Los espías se enredan en la fibra óptica


Durante décadas, la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) hizo la mayor parte de su labor de espionaje cazando la información en el aire.





Con una red global de satélites y estaciones de escucha, la NSA oyó secretamente las conversaciones telefónicas del búnker del presidente iraquí, Saddam Hussein; arrebató secretos sobre el lanzamiento de misiles soviéticos, y una vez pescó al ex presidente soviético Leonidas Breznev hablando sobre su amante mientras se desplazaba en una limusina.

Pero hoy, la capacidad de fisgonear de la NSA está en riesgo, minada por impresionantes avances en las tecnologías de comunicaciones. La mayor parte de la información que la agencia recolectó alguna vez de las ondas aéreas viaja ahora a través de cables de fibra óptica que cruzan continentes y suelos submarinos.

Ese cambio ha forzado a la NSA a buscar nuevas formas para llevar a cabo sus clásicas tareas de inteligencia. Las variantes operativas más recientes incluyen la intervención de cables submarinos, una tarea tecnológicamente atemorizante, físicamente peligrosa y potencialmente ilegal.

A mediados de los 90, la NSA instaló uno de esos sistemas de intervención, dicen ex oficiales de inteligencia familiarizados con el proyecto encubierto. Usando un submarino espía de la Armada estadounidense, explican, personal de la agencia descendió cientos de metros en uno de los océanos para "pinchar" un cable de fibra óptica. Los resultados mixtos del experimento (particularmente, la incapacidad de la agencia para encontrar sentido al enorme flujo de información así obtenido) demuestran que el antes ilustre servicio de espionaje estadounidense deberá superar inmensos desafíos si quiere evitar quedarse sordo en la era digital.

Los detalles del proyecto de intervención de cable de la NSA son muy superficiales. Las fuentes que confirmaron la misión no especificaron cuándo o dónde ocurrió, y tampoco se sabe si el operador del cable detectó la intrusión. Asimismo, se desconoce si la NSA ha intentado llevar a cabo otras operaciones similares.

Las misiones de intervención de toda clase de señales (que van desde radares militares a llamadas telefónicas internacionales) están dentro de las operaciones más clasificadas del gobierno estadounidense. La filtración de informaciones acerca de métodos de intervención de comunicaciones es un crimen federal castigado con prisión.

En una entrevista, el general de la Fuerza Aérea Michael Hayden, director de la NSA, cambió de posición en su silla y se rió cuando se le preguntó si la NSA ha intervenido cables submarinos. "No voy a intentar disuadirlo de sus opiniones", dijo el jefe militar, quien rehusó entrar en detalles.

Veteranos de los cables de fibra óptica submarinos dicen que una intervención de ese tipo ejercería presión sobre los límites de la tecnología, y los operadores de cables no están felices de que la NSA pueda haber interferido en alguna de sus redes.

"No creemos que esto sea posible, pero asumiendo que lo fuera, de ninguna manera queremos que traten de meterse en nuestros cables", dice Frank Denniston, director de operaciones técnicas de Flag Telecom Holdings Ltd., con sede en Londres, una de la media docena de compañías que dominan la industria. "Nuestro trabajo es mantener la información de nuestros cables tan segura y protegida como sea posible", añade Denniston.

Algunos analistas y funcionarios de inteligencia de EE.UU. piensan que la NSA debería dejar de lado este tipo de operaciones. Un agente de esa área del gobierno estima que el intervenir todos los cables submarinos del mundo, asumiendo que pudiera hacerse, costaría más de US$2.000 millones al año. Y nadie sabe si la NSA tendrá el poder computarizado suficiente para analizar semejante avalancha de información digital.

A pesar de todo esto, la agencia sigue adelante con sus planes. La Marina está inmersa en un proyecto que tomará cinco años y costará US$1.000 millones, para mejorar el USS Jimmy Carter, una nave con energía nuclear que, según los expertos de inteligencia, será el submarino espía estadounidense por excelencia cuando sea lanzado al mar, en el año 2004.

http://interactivo.wsj.com/articles/SB990575582125938114-technology.html


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