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¿Y tú, te hipotecarías para comprarte un smartphone de más de mil euros?


Con la llegada de los últimos phablets estrella del mercado, el debate sobre los precios de los smartphones ha vuelto a la calle. La tendencia al alza ya se advertía hace varios ejercicios, y en un escenario donde no hemos tocado techo todavía ya hemos vivido la llegada de algunos dispositivos que han subido sus precios por encima de la barrera psicológica de las cuatro cifras.





Damián García en andro4all.- Obviamente, hablamos de los Samsung Galaxy Note 8 y Apple iPhone X, dos smartphones de la más alta gama que, en su lanzamiento, anuncian precios de venta de 1.009 euros el primero -ya puede encontrarse más barato en algunos de los retailers más conocidos- y a partir de 1.159 euros el segundo.

Unas cifras escandalosas que muchos justifican con una afirmación en cierto modo real, y es que un teléfono es hoy en día nuestro ordenador de cabecera, el que llevamos encima a todas partes y con el que hacemos de todo: desde sacar fotos hasta escuchar música, navegador por Internet o hablar con nuestras familias y amigos. Pensado así es cierto que podría pensarse que cualquier inversión es aceptable, pero aunque todo el mundo puede decidir qué hacer con su dinero, lo cierto es que la recomendación habitual es que debemos pensar con cabeza en nuestras necesidades antes de lanzarnos a comprar cualquier dispositivo de precios tan elevados.

En esta tesitura, es fácil de entender cómo los grandes actores del mercado, fabricantes, operadoras y distribuidores, se han afanado ya en buscar fórmulas de financiación que faciliten la compra de este tipo de terminales de la más alta gama, con precios tan elevados que casi suponen el salario mensual de un trabajador medio, al menos en España.

¿Hipotecarse para comprar un teléfono?

Pues si amigos, a esos extremos hemos llegado de ?pedir un crédito? para comprarse un teléfono, aunque realmente no es una fórmula nada novedosa. Las operadoras llevan años ofertando sus catálogos de dispositivos financiados, ya sea de forma directa -lo más habitual hoy en día- o como solía realizarse antes integrando al dispositivo en el precio de la tarifa.

En realidad, casi desde siempre la mayoría de grandes superficies, concesionarios o distribuidores han ofertado cómodas financiaciones a sus clientes para las compras más costosas, como pueda ser un electrodoméstico, unos muebles o, por qué no mencionarlo, un coche. Así que pocos argumentos en contra hay de buscar fórmulas para facilitar la compra de un smartphone de gama alta mediante financiación.

De hecho, es un método casi necesario cuando, como hemos dicho, un Galaxy Note 8 cuesta el salario mensual de un porcentaje muy alto de los trabajadores en nuestro país. De otro modo, sería sólo una minoría la que podría disfrutar de este tipo de smartphones.

Eso sí, ¿cómo justificamos la compra de un teléfono de mil euros? Pues esto ya es mucho más complicado, y aquí entran valoraciones personales y subjetivas en las que cada uno tiene su propia respuesta. ¿Por qué comprarse un teléfono por el doble de precio que otro cuando hacen prácticamente lo mismo?

Una cuestión de necesidades y sentido común

Pues bien, es innegable que todos queremos disponer de lo mejor, y en un mundo donde un teléfono de gama alta diferencia casi tanto o más que un coche premium, seguramente muchos prefieran sacrificar otras cosas por disponer de un terminal ?top?.

Sin embargo, debemos apelar al sentido común y a la toma de decisiones según las necesidades de cada uno, pues un terminal de 1.000 euros supone un gasto ingente y casi inasumible para una gran mayoría. Lo primero es pensar qué partido vamos a sacar a un smartphone, qué necesitamos de él, y valorar en consecuencia qué tipo de terminal se adecúa a nosotros según el rendimiento que precisemos.

Todo se resume en una cuestión de necesidades para discernir lo que mejor nos conviene, sin dejarnos llevar por el ansia y el embrujo del márketing y la novedad. De hecho, la paciencia suele ser premio mayúsculo en la plataforma Android, pues aunque en el mundo de Apple y su iPhone los precios suelen mantenerse bastante estables, el catálogo Android sufre variaciones a diario mientras la competencia aprieta unos precios que suelen bajar rápidamente.


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