que salva a Telefónica es que los clientes seguimos viendo a esta empresa como la mejor (o la menos mala) de las que trabajan en España.

Pero eso puede cambiar en cualquier momento. Basta que las alternativas se pongan las pilas y mejoren tanto el servicio de atención al cliente como el servicio técnico.

Ángel Matilla Candás es miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Internautas

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