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Archivado en Gobierno y Leyes

REACCIONES A LA CRISIS DE LA BANDA ANCHA EN ESPAÑA

¿Deberia ser la universalidad de la banda ancha un derecho fundamental?


Días pasados, leía en el sitio web de la Asociación de Internautas un articulo referente al crecimiento de la banda ancha en España, o mejor dicho sobre su falta de crecimiento. Hoy, en el diario El País aparece una noticia sobre la financiación del servicio universal; según esa noticia las operadoras de la telefonía móvil también deberán correr con los gastos del servicio universal, algo justo, ya que participan en el negocio.




Eso dicho así, parece correcto. ¿Pero, alguien sabe qué es el servicio universal? El servicio universal pretende garantizar una prestación a nivel de comunicaciones igual para todos los ciudadanos, con independencia del lugar donde se encuentren y de la rentabilidad de la línea y, proporcionar tarifas de llamadas especiales para discapacitados y jubilados. Es decir, aunque se trate de una aldea situada en el lugar mas recóndito de la geografía mientras una sola persona viva en ese lugar y solicite una línea fija, telefónica deberá proporcionársela sin poder cobrar más que la tarifa oficial con independencia del coste de mantenimiento.

Pero en la era digital en la que nos encontramos este modelo es claramente insuficiente, la comunicación es algo más que la transmisión electrónica de una conversación, es transferencia de archivos, por otra parte el papel esta dejando de ser el soporte del conocimiento, y esta pasando a formato digital. Google afirma que ellos solos digitalizan del orden de 4000 libros diarios y, no solo los libros, mapas, dibujos, fotografías, arte, música, video...se esta digitalizando.

Todo el conocimiento acumulado a lo largo de la historia de la humanidad, con independencia de su protección por los derechos de autor, está pasando a la red convirtiéndose así en el centro universal del saber, pero lo mas importante no es eso, sino su accesibilidad desde cualquier punto del planeta. Es decir las tecnologías de las información y comunicación están haciendo posible la igualdad de oportunidades en el acceso al conocimiento. Pero para que esa igualdad sea real es preciso que se garantice también la universalidad de la banda ancha.

La tecnología es el motor de la historia como en otros tiempos lo fue la rueda, o la imprenta ahora es el “bit" esa unidad mínima de información capaz de convertir todo el saber en una secuencia de 0 y 1, está transformando la realidad y ensanchando las fronteras del conocimiento humano hasta limites hasta hace poco incluidos en el territorio de la fantasía, nanotecnologia, medicina regenerativa, nuevos materiales, conocimiento del espacio exterior...

No estamos entre quienes opinan que este nuevo paradigma suponga necesariamente la desaparición del sistema de valores que la Ilustración lego al Mundo, como expuso Jan Söderqvist y Alexander Bard en su magnifico análisis “la Netocracia”, pero tampoco con quienes como Francis Fukuyama en el “El fin de la historia y el último hombre” sostienen la imposibilidad de un paradigma post-ilustración.

Al contrario creemos que esos principios pueden y deber ser superados, de no ser así el riesgo es que desaparezcan, ya que ni la democracia ha existido siempre, ni la democracia representativa ha sido su única manifestación.

Pensamos que debemos repensar y adaptar a la nueva era ese sistema de valores para evitar una utilización perversa de la tecnología dirigida a controlar al ciudadano y sigan existiendo los derechos civiles, en cuanto zonas de libertad inmunes a la, Mintervención del Estado: domicilio, comunicaciones, propia imagen.... en este contexto el acceso libre a Internet sin que se puedan censurar los contenidos debe formar parte de lo que ahora se denomina el derecho de comunicación publica. Es decir aquello que casi tres siglos atrás los Ilustrados llamaron "libertad de expresión".

En el ámbito de los derechos políticos que tienen por objeto regular la participación de los ciudadanos en la política, es preciso asumir que en un sistema de información compartida, como el que nos ofrece Internet, la figura del representante deja de tener sentido y deberán reasignársele otras funciones dentro de un modelo de democracia mas directa en consonancia con el modelo informacional.

Los llamados derechos de cuarta generación o derechos colectivos, como Medio Ambiente, Patrimonio Cultural, deben contemplar la nueva realidad, y referirse a la cultura y al conocimiento incluyendo la universalidad de la banda ancha como el presupuesto tecnológico sin el cual no sera posible garantizar su acceso. ¿ Que sentido tiene un libro que no puede ser leído?. La cultura no es posible mas que con la transmisión de datos, lo que implica la necesidad de que la banda ancha llegue a todas partes con independencia de la rentabilidad de las líneas y que se garantice la neutralidad de la red de forma que las “Isp” no puedan bajo ningún concepto priorizar ni jerarquizar contenidos.

Pedro Martínez García es Fiscal de la Comunidad de Madrid

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