La Asociación de Internautas se solidariza con Cortell y va a exigir responsabilidades


Desde hace escasos días venimos asistiendo perplejos al devenir de determinados acontecimientos que están ocurriendo en el ámbito académico valenciano.




Por un lado, el Vicerrector de Tecnologías de la Información y de la Comunicación de la Universidad de Valencia se ha enfrascado en un intento de desautorizar el uso académico incluso del correo electrónico por la posibilidad, contrastada miles de millones de veces, de servir para descargar a nuestro ordenador obras sujetas a derechos de autor, no sólo de autores académicos, sino de ciudadanos, políticos, funcionarios, responsables de empresas y trabajadores, sindicalistas e incluso socios de algunas de las entidades de gestión de derechos de autor.

El Vicerrector considera, al parecer, que la copia de cualquier obra sujeta a derechos de autor es lisa y llanamente un delito tipificado en el Código penal. Ni que decir tiene que esta opinión ni siquiera es compartida por las mentes más preclaras de las entidades de gestión de derechos de autor.

Las instituciones académicas no pueden ni deben distinguirse por facilitar medios informáticos para uso privado de su profesorado ni de sus funcionarios, salvo en determinadas condiciones y de acuerdo a determinadas normas. Pero tampoco pueden, aduciendo problemas de seguridad, desautorizar el uso de determinadas tecnologías y programas informáticos como parece pretendió el Vicerrector de la Universidad de Valencia.

Por otro lado, el profesor Jorge Cortell, adscrito a la otra Universidad valenciana, la Politécnica, y aprovechando tales circunstancias, lanzó un reto público advirtiendo que iba a impartir una conferencia en la que iban a compartirse obras sujetas a derechos de autor, advirtiendo de ello no sólo a una de las entidades de gestión, sino incluso a la Fiscalía y a las fuerzas de seguridad del Estado con el ánimo de evidenciar que tales prácticas realizadas sin ánimo de lucro siguen sin ser ilícitas.

El propio profesor ya ha advertido de los múltiples inconvenientes encontrados para que tenga lugar tal charla e intercambio de ficheros; inconvenientes que tienen todo el viso de haberle dejado en una situación de censura académica encubierta puesto que no se le impide la conferencia pero sí se le impide disponer de un aula en la que impartirla dignamente.

La Asociación de Internautas lamenta la falta de sensibilidad y de rigor científico de las autoridades académicas involucradas en tales hechos, al tiempo que se solidariza con Jorge Cortell animándole a que siga haciendo uso de su libertad de expresión y de su libertad de cátedra, para lo que la Asociación de Internautas va a exigir de las autoridades académicas involucradas el esclarecimiento de tales hechos y la depuración de las responsabilidades procedentes.

Asociación de Internautas

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