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Varias causas muestran el vacío legal en el uso del «e-mail» en el trabajo


Cuatro directivos del Deutsche Bank declararán dentro de diez días como inculpados por supuesta violación de la intimidad tras el acceso al correo electrónico de un empleado. Después de tres resoluciones judiciales de carácter laboral, este caso penal evidencia la ausencia de una normativa específica sobre el uso de Internet en el ámbito del trabajo.




El juzgado de instrucción número 2 de Barcelona acogerá el próximo 27 de abril la declaración como inculpados de cuatro altos directivos del Deutsche Bank en España, incluido su director general. La entidad bancaria despidió en diciembre de 1999 a Gregorio Giménez por excederse en el uso del correo electrónico durante el horario laboral. La prueba aportada para el despido son 140 mensajes electrónicos que envió el trabajador en un periodo de dos meses. «Si mi caso sale mal, cualquier empresa podrá echar a quien quiera mediante una violación de su intimidad», asegura Giménez.

«Un empresario tiene derecho a tratar de que los empleados aprovechen su tiempo de trabajo, pero no a costa de vulnerar su intimidad», sostiene el abogado de Giménez, Carlos Sánchez Almeida, jurista especializado en delitos informáticos.

Con anterioridad a este caso penal, la Audiencia Nacional resolvió a favor de una demanda del sindicato CC.OO. contra la limitación del BBVA respecto al uso sindical del «e-mail». Más tarde, un juez de Madrid declaró nulo el despido de un empleado de la empresa NCR que consideró que la firma vulneró la intimidad del trabajador mediante la intervención de su correo electrónico para probar su escaso rendimiento laboral.

En la otra orilla, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acaba de admitir un «e-mail» sin firma como prueba para avalar la procedencia de un despido de un directivo de una empresa, pese a que el correo electrónico, en el que el trabajador presentaba su dimisión irrevocable, no fue reconocido como redactado ni enviado por su supuesto autor.

PRIMER PROCEDIMIENTO PENAL

Mientras estos casos se enmarcan en un procedimiento laboral, el de Gregorio Giménez es el primero de carácter penal en España. Giménez acudió al juzgado social antes de recurrir a la vía penal. Él considera que Deutsche Bank intervino su correo electrónico «por pertenecer a un sindicato incómodo a la empresa». El juez declaró nulo su despido por vulneración de la libertad sindical, pero el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) revocó la sentencia al estimar que el empleado rompió la buena fe contractual mediante el uso indebido del «e-mail».

Según Sánchez Almeida, el tribunal «estuvo influido por el contenido de los mensajes, algunos de los cuales califica de obscenos. Además, se partió de una prueba que la empresa obtuvo de forma ilícita, porque vulneró un derecho fundamental».

A mediados del pasado febrero, Giménez presentó una denuncia por violación de la intimidad, que ha acabado en la citación judicial como inculpados de los cuatro altos cargos de Deutsche Bank. La empresa mantiene que difundió una normativa sobre el uso del correo electrónico antes de despedir al denunciante, pero Giménez niega que existiera esa norma.

Pase lo que pase dentro de diez días, Sánchez Almeida tiene claro que este rosario de causas judiciales revela la necesidad de regular cuanto antes el uso del correo electrónico en el ámbito laboral en el marco del Estatuto de los Trabajadores.

Reproducido de ABC

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