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El 'spam', un dolor de cabeza


En los últimos nueve meses el correo electrónico basura, o ‘spam’ (que en inglés alude a una carne enlatada de bajo precio) se ha multiplicado por tres, a pesar de que se hace lo posible por frenarlo. Los mensajes que reciben a diario miles de internautas inflan el tamaño de sus cuentas de correo, llegando a saturarlas y obligándoles a separar el correo de los amigos y contactos de los cientos de Kb enviados con mensajes publicitarios referidos a ofertas de viajes, créditos, juego online, fórmulas para perder peso, etcétera.





Según los expertos, los intentos de controlar el ‘spam’ no hacen más que aumentarlo, debido a que, en la práctica, a un ‘spammer’ apenas le supone tiempo y esfuerzo enviar miles de correos electrónicos a la vez. Empresas como Brightmail, ubicada en San Francisco, California, se dedican a acabar con este problema "atrapando" diariamente unos 140.000 ataques, cada uno de ellos dirigido a su vez a centenares de usuarios. La Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC por sus siglas en inglés) recibe cada día 40.000 quejas en su web (www.ftc.gov/spam) referidas al ‘spam’. Ya son 12 millones de mensajes los que ha almacenado en su popularmente conocido “refrigerador”.

Apenas hay medidas para acabar con el correo basura, porque no existen leyes contra esta ‘plaga’ a no ser que constituya fraude y, según Brightmail, sólo el cuatro por ciento del ‘spam’ es ilegal. En el Congreso de Estados Unidos se han presentado en los últimos meses una docena de leyes contra este fenómeno.

Recientemente, el Comité de Comercio del Senado ha aprobado la “Can Spam” (que significa ‘enlatar el correo electrónico basura’), una iniciativa que pretende, entre otras cosas, multar a los ‘spammers’ con diez dólares por cada mensaje ilegal, y obliga a que los e-mails incluyan la opción de borrarse de la lista de destinatarios. A pesar de todo, será difícil que el Senado la apruebe porque son muchas grandes corporaciones las que utilizan el correo basura para publicitar sus servicios.

Para Ken Scheneider, director de tecnología de Brightmail, el problema es tecnológico y, por tanto, “sólo la tecnología puede solucionarlo”. La existencia de filtros y numerosos programas informáticos creados para impedir el paso al ‘spam’ de momento no parecen ser suficientes para frenar el avance de esta ‘basura virtual’.

Reproducido de El Mundo


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