Bruselas quiere liberalizar los contenidos de música ‘online’


La Comisión Europea niega que la piratería y las copias privadas sean culpables del retraso en el Viejo Continente respecto a Estados Unidos de la difusión de música y contenidos por Internet.




Antonio León / Expansión

Bruselas volvió ayer a la carga contra las sociedades nacionales de derechos de autor, un sector que mantiene en su punto de mira. La Dirección General de Mercado Interior del ejecutivo comunitario hizo público ayer un estudio con el que lanza una consulta pública sobre el sector europeo de la recaudación y gestión de los derechos de autor. La Comisión aprovechó además la ocasión para anunciar que, antes de que termine el año, emitirá recomendaciones o incluso propondrá medidas legislativas para liberalizar este sector si nadie logra hacerle cambiar de opinión.

Junto al estudio, la Comisión asegura que “el principal obstáculo para el legítimo crecimiento en la UE de la comercialización de contenidos y la prestación de servicios a través de Internet es la dificultad para garantizar su explotación”. Bruselas añade que “en particular, las estructuras actuales de gestión colectiva de derechos de autor impiden que la música ejerza su potencial como motor de desarrollo de los contenidos y servicios en Internet”.

Apertura a la competencia

No es que Bruselas quiera dinamitar las sociedades de autor existentes. Lo que pretende es abrir el sector a la competencia y crear un verdadero mercado único, que un autor europeo no tenga que ir país por país para proteger sus derechos en toda la UE, como le ocurre ahora, sino que con remitirse a una única sociedad de autor pueda acceder a las compensaciones correspondientes por la difusión y la reproducción en el Viejo Continente de sus obras a través de la red. La libre elección de una única sociedad también supondría liberar el juego de la competencia, y forzar a ser más competitivos y eficientes a organismos que ahora están instalados en posiciones de dominio en sus respectivos feudos nacionales.

El estudio de Bruselas asegura que poner en marcha la maquinaria de abogados y agentes necesaria para registrar una canción en la sociedad de autor de un país de la UE cuesta, de media, 9.500 euros. A veces es necesario un registro doble: uno para proteger los derechos en caso de grabación de su obra, y otro en caso de emisión en lugares públicos.

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